Un diccionario indudable
Marcela Valente
BUENOS AIRES, 18 nov (IPS) - Cualquiera de
los 400 millones de hispanohablantes puede ir a un cóctel, como se dice
en España o en el Cono Sur de América, o a un coctel, acentuando la
palabra en la última sílaba como se usa en el resto de la región. Pero
algo que nadie debe hacer es alardear de asistir a un ”cocktail”.
El término en cuestión es uno de los 7.000
ejemplos del nuevo Diccionario Panhispánico de Dudas, que se presentó
este jueves en la centro-oriental argentina de Rosario en el marco del III
Congreso Internacional de la Lengua Española, donde académicos,
escritores y periodistas debaten sobre ”Identidad lingüística y
Globalización”.
El director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la
Concha, explicó que la idea de este trabajo, que llevó cinco años,
surgió en el I Congreso de la Lengua celebrado en 1997 en Zacatecas, México.
Desde entonces, la RAE mantiene en la red mundial de computadoras el
servicio ”Español al día”, un sitio al que ingresan alrededor de 250
consultas diarias.
En respuesta a las dudas más frecuentes recogidas en ese servicio, una
comisión integrada por presidentes de cinco academias de letras en
representación de igual cantidad de regiones geográficas
hispanoparlantes decidió sobre las varias versiones aceptadas de un mismo
término y su ubicación comenzando por ubicar primero a la más usada.
Así, coctel estará primero en el diccionario, seguido de cóctel, un
modo menos usado en el mundo hispanohablante. Los académicos también se
resignaron a anglicismos insustituibles como ”software”, que según
explicó el director de la Academia Argentina de Letras, Pedro Barcia,
”requeriría una frase completa en su reemplazo”.
Pero sugirieron en esos casos utilizar comillas, cursiva o bastardilla
para señalar que el término no pertenece al idioma castellano.
Para las palabras donde el término extranjero tiene ya enorme aceptación,
el diccionario de dudas sugiere la castellanización, por ejemplo para
”sponsor” o ”scanner” se recomienda esponsor o escaner. Para
”zoom” escribir ”zum” como se lee en español y para ”club”
diferenciarse de la palabra inglesa en la pronunciación marcando la
”u”.
Cuando el uso de anglicismos es del todo superfluo se descarta, como en el
caso de ”abstract” por resumen, ”attach” para aludir a un
documento adjunto o ”password” en lugar de contraseña.
Pero en otros casos, los académicos se resignan como ocurre con
”mouse”, mucho más usado que ”ratón” para identificar el comando
de una computadora.
Además, se podrá nombra la Amazonia también del modo menos común que
es Amazonía, como se usa en Perú, Ecuador y Venezuela, y béisbol es una
palabra que puede ser utilizada con o sin acento, pues se usa de las dos
maneras en distintos lugares para indicar el mismo deporte.
En cambio, definitivamente no hay que decir líbido por deseo sexual, sino
libido. Tampoco será correcto seguir diciendo calcamonía en lugar de
calcomanía, cónyugue en lugar de cónyuge, ni disgresión sino digresión.
Todos errores sobre los cuales se realizan consultas con mayor asiduidad.
El nuevo Diccionario Panhispánico de Dudas, además, acepta ponerles
plural a los latinismos, como por ejemplo ratios.
Barcia explicó a IPS que el diccionario, que saldrá a la venta en mayo,
es una muestra cabal de que ”la autoridad de la lengua no la tiene más
la RAE”.
”La Real Academia Española no acepta ni rechaza términos sino que las
expresiones se incorporan o no con el consenso panhispánico de todas las
academias”, remarcó.
García de la Concha coincidió en que el espíritu del diccionario fue el
de recoger ”la expresión mayoritaria”. ”El eje del español se
desplazó hoy a Hispanoamérica, por eso las academias adoptamos la norma
de que, cuando una forma es más usada en una zona de América, va por
delante de la que se utiliza en España”, aseguró.
Así lo señaló también Humberto López Morales, secretario general de
la Asociación de Academias de la Lengua Española y titular de la
Academia de Puerto Rico.
López Morales aclaró que ”el diccionario no persigue en absoluto la
liquidación de variedades regionales a favor de mantener la unidad del
español”.
El experto comentó que la idea, en cambio, es fomentar la unidad idiomática
a través de aceptar las variantes regionales, para evitar la fragmentación
que se registra ya entre España y América en algunos casos.
”Si hubiéramos tenido este diccionario hace unos años no hubiera
ocurrido que en España se diga ”ordenador” y en América ”computadora”,
o que en España se diga ”móvil” y en América ”teléfono celular”,
apuntó a modo de ejemplo.
Respecto del marco teórico para la discusión, el presidente de la
academia mexicana José Moreno de Alba explicó que la palabra ”norma”
tiene dos sentidos, el de señalar un hábito, una costumbre por un lado,
y también el de aludir a la ley, la regla, la orden a cumplir, diferenció.
”Para crear este cuerpo normativo tuvimos muy en cuenta que una norma
como regla sólo podrá tener éxito si se da después de la norma como hábito.
El hábito debe preceder a la norma, y esto fue lo que ocurrió con el
diccionario”, señaló.
Pero añadió algo más, que a su juicio constituye la novedad del texto.
Algunas dudas reclamaron atender no sólo la norma general sino también
respetar las regionales, que fue lo que se hizo en este caso. (FIN/2004)
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