Pueblos indígenas necesitarán
otra década
Marty Logan
MONTREAL, 27 dic (IPS) - La lucha para que
los gobiernos del mundo reconozcan los derechos humanos de los indígenas
comenzó mucho antes de que la ONU dedicara un decenio a su situación.
Pero no fue suficiente, y ahora se necesitan otros 10 años.
El gran reto de la Década Internacional para los
Pueblos Indígenas fue la mera redacción de un documento, al cual
funcionarios de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) han
calificado de "sociedad" entre los estados y los 350 millones de
nativos del mundo.
La Década concluye esta semana, con apenas dos de los 45 artículos del
"Proyecto de Declaración sobre los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales de los Pueblos Indígenas" acordados.
Por esa razón, Andrea Carmen, directora ejecutiva del Consejo del Tratado
Internacional Indígena con sede en Estados Unidos, se declaró junto con
otros cuatro dirigentes aborígenes en huelga de hambre, mientras asistían
en Ginebra a las negociaciones finales de la declaración.
Y no fue una medida "desesperada", explicó a IPS.
"Queríamos hacer otra cosa más allá de los habituales discursos.
Necesitábamos abrir caminos y hacer escuchar las voces de otros pueblos
indígenas de todo el mundo" que no estaban presentes en las
negociaciones de Ginebra, agregó.
Los ayunantes recibieron cientos de cartas de apoyo de comunidades indígenas
de todo el mundo y que se expusieron en un panel del edificio de la ONU en
Ginebra.
Como consecuencia de la protesta, funcionarios del foro mundial aseguraron
que el texto, aprobado en 1994 por la Subcomisión de Derechos Humanos
sobre la Prevención de la Discriminación y la Protección de las Minorías,
sería la base sobre la que se desarrollarían las negociaciones en la
sesión de la próxima Comisión de Derechos Humanos de la ONU en mayo de
2005.
Así, los indígenas tuvieron garantías de que no se echaría mano a un
documento "diluido", sino a ese proyecto, producto de una década
de discusiones entre comunidades indígenas, expertos y gobiernos.
La semana pasada, la Asamblea General de la ONU proclamó la Segunda Década
Internacional de los Pueblos Indígenas, a partir del 1 de enero. La
resolución urge a los 191 países miembros del foro mundial a completar
un borrador final de la declaración lo más pronto posible.
"Es frustrante ver todo lo que se está tardando. Pero no debería
extrañarnos que revertir todo este legado de colonización nos lleve algún
tiempo más y mucha voluntad política", dijo Carmen.
El proyecto de declaración reconoce los derechos colectivos de los
pueblos nativos a la tierra y a los recursos naturales, pero algunos
gobiernos --especialmente los de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá,
Australia y Nueva Zelanda-- insisten en que se limitarán a reconocer los
derechos individuales de los indígenas.
El delegado estadounidense en la última sesión de la Comisión de
Derechos Humanos, Luis Zúñiga, dijo que su país estaba dispuesto a
reconocer la "autodeterminación interna" de los pueblos nativos,
que implica el derecho a decidir sobre asuntos como impuestos, educación,
manejo de la tierra y de los recursos e integración de miembros.
"El proyecto de declaración no es un instrumento de derechos humanos,
sino un manual sobre cómo los estados deben conducir su vínculo con los
pueblos indígenas", indicó Zúñiga.
"No apoyaremos negociaciones sobre un borrador que pretende reordenar
las relaciones internas dentro de un estado democrático soberano", añadió.
A pesar del impasse respecto de la declaración, Carmen consideró que la
Década tuvo un impacto positivo. "Los derechos indígenas a los
recursos naturales, la tierra y la determinación fueron reconocidos por
organismos internacionales. Eso fue un enorme impacto", dijo.
"Soy, definitivamente, optimista, porque los asuntos están avanzando
a nivel internacional", dijo a IPS en una entrevista anterior el
coordinador de la Red Asiática de Pueblos Indígenas y Tribales, Suhas
Chakma.
Pero Arthur Manuel, ex jefe de la Primera Nación Neskonlith en la
provincia canadiense de Columbia Británica, consideró que los pueblos
indígenas terminaron frustrados en el proceso de elaboración de la
declaración por culpa de los gobiernos.
"Países como Canadá jugaron un papel clave en minimizar las
aspiraciones de las comunidades nativas. Eso fue obvio en algunas de las
cosas que he hecho en los últimos cuatro o cinco años", dijo Manuel
a IPS.
El dirigente indígena fue una de las personalidades más extravertidas en
reuniones de la ONU sobre diversos asuntos, como el desarrollo sustentable
y la biodiversidad. En 2003, invitó a funcionarios de la ONU a apreciar
el sistema de tenencia de tierra desarrollado por su comunidad.
"Canadá podría enviar mucha gente a las reuniones internacionales,
pero nunca tuvimos un apoyo financiero consistente para eso", se
lamentó Manuel.
El Fondo Voluntario para Poblaciones Indígenas de la ONU indicó en 2004
que había recibido este año 547 pedidos de financiamiento de
organizaciones e individuos que querían asistir a reuniones de los tres
organismos del foro mundial a cargo de las cuestiones nativas. Sólo pudo
ayudar en 110 de esos casos.
La semana pasada, alejado del liderazgo de su comunidad, Manuel viajó a
Estados Unidos para aprender cómo instalar una estación de radio de baja
frecuencia para enseñar a su pueblo cómo sortear los obstáculos que
impone el gobierno canadiense a su desarrollo.
"No pueden encontrarse soluciones de largo plazo a través de los
programas y servicios del Departamento de Asuntos Indígenas del gobierno
federal, porque no brindan independencia suficiente", explicó.
"El único modo en que los pueblos indígenas obtendrán algún grado
de independencia es a través de la conquista de sus derechos como
comunidades, no a través del gobierno", concluyó. (FIN/2004)
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