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Abusos en Abu Ghraib son la
regla, según Amnistía
Sanjay Suri
LONDRES, 26 may (IPS) - - Los abusos
cometidos por militares estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib no
fueron casos aislados en el marco de la ocupación de Iraq, aseguró
Amnistía Internacional.
La organización de derechos humanos con sede en
Londres documentó, en un estudio publicado este miércoles, abusos
cometidos mucho antes de que las fotografías tomadas por los propios
soldados estadounidenses por diversión salieran a la luz.
Amnistía investigó durante más de un año las violaciones de derechos
humanos cometidas por la coalición ocupante en Iraq, entre ellas las
acusaciones de tortura y maltrato de detenidos.
”Los testimonios de ex detenidos indican un patrón de abuso similar”,
pues casi todos ”fueron obligados a yacer boca abajo en el suelo,
esposados, encapuchados o vendados durante el arresto”, indica el
informe.
”En el interrogatorio, fueron supuestamente golpeados en reiteradas
ocasiones y obligados a permanecer en posiciones dolorosas. Algunos fueron
sometidos a privación de sueño y a plantones, y expuestos a música a
alto volumen y a luces brillantes”, agrega.
Amnistía sostuvo que afrontar esos incidentes debe ser una prioridad para
librar al pueblo iraquí de esas prácticas degradantes. ”Para que Iraq
tenga un futuro sustentable y pacífico, los derechos humanos deben ser un
componente central de sus avances”, indica el estudio.
El informe detalla varios casos: Khreisan Khalis Aballey, de 39 años, fue
arrestado en su casa en Bagdad el 30 de abril de 2003 porque las fuerzas
de la ocupación sospechaban que sabía el paradero de un dirigente de
Baath, el partido secular liderado por el depuesto presidente Saddam
Hussein.
En el interrogatorio dentro del recinto de detención improvisado en el
aeropuerto de Bagdad, fue obligado a permanecer parado o arrodillado
frente a una pared durante siete días y medio, encapuchado y maniatado
firmemente con cuerdas de plástico.
Una luz brillante fue ubicada cerca de su capucha, mientras sonaba música
distorsionada. Aballey sostuvo que un soldado saltó sobre su pie, lo que
le hizo perder una uña.
Abdallah Kudhran al-Shamran, de Arabia Saudita, aseguró luego de su
liberación haber sido sometido a choques eléctricos. También lo dejaron
colgado de las piernas cabeza abajo y le ataron el pene, afirmó. Además,
aseguró, fue sometido a privación de sueño y a música a alto volumen.
Shakir, un taxista de 30 años de Basora, fue arrestado junto con algunos
amigos suyos por soldados británicos en abril de 2003. Entonces fue
golpeado en la boca, lo que le quebró un diente.
”Me encapucharon y me ataron las manos a la espalda. Cada tanto, uno o
dos soldados venían y me pateaban durante toda la noche”, dijo.
”Cuando pedía agua, me golpeaban. Mi boca sangraba, pero no me llevaban
al baño para lavarme”, agregó.
La circunstancias de algunas muertes de detenidos en custodia parecen
dejar en evidencia la presencia de torturas, según Amnistía.
Baha Dawud al-Maliki figuraba entre ocho trabajadores hoteleros arrestados
el 14 de septiembre de 2003 por soldados británicos en Basora.
Aparentemente, los militares los golpearon con brutalidad. Tres días
después, entregaron el cuerpo de Baha, cubierto de sangre, a su padre.
Amnistía reproduce el testimonio de una mujer de 50 años acusada de
refugiar a dirigentes de Baath en su casa, algo que ella negaba. ”En un
baño frente a nuestra celda --que medía unos dos o tres metros--, la
inteligencia estadounidense interrogaba a los presos varones noche y día”,
dijo.
”Solían llevar a los prisioneros a ese baño/sala de interrogatorio
completamente desnudos y con una capucha negra en la cabeza. La capucha
tenía una cuerda para que un soldado estadounidense pudiera arrastrar al
prisionero en la dirección que quisiera”, recordó.
La mujer indicó que, en una ocasión en que el edificio de Abu Ghraib fue
alcanzado por morteros, algunos de los presos vivaron y aplaudieron.
Para castigar esa actitud, los carceleros condujeron a la sala de
interrogatorio a 14 presos desnudos y maniatados y los obligaron a abrir
las piernas. Entonces, los golpearon desde atrás en los genitales.
Esa noche, 14 presos fueron enviados al hospital, afirmó. Otro castigo
era obligarlos a caminar por toda la cárcel y tomar la cuerda
sorpresivamente para empujarlos.
Dos médicos, un estadounidense y un iraquí, asistían a los
interrogatorios. El prisionero interrogado nunca terminaba de esa
entrevista consciente, sostuvo la mujer.
Amnistía llamó la atención sobre casos de tortura de detenidos en Iraq
en julio de 2003, cuando publicó el informe ”Iraq: Memorándum de
preocupaciones sobre ley y orden”.
”La acción militar fue publicitada como el camino hacia la democracia y
la libertad”, dijo la secretaria general de Amnistía, Irene Khan, en la
presentación del informe de este miércoles. Pero, ”por el contrario,
abrió el camino a la insurgencia, perjudicando a los iraquíes tanto como
a las fuerzas de la coalición” ocupante, afirmó.
La invasión armada ”condujo a la tortura en las prisiones, a matanzas
en las callas, a la detención de miles de iraquíes y a la muerte de más
de 10.000 civiles”, dijo Khan.
Ahora, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) debería concentrarse ”no tanto en las cuestiones formales sobre
la soberanía de Iraq sino en un esfuerzo genuino para garantizar los
derechos humanos”, sostuvo la activista.
Eso debería conducir a ”clarificar dónde radican las
responsabilidades”, concluyó.
”Existe un riesgo real de que Iraq se convierta en otro Afganistán, la
tumba de las estrategias fracasadas y de las falsas promesas, poniendo en
peligro al pueblo del país y a todo el mundo”, advirtió Khan.
(FIN/2004)
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