Sida retrocede pese a fallas en
prevención
Daniela Estrada
SANTIAGO, oct (IPS) - Un año después de la
puesta en marcha en Chile del proyecto del Fondo Global contra el Sida, el
balance de las acciones conjuntas del gobierno y la sociedad civil para
frenar la expansión de la enfermedad es considerado positivo, pero la
prevención sigue siendo el aspecto crítico.
”En Chile se presentan todos los elementos para
ganar la lucha contra el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida)”,
posibilidad que no existe en muchos otros países de América Latina,
expresó el representante del Fondo Global, Aleph Henestroza, durante el
encuentro en que se dio cuenta de los resultados de la iniciativa.
Uno de los logros es la merma en el ritmo de contagios con VIH (virus de
inmunodeficiencia humana causante del sida), según los registros estadísticos
oficiales.
”La curva de crecimiento que teníamos permitía augurar alrededor de
ocho personas infectadas por día, y actualmente estamos en seis. La
tendencia en los próximos años debería bajar”, dijo a IPS Anabella
Arredondo, coordinadora ejecutiva de la gubernamental Comisión Nacional
del Sida (Conasida).
Se calcula que en Chile hay 32.000 portadores de VIH, pero sólo están
diagnosticados por los médicos 12.000 casos. De ellos, 80 por ciento son
hombres y 20 por ciento mujeres, la mayoría amas de casa que fueron
infectadas por sus maridos.
En la actualidad reciben tratamiento 100 niños, que fueron infectados por
sus madres durante la gestación. También hay preocupación por la
cantidad de pequeños huérfanos, quienes han perdido a uno o a sus dos
progenitores debido a esta enfermedad.
Más de seis millones de dólares se invirtieron en el primer año de
ejecución de este proyecto llamado ”Profundización de la Respuesta
Nacional VIH/Sida”, que contempla 24 meses de trabajo. Como su nombre lo
indica, tiene como objetivo ampliar las estrategias que ya estaban en
curso en este país para frenar la epidemia.
Los encargados de llevar adelante esta estrategia son el gobierno nacional,
organizaciones sociales abocadas a la lucha contra el sida y las
agrupaciones de portadores de VIH. Todos reunidos en el Comité País
Chile.
El Comité recibe los recursos entregados por el Fondo Global de Lucha
contra el Sida, la tuberculosis y la malaria, y realiza un seguimiento de
la ejecución de los proyectos. Sus integrantes son Conasida, como ente
estatal, junto a Vivo Positivo y Asosida (Asamblea de la Organizaciones
Sociales y ONG con trabajo en VIH/Sida), exponentes de la sociedad civil.
Participan igualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su
parte Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Programa Conjunto
de Naciones Unidas contra el Sida (Onusida) y el consorcio formado por
Fundación Ideas y el Consejo de las Américas.
”Este proyecto es una respuesta mancomunada del gobierno y la sociedad
civil. Lo importante es que las personas que viven con VIH están
participando en el diseño de políticas públicas”, destacó Rodrigo
Pascal, coordinador ejecutivo de Vivo Positivo, que agrupa a enfermos de
Sida.
”El gobierno, la sociedad civil y los portadores y enfermos están
trabajando muy bien en conjunto. Además, el presidente (de Chile) Ricardo
Lagos está comprometido con el problema”, destacó Henestroza en la
reunión realizada el 12 de este mes.
El proyecto, iniciado en junio de 2003 con la firma del acuerdo entre el
Fondo Global y Lagos en la sede del gobierno chileno, facilitó el
desarrollo de 49 iniciativas en los ámbitos de prevención, atención
integral y fortalecimiento de la sociedad civil.
Uno de los avances más significativos es la cobertura total de fármacos
antirretrovirales (triterapia) a 4.838 afiliados al sistema público de
salud que requieren esta atención. Con cargo a fondos del Estado chileno,
se adquiere 80 por ciento de los medicamentos y el resto gracias a los
recursos entregados por el Fondo Global.
El sistema privado, organizado en las Isapres (Instituciones de Salud
Previsional), no cubre las patologías catastróficas como el sida, pero
con la ley promulgada el 25 de agosto de Régimen General de Garantías en
Salud, más conocido como Auge, se busca ahora asegurar la atención de
todos los enfermos.
Desde que en 1984, cuando se comprobó en Chile el primer caso de sida,
han fallecido más de 3.000 personas por esta causa.
En el ámbito de la atención integral, gracias al proyecto se capacitó a
todos los equipos del sistema público que atienden a personas que viven
con VIH y se mejoraron los espacios físicos y de gestión de 26 farmacias
intrahospitalarias en 25 servicios de salud, señalaron los informes al
respecto.
Asimismo, Vivo Positivo creó un sistema de defensoría jurídica de los
portadores y enfermos que viven en la región Metropolitana (Santiago),
que se ha enfocado en la reinserción laboral y la no discriminación en
los lugares de trabajo o educación.
Por su parte, Asosida desarrolló nueve proyectos, entre los que se
cuentan el catastro de instituciones involucradas en el asunto en todo el
país, la elaboración de un manual de gestión comunitaria y la publicación
de investigaciones.
En cuanto a la prevención, la puesta en marcha del plan permitió por
primera vez en Chile que se realizaran campañas regionales de comunicación
social, rescatando particularidades geográficas, étnicas y demográficas
de cada localidad.
Además, se están realizando seis investigaciones en poblaciones
vulnerables emergentes como jóvenes, inmigrantes, indígenas y amas de
casa. Y se está ejecutando un programa para potenciar la prevención en
poblaciones consideradas prioritarias, como son trabajadores sexuales de
ambos sexos y las personas homosexuales y bisexuales.
Pero las campañas de prevención del sida siempre han generado polémicas
en Chile, debido al rechazo de la Iglesia Católica y de sectores
conservadores al uso de preservativos.
”Lo que se ha hecho en las campañas de prevención es lo que técnicamente
se requiere”, sin perjuicio de que puedan ser perfectibles, justificó
Arredondo.
”Hemos tenido una campaña nacional de prevención del VIH/Sida a través
de los medios de comunicación masivos, (con piezas publicitarias) en
donde la relación homosexual es explícita, el uso del preservativo es
explícito, la sexualidad en la juventud es explícita. Entonces estamos
en la dirección correcta”, precisó Pascal.
Actualmente varias empresas están realizando un mercadeo social del
preservativo para posicionarlo de mejor manera en la sociedad chilena como
un eficaz mecanismo de protección contra las enfermedades de transmisión
sexual.
A pesar de que el año pasado aumentaron en 25 por ciento las
importaciones de condones, llegando a 21 millones de unidades, se estima
que esta cantidad es un tercio de la que los chilenos deberían utilizar.
La directora de Conasida advirtió la existencia de dificultades para
entregar preservativos en lugares masivos, pero que esto no ha sido así
en los consultorios públicos de salud, donde en los dos últimos años se
distribuyeron dos millones de condones.
”El problema en Chile es cultural. Tiene que ver con un acercamiento a
la sexualidad que de alguna forma no permite que las personas puedan
avanzar respecto de las decisiones que toman en su vida sexual”, explicó
a IPS el presidente de Comité País, Marco Becerra.
”Las personas viven su sexualidad de manera muy poco integrada, como
algo negativo. El tema es cómo administras tu cuerpo. Entonces las
personas se acercan al riesgo en forma muy inconsciente. La gente siempre
plantea que no se da cuenta de lo que hizo”, agregó el también
coordinador de Asosida.
En este escenario, el trabajo en la población escolar no ha sido fácil,
a pesar de que el Ministerio de Educación se compromete en ello cada vez
más. Un comité intersectorial de expertos evalúa lo que se ha hecho
hasta ahora para reformular la futura política de educación sexual, se
informó. (FIN/2004)
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