HACIENDO MEMORIA
En este año se conmemora el décimo
aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional, el 1° de enero de 1994 irrumpe en la vida pública en un
contexto político- económico particular, para dar cuenta de que todavía
no éramos candidatos para ser un país del primer mundo como presumían
las voces oficiales, su manifestación demostró ante un panorama nacional
e internacional que existía la pobreza, la injusticia, la discriminación,
rezagos económicos severos a consecuencia de los lineamientos del
neoliberalismo y una crisis política que se acrecentó con los asesinatos
políticos del candidato a la presidencia de la república por el PRI,
Luis Donaldo Colosio y del entonces secretario general del mismo partido
José Francisco Ruiz Massieu.
A pesar de este contexto que aún
sigue vigente, los hombres y mujeres indígenas no se ven asimismos como víctimas,
al contrario, a través del trabajo colectivo en el movimiento se perciben
como actores sociales participantes, dueños de su condición que toman
como arma: la palabra, para entablar un diálogo con el gobierno federal y
retomar los acuerdos de San Andrés (gran pendiente que no se resuelve en
quince minutos, como expresara Vicente Fox), para exigir el respeto a sus
usos y costumbres como pueblos autónomos y para denunciar los abusos de
autoridades, la imposición del cerco militar, el acecho de las guardias
blancas caciquiles y de grupos paramilitares. Y la resistencia como coraza
a las políticas económicas que se diseñan en las oficinas de gobierno y
frente a los moldes que quiere aplicar la globalización.
Quizás sea un poco tarde para
abordar el tema porque los festejos de la conmemoración se realizaron en
el mes de enero, así como se escribió lo suficiente en los medios de
comunicación impresos, sin embargo creemos que cualquier momento del año
es propicio para reflexionar acerca de los sucesos que han dado cuerpo al
movimiento zapatista y han dejado a su vez huella en los ámbitos político,
social y cultural.
La fecha de su aparición pública,
tras 10 años de acción colectiva clandestina, marca sin duda el
replanteamiento de la conformación de los movimientos sociales en México
a la vez que hay un reajuste de las fuerzas sociales, por tanto lo que se
produce a partir de dicha fecha, debe estar enmarcado en la memoria. Por
ejemplo, las relaciones que han tejido al interior de una sociedad civil
nacional e internacional que atendió el llamado del movimiento,
entendiendo que la sociedad civil está constituida por actores sociales
que intervienen, participan, vigilan y demandan un eficiente
funcionamiento de las instituciones, se agrupan en nuevos espacios y otros
rediseñan sus demandas y proyectos societales.
En este caso evocaremos y también
celebraremos la participación que tuvo el movimiento lésbico gay hace 10
años en la Convención Nacional Democrática convocada por el EZLN que se
llevó a cabo en Aguascalientes, en la selva chiapaneca. Espacio donde se
congregaron diversas identidades con un mismo fin, el respeto a la
dignidad del ser humano y la búsqueda de la paz.
“Atendiendo al llamado del ejército
de indígenas que invadió nuestra conciencia al principio del año,
algunos hombres y mujeres gay junto con otros muchos mexicanos fuimos
hasta un paraje de la selva chiapaneca en un borde lejano de México, a
probar si podíamos encontrar vías para una paz auténtica. Íbamos como
delegados de la Asamblea Nacional Lésbica Gay (pomposo nombre con que
bautizamos a la laxa reunión de grupúsculos que en total envió cinco
delegados) a la Convención Nacional Democrática (pomposo nombre con el
que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional decidió llamar a la
reunión de organizaciones de la mas diversa índole que conforma ese
indefinido ente nombrado como sociedad civil) donde se pretendía dar
forma a un nuevo proyecto de nación.
Muchos vimos en la convocatoria
zapatista una oportunidad insólita de manifestar al gobierno y a aquellos
que piensan que México vive en paz, que no todo está bien; que hay mucho
de falso y de corrupto en el México moderno y feliz en el que quieren
hacernos creer.”
La situación actual no es
diferente de la descrita en este último párrafo, por el contrario los
recursos de la corrupción, impunidad e injusticia son más especializados:
Acteal, Aguas Blancas, las muertas de Juárez, el interminable número de
crímenes por homofobia en el Distrito Federal y en distintos estados de
la república (recordemos Chiapas y Sinaloa), la muerte de Digna Ochoa y
de otros que defienden los derechos humanos y un largo etcétera, son el
resultado de la falta de voluntad política de parte del gobierno para
reformar los códigos penales y esclarecer estos hechos tan lamentables.
Por esto es importante que la
amnesia no afecte nuestra conciencia social, que el mirar atrás sea punto
de partida para buscar alternativas y para reestructurar las bases de la
organización civil. En este sentido Marcos Roitman nos expresa que
“recordar supone revivir, traer a la memoria, despertar lo que está
dormido. Olvidar supone desapego, perder el cariño, dejación. Por ello
hay acontecimientos que deben ser traídos al presente para no cometer el
descuido de olvidar y la fatiga de no querer recordar”.
Así pues, la intención de este
texto es solamente recapitular los vínculos que pueden tener los
movimientos sociales progresistas como el zapatista y el lésbico gay,
movimientos que no se rigen bajo las reglas institucionales del Estado,
sino que son autónomos y en consecuencia sus estrategias colectivas son
novedosas y desafiantes. Finalmente, la alusión a los 10 años de la
insurrección zapatista implica no echar al olvido la propuesta que
lesbianas y gays llevaron a la Convención, como dice la frase “recordar
es volver a vivir”, pero vivir significa seguir trabajando y ese es
nuestro principal reto.
A continuación algunos de los
planteamientos de aquella propuesta que fueron recogidos en las
redacciones finales de las actas de la Convención Nacional Democrática.
|
DEMANDAS:
Ø
La
promulgación de una Ley General Contra la Discriminación, en la
que se penalice la discriminación por orientación sexual.
Ø
El
reconocimiento legal de la pareja homosexual o lésbica, en las
mismas condiciones que rigen para la pareja heterosexual.
Ø
El
derecho explícito a la adopción, así como la igualdad de derecho
a la patria potestad, sin que exista discriminación a causa de la
orientación sexual del padre o de la madre, real o potencial.
Ø
La
impartición de la educación sexual en todos los niveles de enseñanza.
La inclusión en los programas educativos de la sexualidad no sólo
como medio de reproducción, sino como una fuente de placer y
comunicación interpersonal, necesaria para el bienestar de la
persona. Además, la incorporación de información en dichos
programas que haga manifiesta la existencia de diversas formas de
comportamiento y orientación sexual y que otorgue igual valor a las
prácticas heterosexuales, homosexuales y bisexuales.
Ø
El
absoluto derecho que todos los individuos tenemos sobre el libre uso
de nuestro cuerpo, que implica entre otros: El uso del vestido y el
arreglo personal que se desee; la prohibición de que se aplique a
las personas homosexuales, especialmente a niños y adolescentes,
cualquier tipo de tratamiento que intente cambiar su orientación
sexual, y que se informe de las razones de dicha prohibición
considerando las limitaciones y los riesgos de esos tratamientos.
Ø
La
promoción y realización por parte del Estado mexicano de campañas
efectivas para contrarrestar la propagación de las enfermedades
transmisibles sexualmente (ETS) especialmente el Síndrome de
Inmunodeficiencia Humana (SIDA).
Ø
El
respeto a los derechos laborales de los enfermos de sida y de los
portadores del VIH, así como de cualquier persona enferma o
discapacitada.
|
Fuente:
cuadro tomado del artículo de Fernando Prieto Hernández, “Presencia
gay y lésbica en la Convención Nacional Democrática”, en Del otro
lado, número 19, México, noviembre 1994, p. 42
Por último les comparto el
siguiente cuento escrito por el subcomandate Marcos.
Agujetas
de color de rosa.
Había
una vez un par de zapatos que usaba, como todos los demás zapatos,
agujetas negras o cafés. De día andaba este par de zapatos como todos
los demás zapatos, es decir, arrastrándose por el suelo. Pero resulta
que este par de zapatos tenía escondidas en su clóset unas agujetas de
color de rosa y de noche se las ponía y se ponía a darle vuelo a la
hilacha. Y así se la pasaba este par de zapatos, hasta que un día se
cansó de esconder su felicidad en el clóset y se puso las agujetas de
color de rosa y todos los demás zapatos lo miraron con sería desaprobación
y le tendieron un cerco con agujetas de color café y negro para aislarlo,
no fuera que contaminara al resto de los zapatos. El par de zapatos de
agujetas de color de rosa se inconformó y todos los días marchaba con
una pancarta que decía “Respeto y dignidad para las agujetas de color
de rosa”, pero los demás zapatos lo ignoraban y más fuerte anudaban
sus nudos negros y cafés para dejar solo al par de zapatos de agujetas de
color de rosa y organizaban contramarchas con pancartas que decían
“Acabemos con la enfermedad de las agujetas de color de rosa”. Y en
eso estaban cuando alguien vio al par de zapatos con agujetas de color de
rosa, le puso un sombrero grande y feo y el sombrero lleva plumas de color
azul pastel y le hizo una canción y el par de zapatos de agujetas de
color de rosa se hizo muy famoso y todos lo bailaban y a los zapatos de
agujetas de color café y negro nadie les puso sombrero ni plumas y nadie
les hizo una canción, ¡qué les van hacer!
Tan, tan.
* Socióloga
El autor de este artículo fue delegado de la Asamblea Nacional Lésbica
Gay.
Otras fuentes consultadas:
Hermann Bellinghaussen. “Convoca el EZLN a indígenas a mantener una
existencia rebelde” en La Jornada, México, 2 enero 2004.
Mariana Chavez. “Propició el EZLN avances en México: Samuel Ruiz
García” en La Jornada, México, 2 enero 2004.
Hermann Bellinghaussen. “En situación muy peligrosa el conflicto en
Chiapas: David Fernández” en La Jornada, México, 11 enero 2004.
Editorial. “¡Justicia! ¡Sólo justicia! Culiacán: valerosa
iniciativa de autodefensa gay” en Del otro lado, número 6, México,
mayo 1993.
Editorial. “La violencia antihomosexual” en Del otro lado, número
6, México, mayo 1993.
Rodrigo Vera. “Psicosis en Chiapas por la cacería de homosexuales”
en Proceso, número 852, México, marzo 1993.
Prieto Hernández, Fernando. “Presencia gay y lésbica en la
Convención Nacional Democrática” en Del otro lado, número
19, México, noviembre 1994, pp. 41-42.
El autor de este artículo
fue delegado de la Asamblea Nacional Lésbica Gay.
Roitman
Rosenmann, Marcos. “La lucha zapatista: ¿conmemoración o celebración?” en La
Jornada, México, 11 de enero de 2004, p. 14.
Subcomandante Marcos, “Agujetas de color de rosa” en Agenda
Zapatista, El Angelito editores, México, junio 1999.
|