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MARCHAMOS A BOSTON
por © José F. Colón/Enkidu
"La dignidad hace que los individuos en el colectivo de los pueblos tomen acciones para defenderse de atropellos contra las instituciones que les representan, identifican y definen."
Después de una larga espera en la cual se han agotado mútiples
recursos para que el Juez Daniel Domínguez, del Tribunal Federal,
Distrito de Puerto Rico, resuelva el pleito incoado por el Partido Nuevo
Progresista para que se anulen los votos mixtos bajo una insignia y al
lado de dos candidatos, uno a Gobernador y el otro a Comisionado
Residente, el pueblo representado por miembros del Partido Popular y
miembros de la sociedad civil ha decidido decir presente el próximo
lunes en la vista en alzada que lleva el Partido Popular al Tribunal de
Apelaciones del Primer Circuito de Boston.
Organizadores y participantes de la recién llevada a
cabo "Marcha por la Dignidad" en la cual unas 20,000 personas
clamaron abiertamente en defensa del Tribunal Supremo de Puerto Rico
saldrán este próximo domingo hacia Boston, Massachussetts en una
delegación compuesta de aproximadamente veinticinco personas para
defender la voluntad expresada por el pueblo de Puerto Rico en las
elecciones del 2 de noviembre de 2004, las cuales todavía no han
adjudicado la posición de más envergadura en el gobierno del Estado
Libre Asociado de Puerto Rico: la Gobernación.
Entendemos que la frase jurídica "Justicia tardía
no es Justicia" aplica perfectamente en este acto irracional de
parte del Juez Daniel Domínguez donde dependiendo de su ánimo ha
tomado determinaciones que van sobre el derecho del pueblo de Puerto
Rico a su paz, su tranquilidad y su cotidianidad normal. Tal tipo de
seudo justicia atenta contra el bienestar de todos los puertorriqueños
pues lesiona gravemente la confianza que el pueblo debe tener en los
procesos judiciales, embistiendo abruptamente contra el equilibrio de
las tres ramas constitutivas del estado: la Rama Ejecutiva, la
Legislativa y la Judicial.
El Juez Domínguez ha inusualmente creado un encontronazo
frontal entre el Tribunal Supremo de Puerto Rico y el Tribunal Federal
del Distrito de Puerto Rico, avivando la polarización ya galopante
entre el pueblo puertorriqueño a causa de sus diferencias ideológicas.
En respuesta a este intento de hacer que la decisión de
un juez de la Corte Federal vaya sobre la voluntad libremente expresada
el día de los sufragios vamos a Boston a demandar se devuelva el caso a
nuestro Tribunal Supremo quién ya determinó que los votos mixtos en
controversia deben ser contados y adjudicados, acción sin duda
determinante de quién será el próximo Gobernador de la isla.
Este proceso además de ser altamente cuestionable se
presta a que pensemos que es posible existan agendas escondidas del
gobierno estadounidense para, a través de manipulaciones jurídicas,
hacer que su voluntad sobre el estatus de la última colonia en el Mundo
se haga realidad a través de la otorgación de la soberanía.
Sin duda una decisión que violente la voluntad soberana
del pueblo de Puerto Rico tendrá consecuencias profundas en el pensar
colectivo de quienes vivimos en la isla.
Semejante atropello abre las puertas a que aquellos que
han mantenido posiciones de centro en la discusión ideológica del
estatus giren su pensamiento hacia la separación formal del ente político
puertorriqueño y le encamine hacia la búsqueda de su total libertad y soberanía.
Esta coyuntura, extraña y complicada, debe vislumbrarse
como el principio de un proceso que finalmente dilucide el futuro de la
más pequeña de las Antillas y la forma en que nosotros nos vemos como
pueblo y nación.
Un nudo debe disolverse para relajar las tensiones que el
mismo conlleva. A nuestro pueblo se le ha faltado porque su vida diaria
se ha dislocado de tal manera que en la isla impera el sobresalto y la
angustia sobre la paz y la calma. Para que algo así suceda no hay
derecho. Nadie debe ni siquiera intentar quebrar el bienestar común de
tal forma y manera, porque el pueblo, vivo en la búsqueda de su
felicidad va a plantársele al frente a quienquiera que lo intente. Por
eso vamos a Boston, porque tenemos dignidad, no somos ignorantes y
sabemos que la libertad es preciada y estamos dispuestos a hacer lo que
sea para defenderla.
Ese pensamiento ha sido expresado una y otra vez por
cientos de personas que han unido sus nombres a la carta que llevamos a
la Corte de Apelaciones el lunes 13 de diciembre exigiendo se devuelva
el caso de los votos mencionados al tribunal donde deben resolverse los
asuntos lectorales de Puerto Rico: el Tribunal Supremo. Vamos con la
encomienda de defender la soberanía del voto puertorriqueño, nuestro
sistema electoral, y sobretodo la Constitución que salvaguarda a ambos.
Con honra y orgullo partimos a Boston en una marcha digna
y determinada. Volveremos, sin duda, triunfantes para pronto dejar atrás
un pasado indigno y abrirle las puertas a un futuro más afin a quienes
somos como pueblo...
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