RETOMANDO LA CALLE, por Jorge A. Isaías Silva/Enkidu

Hace poco más de una semana se llevaron a cabo en la Ciudad de México un par de manifestaciones civiles con orígenes y propósitos diferentes entre sí, pero que coincidieron en el mismo fin de semana.

El sábado se realizó la “XXVI Marcha del Orgullo LGBTT”, marcha llena de color y música que por fortuna año con año incrementa el número de sus participantes. Se dice que en esta ocasión llegaron a ser 120000, cifra por demás diferente a la manejada por los medios de comunicación quienes dijeron que el contingente de la marcha del orgullo llego a ser de escasos 7000 asistentes.

Para quienes hemos ido con anterioridad a la marcha fue muy notorio el hecho de que muchos de los asistentes estaban ahí por primera vez, se paraban en la banqueta, se acercaba, temían unirse y finalmente caminaban entre la multitud orgullosos de ser diferentes. Una vez más, como desde hace 26 años la marcha del orgullo pinto de arcoiris la Ciudad México.

Sin embargo, en cuestión mediática la marcha del orgullo se vio opacada por otra manifestación de la sociedad civil y solo en algunos medios se publico de manera textual la información generada por NOTIMEX.

En otro sentido y sin relación alguna con Nuestra Marcha, el Domingo se llevo a cabo la multipublicitada marcha contra la inseguridad, manifestación que llevo a la calle a miles de personas no solo en la Ciudad de México, sino en Ciudades del interior de la Republica.

Si bien, esta marcha tuvo como origen el tratar de golpear y descalificar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no lo logro, la Ciudadanía rebaso a los organizadores pues las peticiones de un México más seguro son por demás justas. En este tenor fue muy notorio que quienes encabezaron al contingente fueran las madres de las muertas de Juárez y no los organizadores de la marcha.

Ahora que  han pasado algunos días y se puede analizar sin pasiones la manifestación del pasado Domingo, nos podemos percatar que tenemos dos lecturas de la mima, lecturas que son muy diferentes entre sí.

Por un lado tenemos una muestra del poder de los medios de comunicación, medios que se dedicaron a publicitar esta marcha con por lo menos 4 semanas de antelación, cosa que no ha dado con ningún otro movimiento social sin importar lo justo de sus peticiones. Durante esas semanas los medios se dedicaron a maximizar la situación del país exagerando un problema que si bien es real, no se combate solamente con nuevas leyes, es necesario para combatir la inseguridad al prevenir el delito por medio de una más equitativa distribución de la riqueza, es decir, por medio de la generación de empleos, la educación de los ciudadanos y la seguridad social.

Ahora que siendo más específicos y hablando del secuestro, delito que fue el detonante para que se realizara esta manifestación baste decir que en los países en los que se ha prácticamente erradicado se han tomado acciones que para la mayoría de nosotros serian inaceptables, se comenzó por prohibir y castigar a los “Negociadores” y se congelo las cuentas de los familiares de los secuestrados. Finalmente el secuestro es un negocio y mientras les sea redituable a los delincuentes lo seguirán cometiendo, penas mayores no ayudan de mucho, si hay un buen dinero de por medio, se puede correr el riesgo de secuestrar a alguien.

Volviendo a esta primera lectura de la marcha “Ya basta”, y resumiendo el punto, podemos decir que resulta preocupante el nivel de convocatoria que tienen los medios de comunicación, sobre todo por que se valieron de la manipulación para tocar las fibras de la población para que salieran a la calles a manifestarse.

Por el otro lado y lo que debemos procurar que se mantenga es el hecho de que fue finalmente la Sociedad Civil quien se manifestó y tomo el control de la marcha exigiendo justicia para casos más preocupantes que el secuestro. Las muertas de Juárez, los asaltos, el secuestro express y los asesinatos se convirtieron en los delitos por los que la mayoría clamo justicia. Sin embargo no se trata solamente de salir a la calle y pedir que resuelvan los casos, se trata de ser concientes de nuestra responsabilidad como ciudadanos y denunciar, dejar de ser participe en los actos de corrupción y tratar de poner nuestro grano de arena para combatir la inseguridad.

Lo mejor de todo y el único punto en común entre ambas marchas es el hecho de que la sociedad civil retomo las calles para manifestarse de manera pacifica. Ojalá continuemos haciéndolo, el país entero es nuestro tenemos el derecho a estar en la calle sin preocuparnos por ser reprimidos o asaltados.

El resultado de ambas marcha debe ser llevar el discurso y las peticiones que teníamos al marchar a nuestra vida diaria y no dejarlas tiradas en el rincón más oscuro de nuestra mente.