Reichell, de la cama a la Cámara
Gustavo González

(Foto: © Copesa)
SANTIAGO, nov 2004 (IPS) - Se llama Maritza Gáez
Arismendi, pero todos la conocen como Reichell, el nombre artístico que
le ha servido para ganar fama en la incipiente industria del cine pornográfico
de Chile y con el cual aspira a convertirse en diputada en las elecciones
generales de diciembre de 2005.
En julio lanzó su candidatura en un centro de
espectáculos nocturnos, donde anticipó que su lema de campaña será
”La parlamentaria del destape”, y en sintonía con sus expectativas
electorales montó en octubre en un teatro de Santiago una comedia frívola
titulada ”Mi photo por tu voto”.
Para incursionar en la política, Reichell se inscribió en los registros
del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD), la más antigua de las
colectividades chilenas, cuyos orígenes se remontan a la segunda mitad
del siglo XIX, cuando las ideas laicas se abrían paso ante el
clericalismo conservador.
”El Partido Radical está por la libertad, la igualdad y por la no
discriminación. Entonces, era el único partido que me iba a aceptar”,
explicó la actriz en una extensa entrevista con las estudiantes de
Periodismo de la Universidad de Chile Evelyn Campos y Andrea Sánchez, de
la revista electrónica Con Tinta Negra.
El PRSD forma parte de la coalición de centroizquierda que gobierna Chile
con el presidente Ricardo Lagos. Con una convocatoria en torno a cinco por
ciento del electorado, según las elecciones municipales del 31 de octubre,
este grupo es el socio menor del bloque, conformado también por los
partidos Demócrata Cristiano, Socialista y Por la Democracia.
”Me sentí muy identificada con los pensamientos radicales de lucha por
el divorcio. Otro tema que me llega es el de la discriminación, que yo
también he experimentado en mi vida cotidiana, con mi familia y la
sociedad”, dijo la estrella de películas del llamado cine ”Triple
X”.
La revista Plan B señaló que el octogenario senador Enrique Silva Cimma,
presidente del PRSD, apoyó la incorporación de Reichell a su partido y
además le asignó un tutor político, cuya tarea es enseñar a la actriz
la doctrina del radicalismo y capacitarla para la lucha proselitista.
La artista nació hace 28 años en el seno de una familia campesina de la
localidad lacustre de Frutillar, ubicada unos 1.000 kilómetros al sur de
Santiago. A los 11 años perdió la virginidad, según cuenta, empujada
por la curiosidad y por el afán de contradecir a sus padres, ”gente
campesina con una mentalidad súper cerrada”.
Reichell, quien tiene una hija de ocho años, se sintió atraída por el
cine pornográfico desde su adolescencia, estimulada por revistas y películas.
”Quieres ser espectacular, el centro de la atracción. ¿A quién no le
gusta ser deseada?”, preguntó.
El cine ”Triple X” o de sexo explícito estuvo prohibido hasta que en
2001 se promulgó una ley que puso término a todo tipo de censuras para
la creación artística, lo cual permitió, entre otras cosas, liberar la
exhibición de unos 400 filmes vetados por diversos motivos durante la
dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
El organismo de censura cinematográfica fue sustituido entonces por un
consejo de calificación que indica los rangos de edades recomendables
para cada película y que sólo puede impedir la exhibición de filmes
pornográficos cuando tienen contenidos de violencia extrema o utilizan a
menores.
Con la desaparición de la censura en Chile se abrieron también por
primera vez salas para cintas de sexo explícito, cuya exhibición esta
hasta entonces fueron relegada a espacios privados y a clubes clandestinos
que debían procurarse las películas de contrabando, ya que incluso su
importación estaba perseguida por la ley.
Eso no impedía que se produjeran artesanalmente películas pornográficas
en este país, que alimentaban los circuitos informales, pero cuyo nivel
de calidad era muy bajo, como señaló a IPS el periodista Marco Fajardo.
Con la ”luz verde” para las salas ”Triple X” no sólo se legalizó
la importación de películas pornográficas, sino que se dio un aliento
adicional a realizadores chilenos que decidieron competir en este segmento
con películas de factura local.
Uno de los primeros en hacerlo fue Leonardo Barrera, en aquellos años
compañero sentimental de Maritza Gáez, quien lo acompañó como actriz
en sus proyectos, adoptando desde el comienzo el nombre de Reichell.
”Fantasías de una adolescente ninfómana”, ”Apelación sexual” y
”Hanito, el genio del placer”, son algunos de los títulos de la
filmografía de la ahora precandidata a diputada, que rotan por al menos
ocho salas ”Triple X” del centro de Santiago y se comercializan en
videos y discos digitales en los llamados ”porno shops”, otro negocio
naciente en el destape chileno.
Reichell ha sido objeto de las inevitables analogías con la actriz ítalo-húngara
Illona Staller, más conocida como Cicciolina, quien a comienzos de los años
80 ganó una diputación en Italia como candidata -otra analogía- del
Partido Radical de ese país, que en rigor no tiene mucha similitud con su
homónimo chileno.
Incluso, medios de prensa anunciaron que la Cicciolina será invitada a
Chile para apoyar las aspiraciones parlamentarias de Reichell, versión
que la propia actriz desmintió y atribuyó a una especulación de su
agente, Gustavo Pradenas.
Partidaria del aborto y del amor libre, la ”porno star” chilena aseguró
a Con Tinta Negra que ”el sexo es una terapia, una forma desestresante”.
”El buen sexo te cambia la vida, y mostrando buen sexo a través del
lente, le cambiamos la vida a mucha gente”, remató la diva y posible
parlamentaria. (FIN/2004)
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