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Llega la justicia a 31 años del
asesinato de Víctor Jara
Gustavo González

Foto: BBC
SANTIAGO, 9 diciembre de 2004 (IPS) -
Transcurridos ya más de 31 años del asesinato en Chile del cantautor Víctor
Jara, este jueves comenzó a abrirse paso la justicia cuando un juez
procesó a un coronel retirado del Ejército como autor del crimen.
El juez Juan Carlos Urrutia, titular del Quinto
Juzgado del Crimen de Santiago, dictó el procesamiento del teniente
coronel Mario Manríquez Bravo, quien fue jefe del campo de prisioneros en
que se convirtió el Estadio Chile de esta capital luego del golpe de
Estado del 11 de septiembre de 1973.
En ese coliseo deportivo techado, rebautizado el año 2003 como Estadio Víctor
Jara, fue asesinado el cantautor mediante disparos de armas automáticas
el 16 de septiembre de 1973, luego de tres días de arresto en que fue
"brutalmente golpeado y torturado", según la resolución
judicial.
"Hoy es un día feliz para la cultura nacional", dijo el abogado
acusador Nelson Caucoto al comentar la decisión del magistrado.
"Víctor Jara sigue siendo un ícono irremplazable en la historia artística
de Chile", agregó el representante de Joan Jara, la coreógrafa británica
viuda del cantautor.
Víctor Jara, asesinado pocos días antes de cumplir 41 años, fue una de
las víctimas más emblemáticas de la represión desatada a partir del
golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional del socialista
Salvador Allende.
Numerosos testimonios dieron cuenta de que el artista, antes de ser
acribillado, sufrió atroces torturas, que incluyeron la fractura de sus
dedos "para que nunca más tocara la guitarra", mientras él se
empeñaba en cantar "Venceremos", el himno de la Unidad Popular,
la coalición izquierdista que gobernó con Allende.
La dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) negó sistemáticamente el
asesinato y los tribunales castrenses se desentendieron de investigar,
invocando la ley de amnistía de marzo de 1978 que cubrió los crímenes
contra los derechos humanos cometidos desde el golpe de Estado hasta esa
fecha.
Sucesivas reformas legales puestas en práctica desde la restauración de
la democracia en marzo de 1990 permitieron sustraer de los tribunales
militares numerosas causas de derechos humanos, que eran remitidas a esa
jurisdicción por el solo hecho de que los inculpados fueran uniformados,
sin importar la condición civil de las víctimas.
El fallo emitido este jueves por el juez Urrutia es resultado también del
lento proceso por el cual el Poder Judicial comenzó a mediados de los años
90 a alinearse con la tesis de que la amnistía de 1978 no es aplicable
mientras no concluya la investigación judicial del caso y se dicte la
respectiva sentencia.
El señalamiento de que Jara fue torturado mientras permaneció prisionero
remite igualmente al informe de la Comisión sobre Prisión Política y
Tortura, difundido por el presidente Lagos el 28 de noviembre, donde se
consigna que unos 28.000 presos políticos fueron objeto de tormentos
durante la dictadura de Pinochet.
El juez Urrutia señaló que de su interrogatorio al coronel Manríquez se
desprendieron "fundadas presunciones" de su condición de autor
del asesinato.
"Era el oficial de mayor graduación que había en ese momento (en el
Estadio Chile), por todo lo cual facilitó los medios con que se cometió
el homicidio de Víctor Jara, o al menos lo presenció sin tomar parte
inmediata en él", señala la resolución judicial.
El magistrado indicó que al cantautor se le dio muerte en el recinto
deportivo "mediante múltiples disparos realizados presumiblemente
con armas automáticas" y que su cadáver, junto a los de otros
asesinados, permaneció un tiempo en el "foyer o hall de acceso"
del Estadio Chile.
"Posteriormente, su cadáver fue sacado del Estadio Chile y arrojado
con los cuerpos de otras cinco personas en las inmediaciones del
Cementerio Metropolitano (en la periferia sur de Santiago) cerca de la línea
férrea", indica el dictamen de Urrutia.
El magistrado precisó que entre los cinco cadáveres estaba también el
de Littré Quiroga, un alto dirigente socialista que encabezaba la Empresa
de Ferrocarriles del Estado al momento del golpe.
Caucoto elogió el desempeño del magistrado, como una muestra de los
avances posibles en causas de derechos humanos "cuando existen jueces
con dedicación exclusiva que actúan de manera profesional y acuciosa".
Víctor Jara, al igual que la mayoría de los prisioneros del Estadio
Chile, fue detenido el mismo día del golpe por tropas que ocuparon la
Universidad Técnica del Estado (actual Universidad de Santiago de Chile),
donde el artista trabajaba en labores de difusión cultural.
Fuentes de la Fundación Víctor Jara, que preside su viuda --cuyo nombre
de soltera es Joan Turner-- señalaron a IPS que el nombre del jefe del
campo de prisioneros del Estadio Chile se mantuvo en secreto durante 31 años.
El abogado Caucoto presentó en agosto un escrito al juez Urrutia solicitándole
que interrogara a Pinochet y a otros tres generales del Ejército en 1973
--Sergio Arellano Stark, Herman Brady y Ernesto Baeza-- para obtener el
nombre del militar, quien finalmente resultó ser el coronel Manríquez.
Jara es conocido mundialmente como uno de los mayores exponentes del
movimiento de la Nueva Canción Chile, que se comenzó a gestar en los años
60 a través de la cantautora Violeta Parra, que se suicidó en 1967, y de
la cual fue discípulo.
En su trayectoria musical trabajó estrechamente con los grupos Quilapayún
e Inti-Illimani, ambos vinculados con el Partido Comunista de Chile, al
igual que el cantautor.
Víctor Jara nació el 28 de septiembre de 1932 en una familia campesina
en la localidad de Lonquén, cercana a Santiago.
Sus padres fueron Manuel, un inquilino (campesino que trabaja al servicio
de un hacendado a cambio de vivienda y de un predio para explotar por su
cuenta), y Amanda, una cantora popular que le inspiró "Te recuerdo
Amanda" una de sus canciones más conocidas mundialmente.
Su proyección como cantautor opacó en alguna medida su faceta de hombre
de teatro, disciplina en la cual se inició en 1963 como asistente de
dirección del uruguayo Atahualpa del Cioppo en el montaje de "El círculo
de tiza caucasiano" de Bertoldt Brecht.
En su libro "Víctor Jara, un canto truncado", publicado en
2001, su viuda recogió una de las tantas versiones del último poema que
habría escrito el cantautor durante su prisión en el Estadio Chile.
Allí describía las torturas sufridas por él y sus compañeros, y dejaba
también un homenaje a Allende y un llamado de esperanza en los siguientes
versos: "¿Cuántos somos en toda la patria?/ La sangre del compañero
Presidente/ golpea más fuerte que bombas y metrallas/ Así golpeará
nuestro puño nuevamente". ***** +Fundación Víctor Jara (http://fundacionvictorjara.cl)
(FIN/IPS/ggr/mj/hd cr ae/04) (FIN/2004)
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