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Genocida a salto de mata
Diego Cevallos
MÉXICO, 23 dic (IPS) - En 1980 ordenó que
sacaran a un herido del hospital para golpearlo, ejecutarlo y arrojar su
cuerpo a la calle. Tenía un centro de torturas en su casa y organizaba
escuadrones de la muerte. Es el ex ministro guatemalteco Donaldo Alvarez,
prófugo internacional.
El ex ministro del Interior, acusado de cometer y
ordenar horrendos crímenes entre 1978 y 1982, vivió sin sobresaltos los
últimos 22 años en México, con residencia legal y casi desapercibido.
Pero este mes pasó a ser un perseguido de la justicia, por una orden de
detención internacional cursada por el juez español Fernando Grande-Marlaska,
quien pidió su extradición a México por los asesinatos de siete
ciudadanos españoles en Guatemala.
"Creemos que Alvarez aún está en este país y que está protegido
por el círculo de familiares y de gente de cierto poder que construyó en
los últimos años", dijo a IPS el guatemalteco Emilio Godoy, uno de
los portavoces en México de la Fundación Rigoberta Menchú. Alvarez huyó
de su residencia en la capital mexicana antes de que México recibiera el
pedido formal de detención.
Grupos humanitarios acusaron al gobierno mexicano de negligencia por la
fuga del acusado, el primer represor guatemalteco de los años 70 y 80
sobre el que pesa un pedido de arresto.
Pero el secretario de Gobernación (Interior) de México, Santiago Creel,
aseguró que la huida se produjo mucho antes de que llegara la petición
oficial de la justicia española.
"Que quede muy claro, apenas tuvimos conocimiento desplegamos un
operativo para ubicar a esta persona, inclusive antes de que llegara el
resolutivo de las autoridades españolas. No nos esperamos, no dejamos
pasar tiempo", afirmó.
Según Creel, el gobierno de Vicente Fox "está comprometido en la búsqueda
de esta persona, comprometido en que se haga justicia. Queremos colaborar
con el tribunal español, con la Audiencia Española, para que se haga
justicia".
La Fundación Rigoberta Menchú, que en 1999 presentó junto a víctimas
de la represión una querella contra ex funcionarios guatemaltecos ante
tribunales españoles, mantiene contactos de "primer nivel” con
funcionarios mexicanos para seguir el caso de Alvarez, dijo Godoy.
Hay colaboración estrecha, señaló.
Se sospecha que el ex ministro se está moviendo por diferentes lugares de
México, mientras un grupo especial de la policía le sigue el rastro.
De ser detenido, será conducido a una prisión local donde esperará el
proceso de extradición.
Similar procedimiento le tocó al ex represor argentino Ricardo Miguel
Cavallo, quien fue extraditado en junio de 2003 de México a España,
donde está sometido a un juicio por delitos contra la humanidad cometidos
durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1983).
Alvarez es considerado uno de los funcionarios clave en la represión
ejercida por diversos regímenes de Guatemala en el marco de la guerra
civil que se extendió entre 1960 y 1996, con un saldo de 200.000
asesinatos (45.000 de ellos desapariciones) a manos de las fuerzas de
seguridad, la mayoría indígenas mayas.
En ese período se registraron además un millón de desplazados internos,
500.000 personas refugiadas en México y 250.000 niñas y niños huérfanos
por la guerra.
El ejército aparece como responsable de arrasar 450 aldeas y cometer más
de 600 masacres. Todos estos hechos fueron documentados por la Comisión
de Esclarecimiento Histórico, auspiciada por la Organización de las
Naciones Unidas.
Según los documentos de la Comisión, la represión fue ordenada por los
militares que comandaron dictaduras, como Fernando Lucas García
(1978-1982), Efraín Ríos Montt (1982-1983) y Oscar Mejía (1983-1986).
No obstante, ninguno de ellos ha respondido ante la justicia ni en
Guatemala ni en el exterior.
Pero los tres están acusados en el mismo proceso contra Alvarez, iniciado
en 1999. Del total de requeridos, Alvarez y Lucas García son los únicos
que viven fuera de Guatemala. El primero en México y el segundo en
Venezuela
Aunque la represión y la guerra civil terminaron en Guatemala hace ocho años
con la firma de acuerdos de paz, la justicia de ese país no ha logrado
llevar a la cárcel a ninguno de los jefes militares acusados de perpetrar
graves violaciones de los derechos humanos, si bien hay varios procesos
abiertos.
El expediente de torturas, desapariciones, persecuciones y asesinatos de
opositores guatemaltecos es conocido por grupos humanitarios.
Por órdenes de Alvarez, hoy de 73 años, en enero de 1980 un incendio
provocado puso fin a la ocupación de la embajada de España en Guatemala,
tomada por activistas que denunciaban ser perseguidos por el régimen.
En el fuego murieron 36 personas, entre ellas Vicente Menchú, padre de
Rigoberta Menchú, galardonada en 1992 con el Premio Nobel de la Paz, así
como varios españoles.
Los testimonios recogidos por el juez español Grande-Marlaska indican que
uno de los sobrevivientes de aquel incendio fue llevado a un hospital para
ser atendido de sus graves quemaduras.
Horas después fue sacado de allí por órdenes del entonces ministro para
ser torturado y ejecutado. Finalmente sus restos fueron arrojados en la
sede de una universidad pública.
"Alvarez es uno de los peores represores que ha existido en el mundo,
merece las condenas más drásticas", dijo a IPS Rigoberta Menchú días
después de librada la orden de detención, que puso al ex funcionario en
la lista de los buscados por la policía internacional Interpol.
Tras la muerte de Vicente Menchú en la embajada de España, su esposa
Juana fue torturada, y más tarde su hijo Víctor murió asesinado.
Otro de los testimonios recogidos por tribunales españoles afirman que
Alvarez tenía un centro de torturas en su propia casa y que organizó
varios escuadrones de la muerte.
"El 4 de diciembre de 1981, los patrulleros de Xococ (un grupo
paramilitar vinculado a Alvarez) y soldados llevaban lazos y garrotes con
punta e iban gritando y tirando (disparando), voceando a los hombres para
que salieran de sus casas. Los amontonaron, a algunos los torturaron, les
cortaron las orejas y la nariz y les echaban sal en las heridas", señaló
un testigo.
Según consigna en actas el juez que pidió la detención del ex ministro,
"de la detenida lectura de la extensa e intensa documentación
presentada por los denunciantes se infiere con total claridad que los
hechos ejecutados por los denunciados se encaminaron al exterminio del
pueblo maya".
Los acusados actuaron "por medio de la muerte, la tortura y el terror
como métodos de ejecución", agrega.
A pesar de que los crímenes mencionados por los expedientes sobre Alvarez
son muchos y variados, el requerimiento judicial se restringe a los casos
de siete españoles asesinados en Guatemala. *****
+ Fundación Rigoberta Menchú (http://www.frmt.org)
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