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El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba:
 

Conferencia de prensa ofrecida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores, a la prensa nacional e internacional, el 5 de mayo de 2004
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

José Luis Ponce (Moderador).- Buenas tardes.
Bienvenidos a la conferencia de prensa del canciller de Cuba, compañero Felipe Pérez Roque, quien va a hacer una presentación inicial y luego responderá a sus preguntas.
Ministro, tenemos presentes a 129 periodistas de 105 medios de prensa, de 32 países. De ellos, hay 29 periodistas, de 19 medios, que vinieron directamente desde México para esta conferencia de prensa; de la prensa permanente acá, hay 87 periodistas de 74 medios, de 30 países; y de la prensa cubana, 13 periodistas de 12 medios. Sin más, los dejo con el Ministro.
Felipe Pérez.- Buenas tardes.
Les damos las gracias a todos los corresponsales por haber aceptado nuestra invitación a esta conferencia de prensa, donde vamos a referirnos a los acontecimientos recientes en las relaciones entre México y Cuba.
Debo comenzar diciendo que Cuba y México viven el peor momento en más de 100 años de relaciones diplomáticas; ello, por supuesto, no es una buena noticia, ni es algo que satisfaga, o que haga sentir confortable al pueblo cubano y al gobierno cubano. Estamos seguros de que tampoco el pueblo de México se siente bien con esta situación.
He visto aquí una encuesta reciente de un diario mexicano, en el que se expresa que el 75% de la población mexicana considera que se deben mantener las relaciones con Cuba.
Curiosamente, solo ha habido tres declaraciones de satisfacción en el mundo por esta crisis diplomática. Solo tres declaraciones hemos podido encontrar donde se expresa satisfacción por la presente situación:
La primera la hizo el Secretario de Estado norteamericano, el señor Colin Powell: aplaudió, dijo, la reacción de la cancillería mexicana. Dijo que México había respondido de manera apropiada, fueron las primeras declaraciones que se hicieron en el mundo de reconocimiento a lo que había estado ocurriendo.
La segunda declaración la hizo el gobernador de Florida, hermano del Presidente, el señor Jeb Bush. Elogió la postura de México y expresó su esperanza en que podría influir en los cambios de otros gobiernos hacia Cuba. Dijo Jeb Bush: “México es un país muy respetado por las naciones latinoamericanas, por lo que podría influir en cómo abordarán la cuestión sobre Cuba los Estados de la región.” Expresó esa esperanza, esa expectativa de que lo hecho por el gobierno de México podría ser acompañado, podría tener una influencia en que otros lo hicieran.
La tercera declaración, quién si no, la hizo el señor Jorge Castañeda, quien hoy en la mañana expresó bienvenida a esta crisis. “Bienvenida sea la crisis”, publicó en un artículo de su autoría.
Son las únicas tres declaraciones que hemos visto de satisfacción por esta situación. Ello nos puede dar una idea de a quién beneficia y quiénes se sienten con más expectativas y satisfacción por el desenvolvimiento de estos acontecimientos.
Pero debo decir aquí con toda claridad que Cuba no tiene ahora, ni tendrá nunca, problemas con el hermano pueblo mexicano. Me opongo a la idea de que se hable de problemas entre Cuba y México, porque nosotros no tenemos absolutamente ningún problema con el pueblo mexicano, una representación del cual hemos visto manifestándose en las calles, frente a la embajada cubana, oponiéndose al curso de los acontecimientos y expresando su solidaridad con Cuba.
Así que quisiera dejar claro que nuestro país mantiene, y hoy es mayor, diría, el sentimiento de respeto, de cariño, de amistad, hacia el pueblo mexicano, al que nos une una historia común y lazos entrañables de amistad y de cultura comunes.
Debo decir también que Cuba considera que el gobierno mexicano es el responsable de esta crisis; con su actuación injustificable, irreflexiva y soberbia, ha puesto las relaciones al borde de la ruptura. Ha habido declaraciones posteriores intentando minimizar las declaraciones públicas hechas el domingo en la noche, pero que en la práctica pusieron al borde de la ruptura las relaciones diplomáticas, esa es la verdad; decisiones que fueron anunciadas el domingo en la noche, de las que nosotros conocimos prácticamente a través de la televisión.
Al embajador Jorge Bolaños, aquí presente, viceministro primero de la cancillería, nombrado en su momento, siendo el viceministro primero, como un gesto de respeto hacia México, explicada su designación como una señal al gobierno del presidente Fox de nuestro interés por impulsar las relaciones, diplomático de amplia experiencia, embajador antes en cuatro o cinco países, le fue comunicado unos minutos antes, cuando ya comenzaba la rueda de prensa en Los Pinos, el contenido esencial de lo que se iba a anunciar.
Fue el gobierno de México el que decidió unilateralmente el retiro de los embajadores. Ese tema no fue discutido, no fue esbozado como posibilidad en discusiones previas con nuestro embajador, o mensajes aquí a través de su embajada en La Habana; nosotros nos enteramos de pronto, de manera intempestiva en la televisión, que esa decisión había sido adoptada. Bolaños, tres minutos antes. Cuando después de la llamada telefónica fue a ver la televisión, ya había comenzado el anuncio.
Así que debo dejar claramente establecido que esta situación es una responsabilidad exclusiva del gobierno de México; es quien nos ha puesto en esta situación con su actuación, que Cuba considera injustificable. No habría manera de comprender esta reacción inesperada y fuera de toda lógica.
Debo asegurar, además, que el gobierno de México, con toda esta serie de acontecimientos que han comenzado el fin de semana, está tratando de desviar la atención de la opinión pública mexicana de los graves hechos relacionados con el señor Carlos Ahumada Kurtz, y de las crecientes sospechas en ese país sobre la existencia de un complot, y para ello ha creado esta confrontación diplomática con Cuba, que es totalmente artificial, y lo ha hecho usando pretextos que son insostenibles.
Cuba considera que todo esto ha tenido el fin de desviar realmente la atención sobre un tema que es exclusivamente un tema interno de México, en el que Cuba no debería ser mezclada. Eso es lo que explica una reacción tan virulenta y una confrontación diplomática artificial como la que hemos visto. No tiene sostén la explicación de por qué han sido tomadas abruptamente y anunciadas por televisión, un domingo en la noche, sin previa comunicación ni discusión con las autoridades cubanas, decisiones de tal magnitud.
Esa noche el secretario de gobernación de México, el señor Santiago Creel, emitió una declaración en la que se afirma que “la Secretaría de Gobernación cuenta con información sobre actividades realizadas en nuestro país” —es decir en México— “por funcionarios del gobierno de la República de Cuba, las cuales son inaceptables”, dijo el secretario de gobernación.
En ese documento que él leyó, se dice que “se cuenta con información de que Arbesú y Lobaina, con la intervención del consejero político de la embajada de Cuba en México, Orlando Silva Fors”, declarado persona no grata después de estas declaraciones —presente aquí también en la rueda de prensa—, “estuvieron tratando en territorio nacional” —de México—, “fuera del marco institucional y de los procedimientos que se establecen en los acuerdos y tratados vigentes entre ambos Estados, asuntos que, en todo caso, deben desahogarse por la vía diplomática, con las instancias competentes”. Se dijo eso esa noche, cuando se anunciaron aquellas medidas.
Después, hace 24 horas, el señor Creel declaró a la prensa —oigamos bien— que “la estabilidad de México está plenamente salvaguardada”, “la estabilidad de México”; es decir, se insinúa que la presencia de Arbesú, de Lobaina y la actuación del consejero Silva Fors, ponían en peligro la estabilidad de México, y se dice que después de esas medidas “la estabilidad de México está plenamente salvaguardada”.
“Aquí hubo un intento por parte de estos agentes cubanos.” “Agentes”, de esa manera se refiere a dos funcionarios del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el caso del compañero José Arbesú, vicejefe desde hace años de su Departamento de Relaciones Internacionales, anteriormente ambos diplomáticos; el compañero Arbesú fue jefe de nuestra misión diplomática en Washington. El compañero Lobaina fue nuestro encargado de negocios en Nicaragua, estuvo al frente de nuestra embajada en Nicaragua. El compañero Orlando Silva tiene años de experiencia en el trabajo político y diplomático, y hace ya un número de años era la segunda figura de la misión diplomática cubana en México.
“Aquí hubo un intento” —declaró el señor Creel— “por parte de estos agentes cubanos que, afortunadamente, pudimos conocer a tiempo.” Estoy leyendo la transcripción de esas declaraciones.
Continúa diciendo esta nota humorística: “Ya quisiera yo ver a cualquier funcionario cubano tener esta conferencia de prensa con ustedes, de manera libre, cada uno formulando las preguntas que estime convenientes.”
El señor Creel asegura que sería imposible que en Cuba un funcionario cubano diera una conferencia de prensa. ¿El tendrá noticias de que nosotros hacemos esto aquí establemente, hablamos de todos los temas con la prensa extranjera? En La Habana hay acreditados 164 corresponsales, de 126 medios internacionales de prensa, de 42 países. En Cuba hay cerca de 2 000 profesionales que ejercen el periodismo y cientos de medios, electrónicos, de radio, de televisión, escrita, y por supuesto que hay que tener establemente este tipo de intercambio.
Dijo que ya quisiera él ver que alguien en Cuba se atreviera a pararse delante de los periodistas y responder preguntas.
Le preguntaron sobre las actividades que derivaron en la expulsión del embajador cubano, que por qué se había tomado una medida tan drástica y dijo que eso no era una cuestión de informar a la opinión pública, que no era cuestión de andar diciendo por qué se había tomado medida tan drástica, que el gobierno mexicano tiene todo el derecho a reservarse esa información. Dijo estas palabras: “Vamos a reservarnos las cartas en función de la evolución que se tenga con el gobierno de Cuba”, y añadió el señor Creel, secretario de Gobernación mexicano, esto:
“Los agentes cubanos que ingresaron con pasaportes diplomáticos para ir a misiones semioficiales, clandestinas o como se les quiera llamar, buscaron intervenir en asuntos internos, sin atender o sin reconocer la vía institucional para tales efectos.” Son declaraciones posteriores en las que se han tratado de explicar esas medidas.
Ahora, en adición a esto, ayer el señor Creel declaró a la prensa en México estas palabras:
“Que nadie tome banderas en contra del gobierno de México” —refiriéndose a los mexicanos—, “el problema es con Castro y con nadie más. Para quedar claros” —dijo el señor Secretario de Gobernación— “el problema es con Castro.”
Qué lenguaje realmente inusual para una figura de gobierno, qué falta de tacto diplomático, qué ofensa para el pueblo de Cuba, qué manera de referirse a Cuba, al Jefe del Estado cubano. Realmente, el lenguaje expresado en estas palabras del Secretario de Gobernación, recuerda únicamente al que usan en Miami algunos representantes de los grupos mafiosos y extremistas de origen cubano que operan en aquella ciudad.
Yo no tengo antecedentes, si excluyo al señor Castañeda, que es un caso patológico distinto, de tal expresión de irrespeto, de odio. A nosotros nos parece que los desacuerdos, los desencuentros, los puntos de vista distintos, incluso, las discrepancias, se pueden canalizar de una manera apropiada, con respeto a reglas. Estamos escuchando hablar sobre el Jefe del Estado cubano a una de las principales figuras del gobierno de México, el secretario de Gobernación.
Realmente yo creo que si no se tiene el tacto y si no se tiene el conocimiento para hablar de estos temas internacionales, se debería callar y se debería dejar a las instituciones encargadas de esas tareas expresar las opiniones y los puntos de vista de un país; porque pienso que la imagen que se da de México, de su gobierno, con este lenguaje de que “nadie tome banderas, el problema es con Castro”... Me parece que existen límites a la actuación de los funcionarios públicos, a las figuras de gobierno. Hay deberes de respeto a la opinión pública no solo de su país, sino a las de otros países, hiere su sensibilidad.
Ahora el señor Creel acudió a la Ley de Seguridad Nacional de México para explicar la decisión de que esa Secretaría, la Secretaría de Gobernación, se reservaba la información detallada de lo sucedido durante las visitas del compañero Arbesú, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales de nuestro Partido; el funcionario de ese departamento, Pedro Lobaina, e invocó la Ley de Seguridad Nacional que dice que la Secretaría de Gobernación, el gobierno, puede no dar información pública cuando concurran razones de Estado, razones de seguridad nacional, razones de conducción de la política exterior; es decir, razones de esa fuerza mayor han sido invocadas para decir que no se dice por qué ni qué hicieron allí los funcionarios del Partido cubano, que “han puesto en peligro la estabilidad de México”, que “han ido en acciones clandestinas y semioficiales”, como ha expresado el Secretario de Gobernación.
Considero que se ha invocado la ley y que se han invocado estas razones, realmente para mentir y escamotear al pueblo mexicano, incluso las informaciones que el Secretario de Gobernación dice poseer.
No puedo de otra manera entender la virulencia en el ataque, la contundencia en el señalamiento y después la incapacidad para dar un argumento de por qué se ha tomado una decisión tan drástica ante las insistentes preguntas de la prensa y la sociedad en México, que quieren saber qué hay detrás de una decisión de tan grave naturaleza como es la declaración de persona no grata del Consejero Político de la embajada cubana y la decisión de pedirle al embajador cubano que se retire en 48 horas, y de retirar de Cuba a la embajadora de México.
El señor Creel no lo ha hecho, pese a las insistentes preguntas.
Yo voy a hacer su trabajo y voy a dar a conocer el listado de las personas con quienes los compañeros Arbesú, Lobaina y Silva se estuvieron reuniendo en México entre el 3 y el 22 de abril, incluye el período en el cual ellos viajaron, después Silva quedó allí reuniéndose, otra vez estuvo Lobaina —según explicó el Secretario de Gobernación.
Voy a poner ahí la lista de todas las reuniones que ellos sostuvieron en México, a ver si el Secretario de Gobernación me explica, y le explica a nuestro pueblo, y les explica a los funcionarios de nuestro Partido, a cuyo respeto se ha faltado, y les explica, además, a la opinión pública de México y a las personalidades que se reunieron con nuestros compañeros, si insiste en que se estaba conspirando contra la estabilidad de México.
Las personalidades políticas mexicanas con las que los compañeros Arbesú, Lobaina y Silva se reunieron entre el 3 y el 22 de abril son las siguientes:
El ex presidente de México Luis Echeverría, a quien fueron a hacer, como muchas delegaciones partidistas y gubernamentales cubanas, una visita de cortesía; Presidente de México en un período importante de las relaciones, una figura, una personalidad, como lo es un ex presidente.
El señor Carlos Navarrete, secretario general del PRD.
El señor Cuauhtémoc Cárdenas, presidente de la Fundación para la Democracia, anterior candidato a la presidencia, junto con su hijo Lázaro Cárdenas Batel, gobernador del estado de Michoacán, en México.
La señora María Rojo, actriz, personalidad pública mexicana, diputada a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal por el PRD.
El señor Gustavo Carvajal Moreno, presidente vitalicio de la COPPAL, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario Institucional.
El señor Manlio Fabio Beltrones, diputado del PRI.
El señor Alberto Anaya, presidente del Partido del Trabajo, y el señor José Narro, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de dicho partido.
La señora Beatriz Paredes, ex embajadora en Cuba, presidenta de la Fundación Colosio, ex presidenta de la Cámara de Diputados en México; que trabajó en Cuba, que tiene relaciones amplias con mucha gente en nuestro país, a quien conocimos durante su trabajo excelente aquí.
El señor Dante Delgado, presidente del Partido Convergencia Democrática y el señor Armando Méndez de la Luz, senador por dicho partido.
El señor Jesús Escamilla, dirigente del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba.
El señor Marcos Rascón, periodista.
El senador Diego Fernández de Cevallos, coordinador de la bancada del Partido de Acción Nacional en el Senado, el partido de gobierno; personalidad de la vida pública también, y político, uno de los más destacados políticos de dicho partido.
El señor Roberto Madrazo, presidente del PRI.
El señor Leonel Godoy, presidente del PRD.
La señora Carmen Lira, directora del periódico La Jornada.
Ese es el listado de personalidades con las que Arbesú, Lobaina y Silva estuvieron reuniéndose en México, a veces juntos, los tres, a veces alguno de ellos.
Entonces, yo quisiera ahora preguntar si aquí hay algo qué esconder.
Además, emplazo al señor Secretario de Gobernación a decir si esto que he dicho aquí es o no la verdad.
Además, de eso quiero subrayar que los compañeros Arbesú y Lobaina no ocupan cargos en el Gobierno cubano, sino en el Partido Comunista de Cuba; ambos trabajan en el aparato de Relaciones Internacionales del Partido; Arbesú es su vicejefe y Lobaina es funcionario de dicho Partido. No son funcionarios del Gobierno.
Además, quiero decir que ambos han viajado antes a México, muchas veces. En el caso de Arbesú, desde el año 2000, ha estado en México cinco veces. En el caso de Lobaina, desde el año 1996, ha ido todos los años a México, y algunas veces más de una vez.
Ahora, ¿tiene eso algo de extraño? Por supuesto que no. Ha sido una práctica durante años los intercambios permanentes desarrollados en Cuba y en México entre representantes de nuestro Partido y todos los partidos y fuerzas políticas de México. Esa práctica tiene años, y es, además, común en América Latina y en el mundo.
Representantes del Partido cubano han sido invitados a los congresos de los diferentes partidos mexicanos, han ido, han participado en los congresos, el propio Arbesú, el propio Lobaina.
Numerosas delegaciones de alto nivel de estos partidos han viajado a Cuba también. Del Partido de Acción Nacional, por ejemplo, partido de gobierno, recibimos en su momento a personalidades mexicanas, al que era en ese momento el presidente del Partido Acción Nacional. Son los casos de Carlos Castillo Peraza, fallecido, vino a Cuba como presidente del PAN, fue recibido como mismo han ido ahora Arbesú y Lobaina a México; el señor Felipe Calderón ha venido a Cuba en calidad de presidente del Partido. Hemos tenido contactos. A mí me recibió en la Cámara de Diputados hace unos años, también a Arbesú; sin embargo, me asombra el carácter de las declaraciones del señor Calderón Hinojosa para hablar de Cuba, las declaraciones insultantes, el tono vitriólico en la manera de referirse a Cuba, a su pueblo, a sus instituciones, a su Jefe de Estado. Me asombra, me pregunto las motivaciones de una personalidad política en México, el señor Felipe Calderón Hinojosa, que vino a Cuba como presidente del PAN, se reunió con muchas de las personas contra las cuales ahora está denostando; que nos recibió a nosotros en México en diferentes ocasiones. Las declaraciones hechas realmente chocan, no se concilian con la idea de que nos haya visitado y nos haya recibido allá. Me pregunto qué nuevas motivaciones o aspiraciones hay detrás de estas declaraciones.
Recibimos también al señor Luis Felipe Bravo Mena, quien también en estos días ha hecho declaraciones sobre Cuba, que ni siquiera algunos de los grupos extremistas de Miami han dicho, ha ido más lejos al referirse a Cuba.
No podía yo creer, y nuestro pueblo no podrá comprender, cómo puede existir tal nivel de animadversión, de odio. Nosotros entendemos que se puedan tener diferencias con nosotros.
El señor Bravo Mena nos ha llamado “dictadura decrépita”. Quisiera yo que se explicara a la opinión pública si esos son términos, maneras de manejarse; si no existen fórmulas apropiadas para dar, incluso, las opiniones más discrepantes, pero en un tono, y una manera adecuada. A una persona que recibimos en Cuba, con la que hemos tenido intercambios, de esta manera nos hemos enterado de cuáles son sus verdaderas opiniones sobre nuestro país y nuestras instituciones.
Entendemos que pueda haber discrepancias, enemistad, pero nos parece que hay unas normas, unos límites que deben ser guardados siempre.
Hemos recibido también y nos ha recibido allá el senador Diego Fernández de Cevallos. Ya expliqué que en esta visita también estuvieron con él.
Incluso, el compañero José Antonio Arbesú, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales de nuestro Partido, a quien el Secretario de Gobernación ha llamado “agente”, viajó a fines de octubre del 2001, invitado especialmente a México por el propio presidente del Partido Acción Nacional, Luis Felipe Bravo Mena, quien ahora, sin embargo, ha hecho estas declaraciones. Viajó allí, invitado por el PAN; también Lobaina estuvo con él, tuvieron un amplio programa de reuniones y de intercambios.
Así que esto ha sido común, hemos recibido aquí, hemos ido allá, y así es común en América Latina y en el mundo.
Además, debo decir que Arbesú y Lobaina han viajado regularmente y siempre usaron el mismo tipo de pasaporte, pasaporte diplomático. Se ha insinuado la idea de que el pasaporte diplomático es una mala práctica. ¿Quién ha dicho tal sinrazón? Tienen pasaporte diplomático, según nuestras leyes y nuestro ordenamiento son acreedores por su trabajo como funcionarios de las relaciones internacionales de nuestro Partido. Somos nosotros los que decidimos a quién le damos ese pasaporte. Y siempre han seguido los mismos procedimientos que los de esta ocasión.
Existe un acuerdo de exención de visas para pasaportes diplomáticos entre México y Cuba, expresión de confianza, firmado hace muchos años, que exime a los cubanos poseedores del pasaporte diplomático de tener que pedir visa para ir a México, y que, igualmente, exime a los mexicanos que tengan dicho pasaporte, y a los que el gobierno de México se lo dé pueden tomar el avión y venir a Cuba. Es precisamente lo que regula un acuerdo de exención de visa, que usted no tenga que pedir permiso, pedir la visa para ir a aquel país; que hay un nivel tal de confianza en las relaciones que ambos países aceptan que los ciudadanos de cada país que tengan dicho pasaporte puedan hacerlo. En esa virtud, siempre han ido de esa manera, y siempre hemos recibido aquí a los mexicanos que han venido con pasaporte diplomático de esa manera.
Por tanto, rechazo la afirmación de que fue una misión clandestina, o semioficial, o conspirativa contra México, sus autoridades y su pueblo. Falso. Lo rechazo categóricamente.
¿Por qué viajaron? Los compañeros Arbesú y Lobaina fueron a México porque había en México en ese momento un diluvio de especulaciones sobre la posición de Cuba tras el arresto del señor Carlos Ahumada. Se acusaba a Cuba de querer manipular el caso, e incluso, se acusaba a Cuba de querer proteger a Ahumada. Se publicaba, se especulaba, se declaraba sobre el tema continuamente, en un tema sensible para Cuba, para las relaciones con México, en el que se nos pretendía presentar como interesados en proteger al señor Carlos Ahumada.
Ellos viajaron a México para dejar clara la posición de Cuba a las diferentes fuerzas políticas. ¿Qué fueron a decir a México?: “Cuba respeta a México.” “Cuba no se inmiscuye en los asuntos internos de México.” “Cuba no pretende manipular, sino cooperar en las investigaciones sobre el caso de Ahumada.” Ese fue su mensaje, y con él fueron y se reunieron con esa amplia representación de las fuerzas políticas de México.
Algunos de sus interlocutores se interesaron por discutir sobre el tema de Ahumada, otros no, no lo hicieron, y ellos dieron su opinión. Pero, además, parecía lógico que si ese era el tema del momento, en el cual Cuba estaba involucrada porque había sido arrestado aquí y en México era la noticia del día, se hablara del tema. Algunos hablaron de ese tema, a otros no les interesó —es lo que ellos me han dicho—, y la visita transcurrió con toda normalidad.
Ahora, se han planteado estas acusaciones y entonces cabría preguntar: ¿Es que hace falta ahora permiso del gobierno del presidente Fox para que representantes del Partido cubano se reúnan con personalidades políticas y líderes de los partidos políticos mexicanos? Si es así, nosotros no lo sabemos. Nosotros tenemos entendido que lo que ellos han hecho es lo que han hecho siempre y que es legal. Nosotros no haríamos jamás en México nada que fuera violatorio de las leyes mexicanas; jamás faltaríamos el respeto a su pueblo, tan presente siempre en nuestros afectos.
Ahora, puedo asegurar, porque ellos me lo han dicho, que se trataron temas de mutuo interés para las relaciones entre los partidos, sobre eventos que están por venir, sobre las relaciones entre ambos países, dentro del más absoluto respeto a las leyes mexicanas y las normas que rigen la conducta diplomática.
Eso es lo que tengo que decir sobre las acusaciones expresadas en el comunicado leído el domingo en la noche por el Secretario de Gobernación. Y ahora lo emplazo a decir si es cierto o no.
Ahora, ¿existen pruebas, grabaciones, informaciones que tiene en su poder el Secretario de Gobernación? Yo no lo sé. No sé, no me corresponde a mí hablar sobre ese tema. Yo puedo decir lo que ellos me han dicho y lo que ha quedado claro de nuestras conversaciones y de la historia que conocemos muy bien de nuestras relaciones con las fuerzas políticas en México. Si el señor Secretario de Gobernación, que ha dicho que los compañeros en México ponían en peligro la estabilidad de México, tiene otras informaciones, porque las ha obtenido, porque se las han dado servicios de inteligencia de México o de otro país, bueno, que las presente; pero lo que nosotros podemos decir es esto: que ha sido parte de una práctica habitual y que no tiene absolutamente para nosotros ninguna connotación de violación de las leyes de México y mucho menos de conspiración contra sus instituciones y sus autoridades y la estabilidad de su pueblo.
También el domingo en la noche el secretario de Relaciones Exteriores, señor Luis Ernesto Derbez, hizo otras declaraciones. Para justificar las decisiones de pedirle al embajador Bolaños que abandonara en 48 horas el territorio mexicano, mandar a buscar de inmediato a la embajadora Roberta Lajous y declarar persona non grata y decidir su expulsión inmediata del territorio mexicano al consejero Orlando Silva, mencionó como pretextos, para decisiones de tal magnitud y trascendencia, las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ante la deportación del señor Carlos Ahumada, que se habían hecho unos días antes; “el discurso del presidente Castro”, dijo, “de mayo primero del 2004”, y los hechos realizados por funcionarios del gobierno cubano, dados a conocer a la opinión pública por el señor Secretario de Gobernación. Sobre esto último, acabo de dar nuestro punto de vista y la información de que disponemos.
Sobre los otros dos, el discurso del compañero Fidel en la Plaza, y la nota donde la Cancillería nuestra informaba que se deportaba a Ahumada, voy a comentar a continuación.
Sobre el discurso del presidente Fidel Castro el Primero de Mayo, que ha sido presentado como un elemento para tomar la decisión. Veamos primero qué dijo exactamente el presidente Fidel Castro. Dijo:
“En México, pueblo entrañable y hermano para todos los cubanos, el Congreso Nacional solicitó en vano a su Presidente abstenerse de apoyar la resolución que le demandó el presidente Bush. Duele profundamente que tanto prestigio e influencia ganados por México en América Latina y en el mundo por su intachable política internacional, emanada de una revolución verdadera y profunda, hayan sido convertidos en cenizas. La solidaridad y el apoyo de América Latina para México, y de México para América Latina, son vitales. Más de la mitad del territorio de México le fue arrebatada por su vecino del Norte y enormes riesgos amenazan al que resta. Prácticamente la frontera de Estados Unidos con México no está ya en el río Bravo del que hablaba Martí. Estados Unidos está mucho más dentro de México. Aquella frontera es hoy la línea de muerte, donde alrededor de 500 mexicanos pierden la vida cada año tratando de cruzarla. Todo en virtud de un brutal y despiadado principio: libre tránsito para los capitales y las mercancías; persecución, exclusión y muerte para los seres humanos. Pese a ello, millones de mexicanos corrieron ese riesgo. Hoy el país recibe más ingresos por sus remesas que por las exportaciones de petróleo, a pesar del elevado precio actual de este.
“¿Acaso una situación tan desigual e injusta se resolverá votando resoluciones contra Cuba en Ginebra y acusándola de violar los derechos humanos?
“Lo peor y más humillante para México fue que las noticias relativas a su votación en Ginebra, tanto el día 15 como el 22, eran anunciadas desde Washington.”
Todas las fuentes de datos que hay ahí y de situaciones que se describen, se leen todos los días en los periódicos de México, se debaten públicamente en México y han sido acontecimientos y situaciones sobre los que, no solo mexicanos sino, periodistas, pensadores, investigadores, políticos de otros países, se han referido con antelación.
Ahora bien, se ha dicho que este discurso es causa para tomar medidas tan drásticas.
Debo decir aquí que lo que se expresó el Primero de Mayo por el compañero Fidel ha sido su posición histórica, no es nuevo ni es la primera vez que se refiere a estos temas.
Puedo decir también que nadie en este hemisferio ni en el mundo ha defendido más el derecho de México; nadie en este hemisferio ni en el mundo ha condenado con igual fuerza el despojo de la mitad del territorio de México; nadie en este hemisferio ni en el mundo ha condenado con más fuerza y más sistematicidad el asesinato de cientos de mexicanos en las fronteras.
Sus palabras eran las de un luchador latinoamericano, con tanto cariño para México como el que Fidel pueda tener por Cuba, porque México es también —y eso lo saben los mexicanos y los cubanos—, de alguna manera, su Patria.
Se aprecia en esas palabras dolor por la situación, sentimientos de solidaridad. Es alguien a quien le duele lo que pasa, lo que le ha pasado a México, lo que todavía tiene que sufrir, porque sentimos esos 500 mexicanos que mueren por año como si fueran cubanos, víctimas de un sistema injusto que los impulsa a la emigración, como ocurre con los países del Tercer Mundo, en virtud de un sistema económico internacional injusto e insostenible.
¿Se pueden acusar esas palabras de violación, de falta de respeto? Ha dicho verdades, eso sí, algunas de las cuales las conocimos por los medios de prensa mexicanos que publicaron sobre esos temas, especialmente sobre lo que tenía que ver con Ginebra; otras las supimos por declaraciones del vocero de la Casa Blanca o del Departamento de Estado norteamericano; por ejemplo, cuando los norteamericanos reiteraron que las cosas eran como ellos decían, ante las negativas de voceros mexicanos sobre si era cierto que se había discutido el tema de Ginebra y del voto mexicano entre el presidente Bush y el presidente Fox; a los pocos días el Departamento de Estado reiteró que sostenía esas declaraciones, que habían sido tomadas de la transcripción de la grabación de la conversación telefónica entre el presidente Bush y el presidente Fox —eso está publicado y en Cuba se conoció publicado de la prensa mexicana—, que, por cierto, esa vez no vi frases de agravio, no vi reclamaciones y no recuerdo que se le hayan dado 48 horas al embajador norteamericano para abandonar el territorio mexicano.
Voy a recordar ahora, porque creo que vale la pena, lo que dijo el compañero Fidel cuando se vio obligado, ante los continuos ataques y emplazamientos del entonces canciller Castañeda, a revelar su conversación con el presidente Fox cuando el tema de Monterrey.
Hemos buscado aquel texto para comparar con el del Primero de Mayo, que ha dado lugar a decisiones tan drásticas. He tomado un fragmento de aquella comparecencia que hizo Fidel, donde se puso la grabación de aquella conversación, en la que algunos de los que están aquí hoy estaban presentes.
Dice: “Lo más grotesco es que hasta se nos quiso sobornar y comprar nuestro silencio sobre lo ocurrido en Monterrey.” [...]
“La promesa de no auspiciar, promover, ni apoyar una resolución contra Cuba, tanto de Castañeda como del presidente Fox durante su visita a Cuba, había sido vilmente traicionada.” Era el 22 de abril del 2002.
“Puede ocurrir todavía que algunos de los que me escuchan digan: muy bien, todo está explicado de forma aparentemente lógica y articulada” —decía Fidel en sus palabras—, “pero ¿quién garantiza que Castro, considerándose un émulo de Shakespeare, no haya inventado este drama? Para los que así piensan, les ruego escuchen durante unos minutos la grabación donde constan las palabras precisas, con el tono y énfasis exactos de las voces de Fox y mía.
“Los presentes en esta conferencia, si lo desean” —decía Fidel—, “pueden llamar de inmediato a Fox y Castañeda. Preguntarles si existió o no esta conversación el 19 de marzo entre las 11:30 y las 11:50 de la noche aproximadamente, si lo reconocen y si son o no exactas estas palabras. Si se probara” —dijo Fidel esa noche— “que tal conversación no tuvo nunca lugar, y que éstas no son las palabras del Presidente Fox, me comprometo a renunciar de inmediato a todos mis cargos y responsabilidades como dirigente del Estado y de la Revolución cubana. No tendría cara para seguir dirigiendo este país con honor.
“Me gustaría” —dijo—, “en cambio, que los autores de tantas mentiras y del colosal embuste con el que quisieron manipular y embaucar al pueblo mexicano y a la opinión pública mundial, fuesen capaces de reaccionar con el mismo sentido de la dignidad y el honor.
“Los pueblos no son masas despreciables a las que se puede engañar y gobernar sin ética, pudor ni respeto alguno.
“Por decir estas verdades” —dijo Fidel—, y medía lo que estaba diciendo, dijo: “Por decir estas verdades, las relaciones diplomáticas se podrán romper, pero los vínculos fraternales e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán eternos.”
Eso dijo Fidel; ante lo que decía llegó a plantearse esta posibilidad: “Por decir estas verdades, las relaciones diplomáticas se podrán romper, pero los vínculos fraternales e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán eternos.”
Ahora me pregunto y les pregunto: ¿Por qué en aquella ocasión, cuando se habían hecho declaraciones de este calibre, no se tomó ninguna de las drásticas decisiones tomadas ahora de retirar a la embajadora aquí y pedirle al embajador cubano que en 48 horas se retirara; declarar persona non grata y expulsar inmediatamente al Consejero Político cubano? ¿Por qué no se tomó ninguna de aquellas medidas en esta ocasión del 22 de abril del 2002, si eran mucho más fuertes las palabras de Fidel en aquel momento que ahora?, que llevaban al propio Fidel a decir: Bueno, si esto que he dicho implica la ruptura de las relaciones diplomáticas, bueno, lo sentimos.
La verdad tenía que ser dicha. Se estaba acusando a Cuba de mentir, se estaba emplazando —como ahora— continuamente a nuestro país de mentir, de que presentara las pruebas y los argumentos de lo que había dicho. ¿No resulta todo esto extraño?
¿Qué causa tan especial lleva esta vez al gobierno de México a actuar con tanta irritación? ¿Por qué declaraciones públicas, en el acto del Primero de Mayo, apoyadas, además y compartidas por más de un millón de cubanos allí, que no vieron en esas palabras sino solidaridad hacia el pueblo de México, no vieron sino un sentimiento, como ha habido siempre en Cuba, de apoyo a México, de solidaridad con lo que ha tenido que sufrir en su historia, sus retos actuales, que Cuba comparte, que Cuba acompaña...? ¿Por qué entonces ahora esta reacción, si en un momento como ese no ocurrieron? Debería explicarse.
Se ha dicho que es la suma de los tres factores; pero, bueno, si los factores no existen, la suma da cero. Porque si las visitas de los funcionarios del Partido no es tal conspiración como se presentó, si el discurso es una prueba de solidaridad y no es nada que pueda ser presentado como un agravio a las autoridades o al pueblo, y si la declaración no es lo que se dijo, como ahora voy a demostrar, entonces, bueno, ¿de qué suma estamos hablando y de qué conjunción de factores, que ha sido presentada y manipulada ante el pueblo de México como una agresión de Cuba a México?, algo que nadie podría hacer en Cuba, porque no tendría apoyo del pueblo cubano.
Sería imposible intentar una política antimexicana en nuestro país; como es muy difícil, imposible, intentar una política contra Cuba con apoyo del pueblo de México. Y ahí están las encuestas, y ahí está el repudio de México y de su pueblo a la actuación del canciller Castañeda cuando se empeñó, para tratar de limpiar sus veleidades anteriores de aspirante a guerrillero e izquierdista de extrema izquierda ante las autoridades norteamericanas —seguro que ya pensaba en ser candidato ciudadano a la presidencia de México—, y aquellas actuaciones, aquellas provocaciones, que llevaron, incluso, a una situación muy delicada en la embajada de México en La Habana cuando anunció que las puertas estaban abiertas, estimulando la emigración ilegal, y que Cuba resolvió con madurez, tino y paciencia. En todos esos acontecimientos, cuando abiertamente llamaba a romper las relaciones, no tuvo apoyo en el pueblo de México, el pueblo de México no acompañó esa política.
Así que la idea de que aquí se ha podido lanzar un ataque contra México es insostenible, el pueblo cubano no permitiría eso. Y nosotros, que somos parte de ese pueblo, y que oímos a ese pueblo y lo interpretamos, jamás tampoco, por convicción propia, lo haríamos.
Por otro lado, está el tercer argumento explicado por el canciller Derbez. El primero era las actividades de Arbesú y Lobaina, ya fueron explicadas; después el discurso de Fidel en la Plaza, ya fue dicho que es insostenible si se compara con declaraciones de mucha mayor severidad, que no llevaron en ese momento a medidas tan drásticas, y ahora viene el tercero.
Debo decir que rechazo categóricamente el pretexto referido a la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la deportación del señor Ahumada.
Debo ratificar aquí cada palabra de la información de nuestro Ministerio, del pasado 28 de abril. En particular, debo ratificar los siguientes párrafos que se dijeron aquel día:
“Carlos Ahumada Kurtz ha declarado que la operación realizada con empleo de los videos sobre corrupción, difundidos en México, fue calculada deliberadamente para alcanzar objetivos políticos y planificada con meses de antelación.
“La investigación realizada en Cuba demuestra que los hechos relacionados con el señor Ahumada Kurtz y el escándalo público desatado en torno a ello, tienen una incuestionable connotación política y afectan, de un modo u otro, tanto a funcionarios y autoridades del gobierno como a otras personalidades políticas de ese país. Se trata de cuestiones absolutamente internas sobre las que a Cuba no le corresponde emitir juicios.
“Hemos actuado con el mayor respeto, bajo la norma de no inmiscuirnos en los asuntos internos de México y el criterio de que corresponde a las autoridades mexicanas realizar las investigaciones al respecto.”
Sin embargo, el canciller Derbez ha emplazado repetidamente a nuestro gobierno a presentar pruebas de nuestras afirmaciones.
En entrevista, poco antes de participar en la Convención Nacional del Partido Acción Nacional, el ministro Derbez, ante pregunta de los periodistas, expresó textualmente:
“Yo creo que si tiene pruebas” —el gobierno de Cuba— “de no sé qué; pero si dicen que las tienen, que las presenten, que demuestren, ya yo lo dije claramente.”
Al aclararle que se referían a la declaración, reiteró:
“Que presenten la declaración, yo creo que eso es interesante para nosotros como gobierno, por lo menos, porque ayudará a esclarecer muchas cosas.” Varias veces después han sido repetidos, una y otra vez, estos emplazamientos, estas apelaciones a Cuba para que lo haga.
El emplazamiento reiterado que nos hace el gobierno mexicano me obliga a ampliar y precisar, aún más, lo que decía nuestra información del 28 de abril pasado.
Realmente —y hay que decirlo así— es mucho más lo que dijo Ahumada que lo que decía nuestra nota, esa es la realidad. Era mucho más lo que él dijo que lo que decía nuestra nota.
Ahumada dijo en sus declaraciones aquí que propuso a altos cargos del gobierno mexicano, por intermedio de conocidos políticos de ese país, entregar dichos videos a cambio de protección legal frente a las investigaciones que realizaba en contra suya la Procuraduría General del Distrito Federal; garantías financieras y compromisos de nuevos negocios.
Ahumada Kurtz afirmó que una de las filmaciones fue realizada, a partir de la información que él previamente suministró, por los servicios de seguridad mexicanos en territorio norteamericano. Fue realmente mucho más lo que dijo en sus declaraciones que lo que nosotros habíamos puesto en nuestra nota.
Bueno, se nos ha emplazado una y otra vez, se nos ha acusado de mentir, se han puesto en duda nuestras palabras, nuestras afirmaciones, en una nota que informaba sobre el tema y que tenía como objetivo comunicar los antecedentes, los razonamientos de por qué Cuba lo hacía, en un tema realmente sensible, porque Cuba llevaba un mes recibiendo la andanada de que se prestaba a confabulaciones, de que quería proteger a Ahumada, de que no cooperaba; un tema de la mayor sensibilidad, sobre el que indiscriminadamente se había estado manipulando y presentando tendenciosamente a la opinión pública mexicana.
Ahora, no hubiésemos querido tener que usar esta información que he dado ahora, porque nunca fue nuestro propósito entrar en este tipo de debate, no lo podíamos imaginar; pensábamos que recibiríamos el agradecimiento por que colaborábamos y facilitábamos la investigación en México, que es donde debía ser; pero la seriedad y la credibilidad de Cuba han sido seriamente cuestionadas y no nos ha quedado otra opción.
El escudo mayor con que cuenta Cuba es su credibilidad, es su seriedad, es el capital político que significa el que su pueblo sabe que cuando el gobierno y las autoridades cubanas dicen algo, esa es la verdad, que no mienten, que no manipulan, que no tergiversan, que explican a nuestro pueblo con toda claridad las cosas; y es nuestro escudo también de cara a las campañas y a las manipulaciones que Cuba tiene que sufrir habitualmente, como parte de la agresión y la política de subversión que contra ella ha sido lanzada desde Estados Unidos.
Como se han difundido algunas informaciones atribuidas al señor Carlos Ahumada, con el objetivo de poner en duda nuestra prudente declaración del 29 de abril, debo ahora dar a conocer un fragmento de las declaraciones de Ahumada aquí en Cuba, que no dejan lugar a duda de que la difusión de los videos fue el resultado de una conspiración con fines políticos.
Carlos Ahumada.- “Le di los videos porque esta era mi forma de probar, (…). Era mi manera de demostrar lo que me decían: ¿cómo demostraba ese hecho? Pero ni mi intención y ni mi idea era que se publicaran en la televisión. Ya después me dicen ellos que sí es importante que se publiquen en la televisión…
Porque yo no quería soltar los videos, porque era, de alguna manera, mi única manera de poder negociar lo que estaba queriendo negociar, o sea, que me ayudaran. Y, bueno, lamentablemente, terminé soltándolos y terminé dándolos todos y hasta ahorita no me dieron nada, porque, bueno, la protección jurídica no me la han dado, al contrario, me gané que me acusaran de lavado de dinero y la económica tampoco me la han dado, y prácticamente para lo que me han dado, no ha habido nada, y, estoy aquí preso. Pero, bueno, eso ya es una reflexión interna”.
Felipe Pérez.- Reitero nuestra opinión de que la obligación de investigar a fondo y dar cuentas al sistema político y al pueblo mexicano de estos hechos, recae en las autoridades mexicanas. Sin embargo, la reacción insólita del gobierno mexicano me obliga a reiterar que el gobierno de Cuba siempre dice la verdad y siempre está en condiciones de demostrarla.
Brevemente analizaré las reacciones del gobierno de México acerca de la deportación del ciudadano Ahumada Kurtz. Hay un extraño comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, del 28 de abril, que tergiversa groseramente la declaración cubana de ese día, donde se anunciaba la deportación. Atribuye a la declaración cubana el haber hablado de una investigación realizada en México, lo cual es un error garrafal. Comete otro craso error cuando expresa que la declaración cubana decía que la investigación tenía “una insostenible connotación política”. Primero dijo que habíamos investigado en México y después decía que tenía una insostenible connotación. Y la nota cubana no hablaba de una investigación en México sino que decía: “La investigación realizada en Cuba demuestra que los hechos relacionados con el señor Ahumada y el escándalo público desatado en torno a ello, tienen una incuestionable connotación política.”
La Cancillería mexicana emite un comunicado donde dice que nosotros hablamos de una investigación realizada en México, cuando nosotros decíamos: “La investigación realizada en Cuba.” Y dice que nosotros decíamos que esa investigación tenía connotación, y en vez de “incuestionable” decía “insostenible”, que es lo contrario. Una lectura cuidadosa, al menos, de la nota comprobaría que no tiene nada que ver con lo que se publicó en México. Y, además, que lo que nosotros decíamos que tenían incuestionable connotación política eran los hechos relacionados con Ahumada y el escándalo que se había desatado. ¿No tenía connotación política eso? ¿Es una injerencia decir lo que todo el mundo en México reconoció como una obviedad?
Cuba considera que es una ofensa a la opinión pública mexicana, a los medios de comunicación, el intentar refutar que los hechos relacionados con Ahumada tienen connotación política. Es una ofensa, además, al sentido común, lo prueba mejor que nada la inusitada reacción del gobierno mexicano, un elemento para explicar si esto tenía o no connotación política: el nivel de cobertura de la prensa, especialmente en México; las diferencias notorias y públicas entre instituciones del Estado mexicano, los conflictos de jurisdicción y competencia, las implicaciones que tienen en la sociedad todos esos hechos, la suspensión de un acuerdo bilateral de intercambio de información financiera entre México y Estados Unidos.
Todos estos eran elementos que dejaban claro que esto era un asunto que tenía una connotación política, nosotros lo sabíamos, y por eso creíamos que Ahumada debía ir para allá, para que fuera allí donde todo eso se ventilara. Eso era un asunto interno de México.
Hemos sido cuidadosos en nuestro lenguaje, pero la situación ahora creada por el gobierno de México y el cuestionamiento a nuestra declaración de aquel día, nos obliga a decir, realmente, que los hechos tienen una considerable connotación política; porque, lamentablemente, en la planificación y ejecución de la operación de difusión de los videos con fines políticos, están involucrados directamente altos cargos del gobierno.
Ahora, todo lo ocurrido a partir de la deportación del señor Ahumada resulta muy sospechoso. El 12 de marzo INTERPOL-México solicita la aprehensión del señor Ahumada; el 31 de marzo las autoridades mexicanas solicitan su detención con fines de extradición. Sin embargo, al ser deportado Ahumada y con ello crearse las condiciones para que las autoridades pudieran sin demora completar sus investigaciones con toda amplitud y sin quedar sujeto a ningún requisito que el proceso de extradición por parte de Cuba hubiera podido fijar o restringir, con toda libertad para procesarlo por todos los presuntos delitos que se imputan..., porque Cuba decía: Bueno, si lo mandamos cuanto antes, sin ningún tipo de limitación, puede ser investigado allí sin ningún tipo de restricción, que sí la hubiera habido si fuera extraditado. Sin embargo, la propia reacción del gobierno de México pone en duda su interés en recibir a Ahumada y en procesarlo; pone realmente en duda su interés en extraditarlo. Entonces, surge la pregunta: ¿Acaso el gobierno de México esperaba un proceso muy prolongado? El canciller Derbez, por ejemplo, sugirió que la extradición podría tomar a Cuba dos años.
Ahora, ¿qué hubiera pasado el 10 de mayo, solo 12 días después de la fecha en que lo deportamos y que era el límite para solicitar la extradición? ¿Qué hubiera pasado ese día si no hubiera llegado la solicitud? ¿A quiénes conviene que solo pudiera juzgársele por fraude genérico y no por delitos electorales o por lavado de dinero? ¿A quiénes beneficia que el caso Ahumada no sea bien e inmediatamente investigado? ¿Quiénes temen el resultado de esa investigación? Eso no era un tema que tenía que ver con Cuba, excepto que había sido involucrada, sin quererlo, en todo esto.
Pero, incluso, veamos las reacciones iniciales en México cuando se conoció la noticia.
Secretario de Gobernación, señor Santiago Creel, reacción inicial: “El gobierno de México está satisfecho con la decisión de las autoridades cubanas, que permitirán que el empresario Carlos Ahumada llegue a nuestro país en las próximas horas para ser procesado judicialmente.”
Procurador General de la República —se supone que ellos eran los más involucrados e interesados en el tema—: “Señaló que la deportación desde Cuba de Carlos Ahumada permitirá al gobierno de México la posibilidad de abrir otros procesos contra el empresario de origen argentino. Permitirá también al gobierno mexicano que, integrados los expedientes por los delitos que se vayan integrando, pueda llevarse a los tribunales.” Eran declaraciones de satisfacción, del Secretario de Gobernación, del Procurador General.
La embajadora en Cuba, señora Roberta Lajous, ¿qué dijo ese día?: “Lo importante en todo esto es la buena comunicación que existe entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y esta embajada” —la buena comunicación que existe—, “que ha permitido que esto se lleve a cabo. Estoy satisfecha.” Así fue como se recibió al inicio. Ahora, sin embargo, parecen haber cambiado de opinión.
Para nosotros resulta incomprensible esta reacción, cuando al principio se dieron declaraciones de esta naturaleza.
Ahora, hay otro tema aquí que hay que discutir. Se han estado difundiendo calumniosas declaraciones en las que se atribuye al señor Ahumada Kurtz haber dicho que fue maltratado o, incluso, torturado en Cuba. Según la prensa, en una carta de él al Procurador General de la República, se dice que Ahumada en la carta afirmó: “En los días que estuve detenido, efectué diversas declaraciones, pero esto ocurrió en forma arbitraria e ilícita, pues fui obligado a ello. Las declaraciones supuestamente realizadas en Cuba son falsas, ya que fueron arrancadas por medio de la presión moral y psicológica.”
En México algún periodista, recuerdo, Ciro Gómez Leyva, dijo que se imaginaba las torturas terribles que había recibido aquí en las mazmorras cubanas,..., que era evidente el quebranto de su salud. Leí eso. No sé si el señor ha venido alguna vez a Cuba, si conoce la realidad cubana. No sé; se habló de eso también.
Sin embargo, resultan curiosas estas declaraciones y esta carta que dicen que Ahumada le ha escrito a la Procuraduría. No sé quién lo asesoró en ese tema, qué hay detrás de eso; pero al llegar a México se difundieron declaraciones de Ahumada diciendo exactamente lo contrario, el día que llegó, y reconociendo la atención respetuosa y humana que se le dispensó en nuestro país. Y este tema es importante, porque ofende nuestra sensibilidad. ¿Qué se dijo que declaró aquel día cuando llegó de Cuba: “Me trataron muy bien”, dijo. “Me pusieron un ventilador en mi celda, cosa que no hacen con los demás reos, y me dieron de comer ensalada y verduritas, que yo pedí, porque a mí no me gusta mucho comer carne.” ¿Eran las declaraciones de un hombre que había sido aquí maltratado, al que se le habían “arrancado” declaraciones? Yo pienso que esas declaraciones también deben contrastarse con esta declaración que él hizo en Cuba.
Carlos Ahumada.- Honesta y sinceramente el trato ha sido muy humano, muy bueno, muy respetuoso, tratándose de que, bueno, que uno está, pues, en una prisión; pero partiendo de ese punto de vista, algo que para todo lo que yo he estado viendo en todo este último tiempo ha sido muy valioso para mí, pues he estado tranquilo. O sea, me he sentido seguro, me he sentido..., este, que no corro peligro aquí, pues; o sea, que tengo que estar sujeto al proceso de investigación, pero, aunque sea por cuestiones personales, o el tiempo que pueda dormir, lo puedo dormir seguro y tranquilo de que no va a haber ningún problema, ¿no?
Tal es así, que, bueno, mi esposa, este..., me ha pedido que no... O sea, que no me vaya de aquí, pues, porque en México puedo correr peligro. Asistencia médica las 24 horas del día. Cuando me he sentido..., que casi no me he sentido mal, una vez nada más me bajó un tantito la presión.
La comida ha estado muy bien, inclusive, me pusieron una dieta afín a lo que yo estaba acostumbrado a comer, tengo mi salsa Tabasco, he comido helado. [A las abogadas defensoras] Las he visto tres veces a la semana, o sea, digo, lunes, miércoles y viernes... Mi esposa me ha podido ver todos los martes. A mi esposa la pude ver a los cuatro días o tres días de que había sido detenido. A mi abogado de México lo pude ver al día siguiente de que había sido detenido. A la Cónsul a los dos días. O sea, que ha sido muy bueno, no puedo quejarme en ningún sentido.
Y desde que fui detenido, vuelvo a repetir, mi trato ha sido respetuoso. Desde el primer momento el oficial que me detuvo, algo que me llamó la atención, me estrechó la mano, me explicó de qué se trataba mi detención. No fue con violencia, fue... O sea, platicada, pues. En ningún momento me he sentido amenazado, pues, por algún acto violento, por alguna cuestión de ese tipo, que yo haya sentido una presión, aunque sea psicológica o algo así. No, no ha habido ningún tipo de presión. O sea, yo he platicado con el oficial que está llevando mi caso y, bueno, pues ha sido en un escritorio, él enfrente mío, en una silla y yo en otra silla, y él haciéndome preguntas y yo explicándole de qué se trataba. O sea, ha sido voluntario, pues, ha sido espontáneo, ha sido bajo las preguntas que él me iba haciendo y bajo lo que yo me iba acordando y lo que yo iba aportando, y de ahí salían otras preguntas, y así fue todo el proceso en este tiempo de la investigación. O sea, nunca ha habido...
Yo por lo menos no me he sentido presionado o atemorizado para dar ningún tipo de respuesta, ni ningún tipo de aclaración o testimonio.
Felipe Pérez.- No es un hombre torturado, puesto ante un reflector, como dijo.
Ahora, me queda algún tema más que comentar. Les pido excusas a ustedes si he empleado demasiado de su tiempo, pero son asuntos graves y de extrema sensibilidad para Cuba.
Ha habido una imputación reiterada, especialmente del Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, de que “Cuba ha abandonado los canales diplomáticos”, una y otra vez se han presentado las drásticas decisiones tomadas contra los diplomáticos cubanos y la embajadora Lajous, como resultado de que Cuba había abandonado los canales diplomáticos, para darnos una señal del desacuerdo de México con este supuesto abandono de Cuba de los canales diplomáticos.
En su nota, del 4 de mayo, de ayer, que ha sido ya publicada, el canciller Derbez afirma que “Cuba ha optado por no utilizar los canales diplomáticos”. Se queja de que “en ningún momento recibí visita alguna de su embajador en México.” Afirma que “tampoco fue convocada la embajadora de México por el Ministerio de Relaciones Exteriores”. Expresa su preocupación porque se haya “omitido la utilización de los canales diplomáticos con que permanentemente hemos contado”. Y dice: “Fue en esa virtud que el gobierno de México tomó la grave decisión de retirar a los jefes de misión”, en virtud de que Cuba había abandonado el canal diplomático.
Debo decir que el Canciller está mal informado, y lo puedo probar.
Durante los últimos 30 días la embajadora de México, Roberta Lajous, fue convocada o recibida aquí en la Cancillería nueve veces; en esos 30 días, nueve veces fue recibida aquí en la Cancillería, o porque la convocamos o porque ella solicitó y la recibimos, ¡nueve veces! Una de ellas la recibí personalmente yo, acompañado del Viceministro y del Director de América Latina del MINREX; cinco veces la recibió el Viceministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, acompañado del Director de América Latina y el Caribe de nuestra Cancillería, compañero Aramís Fuentes, y tres veces más fue recibida por el Subdirector de la Dirección de América Latina de nuestro ministerio, ¡nueve veces! Es decir, quisiera que se me explicara si recibir a la embajadora de México nueve veces, siempre que lo solicitó, casi seguro en el mismo día, muchas veces apenas unas horas después, fuera de nuestro programa habitual de trabajo, yo quisiera que se explicara si eso es abandonar el canal diplomático, cuando nos hemos reunido con la embajadora cada tres días en la Cancillería.
En adición a eso, en abril el embajador Bolaños sostuvo una entrevista y otras dos comunicaciones con el subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Miquel Hakim y se produjeron otras reuniones con dicha Secretaría por parte del embajador u otros diplomáticos de nuestra misión en México.
Ahora, el secretario Derbez dice que “en ningún momento recibí visita alguna de su embajador”. El embajador de Cuba no fue convocado en ninguna oportunidad para expresarle preocupación ni interés alguno.
¿No debieron estas preocupaciones del gobierno de México, si las había, llevar a convocar al embajador, a preguntarle, a expresarle desagrado, a pedirle explicaciones?
Al embajador se le llamó por teléfono tres minutos antes de que fuera a salir el comunicado en Los Pinos, para decirle que se le darían 48 horas para abandonar México.
Ahora, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba fue quien convocó a la embajadora de México, el 29 de abril, a las 5:00 de la tarde, para entregarle una nota diplomática pidiéndole aclaración porque desde el mediodía estaba puesto en la página web de la Cancillería mexicana un comunicado que decía que ella nos había entregado una nota.
Todos los despachos de prensa en México, todas las ediciones electrónicas, la radio, la televisión, decían que la embajadora había entregado una nota, y la embajadora no había entregado tal nota.
Desde el mediodía en México se había difundido públicamente que la embajadora nos había entregado una nota y la nota no había sido entregada. La prensa aquí preguntando.
Entonces, nosotros, a las 5:00 de la tarde, le entregamos una nota de extrañeza pidiéndole aclaración de si esos despachos de prensa que teníamos y que hablaban de un comunicado, el comunicado de prensa 87, que además estaba en la página web y, además, se decía que había sido dada una conferencia de prensa a la 1:00 de la tarde en la Cancillería, por el Director Jurídico y el vocero de la Cancillería mexicana, que nos confirmaran.
Podrán imaginarse el estado de ánimo de la embajadora, a la que usted convoca y le dice: “Oiga, mire, desde el mediodía se está diciendo que usted nos ha entregado una nota, pero usted no nos ha entregado una nota. Aquí hemos revisado y nadie tiene dicha nota, y está toda la prensa preguntando.”
Existe una nota verbal cubana. Entonces, la idea de que Cuba no ha acudido... Cuba no salió a la prensa a refutar lo que decía la prensa, Cuba convocó a la embajadora y le preguntó por el tema, y por escrito le dijo: “Por favor, aclárenos sobre este tema.”
Solo después de eso, la embajadora entonces entregó la nota que ya desde el mediodía se estaba difundiendo. Esa es la verdad, y yo emplazo a los actores de este episodio a decir si esto ha sido así o no.
Por eso me duele, por eso me molesta la idea de que se acuse a Cuba de haber abandonado los canales diplomáticos.
Esa no fue la primera vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores abandonó el canal diplomático, de forma ética y profesionalmente cuestionable, para dar a conocer a Cuba, a través de la prensa, posiciones oficiales.
El día antes, el 28 de abril, la embajadora de México fue convocada en horas del mediodía a la Embajada, para informarle que nos habíamos visto obligados a adelantar nuestra declaración oficial sobre la deportación del señor Ahumada, ante una información telefónica que ella nos dio, que revelaba que había recibido despachos de prensa sobre las comunicaciones que habían estado en la mañana sosteniéndose entre INTERPOL-Cuba e INTERPOL-México.
Nosotros no hemos —en ningún caso— informado primero a la prensa, que a los canales diplomáticos, ni hemos cerrado los canales diplomáticos.
Ahora, el canciller Derbez también ha dicho que Cuba no respondió la nota diplomática que México entregó, dando sus apreciaciones sobre el comunicado cubano y que México entregó el jueves 29, a las 5:00 de la tarde.
Se ha explicado también que la falta de respuesta a esa nota detonó la decisión de tomar esas medidas drásticas.
Ahora, esa nota fue entregada aquí por la embajadora el jueves 29 de abril, a las 5:00 de la tarde. Había transcurrido el viernes 30, el sábado 1º de mayo —día de fiesta y feriado— y ya el domingo en la noche venía la ruptura.
En los plazos adecuados, en la práctica diplomática, ¿quién ha dicho que no responder a las 48 horas, en medio de un fin de semana, de día feriado, implique que Cuba no ha querido responder?
Cuba sí iba a responder la nota, se estaba preparando para hacerlo, era una nota larga que se refería a diferentes párrafos nuestros.
Entonces, la nota fue entregada el jueves 29, a las 5:00 de la tarde. El domingo expulsan a Bolaños, retiran a la embajadora y se dice que entre las razones está el que Cuba no quiso responder a la nota.
Me parece que hay que ser serios y hay que asumir las decisiones, y cuando se toma una decisión hay que explicar de verdad cómo ha sido; pero argüir que Cuba no quería responder la nota, que una expresión del desinterés de Cuba por los canales diplomáticos era no haber respondido, a la altura del domingo, una nota que fue entregada el jueves a las 5:00 de la tarde, me parece que es una aseveración insostenible.
Ahora, el 7 de abril vino a La Habana el Procurador Miguel Angel González Félix. Por cierto, vino con pasaporte diplomático este funcionario de la Procuraduría, sin previa notificación ni acuerdo con la parte cubana, porque esa es una práctica habitual para los poseedores de pasaportes diplomáticos; apareció de pronto en La Habana un funcionario mexicano con pasaporte diplomático, había venido a traer las diligencias, etcétera.
Nosotros lo recibimos inmediatamente a nivel apropiado el mismo día, las autoridades cubanas correspondientes en el Ministerio de Justicia, y ese día la Embajada de México dijo que la interpretación de ellos sobre el Tratado de Extradición entre ambos países excluía el requisito de un canal diplomático. Sin embargo, nosotros le solicitamos que había que mantener el canal diplomático, que todo este tipo de tramitaciones judiciales se hicieran a través del canal diplomático.
Es falsa la idea de que Cuba ha querido abandonar el canal diplomático, todo lo contrario; dos veces tuvimos que solicitar a las autoridades judiciales mexicanas que utilizaran el canal de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Se dirigían de manera directa a nuestra Embajada y le decíamos: “Oiga no, vaya a su Cancillería de México”, para mantener la relación a través de las cancillerías, de las embajadas, que para eso existen.
Por tanto, refuto categóricamente el que Cuba haya abandonado los canales, a pesar, incluso, de que varias veces la Secretaría de Relaciones Exteriores de México vulneró las prácticas diplomáticas internacionalmente aceptadas.
Por tanto, considero que el planteamiento del canciller Derbez acerca de que Cuba no quiso atender los canales diplomáticos es un simple pretexto, que en modo alguno podría presentarse como un hecho de entidad suficiente para justificar la retirada inmediata de los embajadores y la disminución de las relaciones a nivel de encargado de negocios. No es un pretexto plausible, no es creíble.
Vamos a suponer que Cuba hubiera dado muestras de abandono, vamos a suponer eso hipotéticamente. Bueno, se nos podía convocar; pero que eso hubiera derivado, a las 48 horas de no haber respondido una nota, a declarar, un domingo por la noche, la expulsión del embajador cubano, me parece que eso no tiene manera de explicarse ni de ser comprendido.
Debo decir honestamente y con todo respeto, que tenemos la impresión de que la Cancillería mexicana se ha manejado en todo este asunto de manera errática, con una lamentable impericia, con apresuramiento y con improvisación.
Por ejemplo, ya hablé del comunicado donde cita nuestra declaración cambiando sus términos.
Ahora, hay un comunicado del 29 de abril de la Cancillería mexicana que es muy difícil entenderlo, e incluso responderlo seriamente. Se cambian totalmente los términos de nuestra nota. Se nos atribuye haber dicho que la extradición podía causar serios daños a nuestro país, y lo que nosotros decíamos que causaba serios daños a nuestro país era la presencia de Ahumada, y todos sus delitos, en Cuba, porque podía ser usado contra Cuba como parte de las campañas que intentan presentar a nuestro país como un paraíso para delincuentes. Ya el tema estaba saliendo, a mí me habían preguntado aquí por el tema en una conferencia de prensa: si era cierto que en Cuba, había delincuentes, que parecía que Cuba se convertía en un paraíso para ellos.
Sí, para Cuba tenía esos daños: que pareciera que Cuba se ponía a apoyar, a permitir en el territorio cubano la presencia de gente que había cometido delitos, que incluso son delitos transnacionales.
Bueno, esos términos fueron cambiados en el comunicado mexicano; es decir, se nota mucho un nivel de poca elaboración, de apresuramiento, de no revisión de los materiales que se dieron a conocer públicamente o que se nos entregaron a nosotros.
Se dijo que nosotros teníamos la intención de confundir a la opinión pública mexicana, lo que rechazamos. Se nos decía que nosotros hacíamos un juicio de valor.
Ahora, hubo una rueda de prensa en la Cancillería mexicana. Un periodista preguntó allí: “¿Qué intención tiene el gobierno de Cuba al haber enviado el comunicado ayer?”.
La señora María del Refugio González, jefa de la Unidad de Coordinación Jurídica de la Cancillería, presente en esa rueda de prensa, respondió a la pregunta de qué intenciones tenía Cuba, de esta manera, según la versión estenográfica oficial de la Cancillería: “O sea, si yo le digo a usted que me parece que este vaso lo tiene Nahúm y que me parece que esta chocolatita la tiene Ortega, Armando, y si le digo las cosas como no sucedieron técnicamente, o como usted las está viendo, usted me puede decir: ‘Oiga, señora mía, ese vaso no lo tiene Nahúm, lo tiene usted’.
“Entonces, si el comunicado oficial del Ministerio dice que la INTERPOL y que quien sabe qué y qué sabe cuánto, eso no es así. O sea, ellos actuaron de acuerdo a la petición de Cancillería. Entonces, si dicen otras cosas, a lo mejor mi intención es simplemente..., pues no sé decir otras cosas. Pero si yo le digo: ‘Mira, este vaso lo tiene Alan; usted va a decir, o está tratando de confundirme, o no se ha dado cuenta usted misma’. Eso es lo que queremos decir, no otra cosa” (Risas).
Entonces esto ha sido un proceso complejo, muy complejo para nosotros.
En suma, creo que la prensa y la opinión pública de México pueden entender perfectamente lo que ocurre. Yo creo que eso me releva de presentar otros argumentos.
Finalmente, hay un tema que ha surgido desde ayer, que es la nota diplomática que me fue entregada, a través de la embajada mexicana en La Habana, del canciller Derbez dirigida a mí.
La nota del ministro Derbez nos fue entregada a las 3:45 de la tarde de ayer martes. Los medios públicos ya hablaban de ella en horas de la tarde en México. Hoy, además, esa nota diplomática del ministro Derbez ha sido publicada íntegramente por varios medios de prensa.
Al mediodía de hoy, lo informo públicamente, hemos acusado recibo por la vía diplomática correspondiente. Hemos entregado nota diplomática a la Encargada de Negocios acusando recibo de esa nota, que nos llegó ayer en la tarde, asegurando que daré respuesta oficial por esa vía reservada a la nota que me ha enviado el canciller Derbez.
Sin embargo, como es un tema que ya se está discutiendo públicamente, está en las primeras planas hoy de todos los diarios en México.
Por cierto, aquí tengo un papel que vale la pena acotar, la encuesta realizada por el periódico El Universal sobre la afirmación cubana de que tenía una incuestionable connotación política todo lo que había estado ocurriendo. La encuesta decía: “La Secretaría de Relaciones Exteriores respondió que esta declaración era infundada y que solo buscaba confundir a los mexicanos. ¿Quién usted cree que tenga la razón?” El 75,23% consideró que Cuba tenía razón al decir que esos hechos tenían una incuestionable connotación política; el 23,9 dijo que la razón la tenía la Secretaría, que era que Cuba quería confundir, y el 0,81% dijo que no sabían del tema. El tema era ampliamente conocido, y el 75% decía: Obviamente es como dice Cuba, ese tema tiene connotación política.
Ahora, los diarios mexicanos todos se refieren al tema de la nota hoy en primera plana. Algunos dicen: “Recula el gobierno y tiende la mano”; otros dicen: “El gobierno dice que quiere la negociación”, en fin, ha sido la interpretación a la nota que me enviaba Derbez, que fue hecha pública ayer.
Debo decir que creo que la nota que me ha enviado el ministro Derbez es una señal positiva. Creo, además, que si ese espíritu hubiera estado presente en las decisiones apresuradas que fueron tomadas el fin de semana, quizás se hubiera evitado llegar a este punto. Si los términos expresados en esa nota, si el espíritu que uno aprecia en ella hubieran estado presentes en la actuación del fin de semana, quizás no hubiéramos llegado a este punto.
Ahora, la verdad tiene que saberse. Cuba tenía que responder a las falaces e injustas acusaciones que se le han hecho, los pueblos de México y Cuba tienen derecho a saber la verdad, por eso hemos tenido que explicar hoy con amplitud qué es realmente lo que ha pasado. Por eso les pido excusa a ustedes si me he demorado; pero he querido tratar de poner la verdad, con todos sus argumentos y todos los detalles precisos, para que sean conocidos por la opinión pública en México y en Cuba.
Ahora bien, si el espíritu del ministro Derbez y el gobierno de México es el que está expresado en la nota, y lo voy a citar, dice que “es de absoluta disposición” —me dice en su nota—, “para que, a través del restablecimiento de la confianza y el diálogo entre nosotros, podamos dar a la relación el tratamiento que corresponde a nuestros mutuos intereses” —lo cito, porque ya se ha hablado públicamente del tema—, pues a ese espíritu de absoluta disposición para que, a través del restablecimiento de la confianza y el diálogo, podamos dar a la relación el tratamiento que corresponde, respondo entonces que México siempre ha tenido en Cuba similar disposición.
Esa ha sido siempre la disposición de Cuba, y ahora también; pero es al gobierno de México a quien corresponde demostrar en los hechos esa voluntad. Cuba fue mezclada indebidamente en este asunto. Cuba respeta y quiere a México y a su pueblo, y el pueblo de México lo sabe; pero Cuba, su gobierno y su pueblo han sido los ofendidos y los agredidos.
Cuba está dispuesta a retomar el camino de la normalidad, pero tiene que ser sobre la base del respeto mutuo a la dignidad y la soberanía de cada país. No fue Cuba quien dio 48 horas a la embajadora Lajous para retirarse de nuestro país, no fue Cuba quien mandó a buscar al embajador Bolaños, no fue Cuba quien declaró persona no grata a otros funcionarios de la Embajada de México en La Habana, no es Cuba quien ha hecho las declaraciones altisonantes. Cuba pensó recibir frases de reconocimiento por nuestra voluntad de cooperar, que nos llevó, además, a deportar hacia México a otros dos ciudadanos involucrados también en todo este asunto en las últimas horas.
Finalmente, creo que debo decir que no debe olvidarse que Cuba es un pequeño país que ha tenido que enfrentar más de 45 años de agresiones y bloqueo por la más poderosa superpotencia de la historia, sin renunciar a sus principios y a sus ideales.
Hay que comprender la coyuntura de Cuba, amenazada, como nunca en su historia, por los que en el gobierno de Estados Unidos, en la ultraderecha conservadora de aquel país, en los sectores extremistas y violentos de origen cubano en Miami, en este momento operan hacia la idea de lograr aislar mucho más a Cuba, baten palmas por las decisiones recientes del gobierno de México, que presentan como un aislamiento de Cuba, que presentan como una mayor vulnerabilidad de Cuba ante un posible ataque, una posible agresión de Estados Unidos, un endurecimiento del bloqueo, e incluso una agresión militar.
Es en esa coyuntura, precisamente, cuando en Estados Unidos se está hablando del cambio de régimen en Cuba, cuando se ha dicho que la prioridad del gobierno de Estados Unidos es la salida del presidente Fidel Castro de la escena política, que la otra prioridad es evitar que “sus compinches” den continuidad; cuando el presidente Bush ha recibido un informe que propone nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que tiene dos capítulos que son secretos, que no se divulgará qué proponen. En medio de esa coyuntura, cuando el congresista Lincoln Díaz-Balart, de Florida, llamó públicamente al magnicidio del presidente Fidel Castro; cuando el gobierno de Estados Unidos dice que su política hacia Cuba es una: el derrocamiento de la Revolución Cubana, la instauración en Cuba del régimen prescrito en la Ley Helms-Burton. En esa coyuntura es donde Cuba, en vez de recibir solidaridad y apoyo, ha recibido acusaciones injustas y falsas de las que tiene derecho a defenderse.
No olvido aquí que este es un tema de suma importancia para los pueblos de México y de Cuba. México fue uno de los primeros países en reconocer a la República de Cuba en armas, en reconocer el Grito de Independencia de los cubanos.
A México llegó Martí; fuera de Cuba, fue el primer país de América Latina al que llegó. A México fueron siempre los revolucionarios cubanos y encontraron apoyo. En México cayó asesinado Julio Antonio Mella, líder de la juventud cubana; allí vivió y luchó, allí tuvo amores. Es un símbolo de la amistad entre las juventudes de México y de Cuba. A México fueron los expedicionarios del Granma. En México conoció Fidel al Che Guevara. Allí se alistaron, cargados solo de sueños y valor personal, a la aventura del Granma y a la guerra en Cuba.
De México fue y es Lázaro Cárdenas, el presidente que ya anciano se alistó para venir a Cuba en el momento en que el país era agredido en Playa Girón.
Los cubanos no olvidarán nunca la voz de México oponiéndose al aislamiento de Cuba, oponiéndose a la ruptura con Cuba; los cubanos no olvidarán nunca que siempre fue México el que levantó la bandera de Cuba, el derecho de Cuba a ser un país independiente. Por eso nos duele de manera particular todo esto, y por eso nos duele que en los últimos años, pese a la voluntad de Cuba, pese a que Cuba ha querido desarrollar las relaciones ello no haya sido posible. Nosotros recibimos al presidente Fox cuando era gobernador, aspirante a la presidencia en México; tuvo reuniones respetuosas y cordiales con el presidente Fidel Castro. El presidente Fidel Castro, en un gesto de reconocimiento, de amistad hacia México, fue a su toma de posesión. Allí tuvimos una reunión en la que se habló solo de impulsar las relaciones, de buscar caminos comunes, más allá de diferencias programáticas, políticas, ideológicas.
Cuba decidió enviar al segundo cuadro de su Cancillería como embajador en México en un gesto de aprecio, en una señal de la importancia que para nuestro país tenían las relaciones.
El presidente Fidel Castro le dio por escrito el apoyo de Cuba a la candidatura de México al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuba apoyó esa aspiración mexicana, que se presentaba tardía, pero que era comprendida como importante para nuestro pueblo.
México no ha recibido agresiones de Cuba.
El presidente de México, Zedillo, fue invitado a una cumbre en La Habana. Dijo lo que quiso, se le trató con respeto, no se trató de aminorar su presencia, ni de limitar su desempeño en Cuba.
El presidente Fox fue invitado a venir a La Habana, nos visitó. No estuvimos de acuerdo con todo lo que hizo; sin embargo, nos comportamos con respeto. Cuando fui a acompañarle, por mandato del presidente Fidel Castro, al aeropuerto y le estreché la mano deseándole éxito, llevaba en mi pecho el dolor de haberle visto hacer determinadas actuaciones, mal aconsejado, mal asesorado por quien debía evitarle la ofensa gratuita al pueblo que le recibía; sin embargo, ello no me limitó en desearle éxito.
La delegación mexicana sabe bien —la que le acompañó— todos los pormenores de aquella visita.
Cuba no se ha opuesto jamás a las prioridades de México en política exterior; Cuba no ha acusado a México en los organismos internacionales de derechos humanos.
Tengo aquí el informe del Departamento de Estado norteamericano sobre los derechos humanos en el mundo. Ustedes saben que ellos hacen un informe y hablan de todo el mundo, menos de Estados Unidos.
Bueno, ¿qué se dice en ese informe? Sobre las ejecuciones extrajudiciales en el año 2003, dice de México:
“Ha habido casos de ejecuciones extrajudiciales, de tortura y de brutalidad policial”, dice el señor Colin Powell en su informe sobre México.
Dice de Cuba:
“No hay informes de ejecuciones extrajudiciales políticamente motivadas.”
Desapariciones. Da una lista de desapariciones en México: “Desaparición del líder de la Organización Popular de Indígenas Zapotecos, Marcelino Santiago Pacheco.
“La Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó al Gobierno evidencias sobre irregularidades en la investigación sobre el asesinato de 4 personas en Chiapas.
“A lo largo del año continuaron sin resolverse casos de desapariciones en el estado de Guerrero.” En fin...
Sobre Cuba en materia de desapariciones dice:
“No hay informes de desapariciones en Cuba.”
Sobre brutalidad policial, tortura y situación en prisiones, dice:
“Aunque la Constitución la prohíbe, la tortura continúa siendo un serio problema en México. La policía mexicana frecuentemente obtiene información mediante la tortura, información que luego es usada por fiscales como evidencia en las cortes.”
De Cuba dice:
“No existe información acerca de prácticas de torturas en Cuba.”
El Gobierno que elabora este informe es el que no acusa a México, y sí acusa a Cuba y se empeña contra ella en la Comisión de Derechos Humanos. Es a este gobierno al que el gobierno de México apoya en la Comisión de Derechos Humanos, lo ayuda a fabricar el pretexto con el que después justifica el bloqueo a nuestro país.
¿No tienen los cubanos derecho a sentirse agraviados? ¿No tienen los cubanos derecho a sentirse ofendidos por todo lo que ha pasado?
Sin embargo, termino estas palabras con un testimonio de simpatía y de cariño por México. Nadie podrá decir que no existe en Cuba cariño por los mexicanos.
Ochenta y ocho mil mexicanos vinieron el año pasado a Cuba como turistas, caminaron por nuestras calles. Saben que en la radio cubana se oye la música de México; saben que todo lo de México es para Cuba como si fuera propio; saben que hay una relación entrañable que ninguna manipulación y ninguna conspiración podrá romper.
Así que, si algo de lo que he dicho aquí se interpretaría como ofensas al pueblo de México, desde ahora lo rechazo. Tengo para el pueblo de México, como todo mi pueblo, y en particular como nuestro Jefe de Estado, el Comandante en Jefe Fidel Castro, solo sentimientos de cariño y de respeto. Son los que han siempre llevado nuestra actitud.
Así fue como recibimos aquí al presidente Fox; así viajé a México a asegurárselo al presidente Fox cuando era presidente electo, pero todavía no había tomado posesión, en un mensaje de confianza, en un testimonio de simpatía. Y él lo sabe, y lo saben los que en México han venido a Cuba y nos han tratado, y saben que no somos una manga de mentirosos, de orquestadores de provocaciones, y mucho menos de conspiradores contra la estabilidad de otros países. Hiere nuestra sensibilidad, ofende a nuestro pueblo que enfrenta hoy con dignidad y valor las amenazas y las agresiones de las superpotencias más poderosas que ha existido