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UNA IZQUIERDA DRAG, por © Jorge A. Isaías Silva/Enkidu Actualmente en México nos
encontramos atravesando por una etapa de efervescencia política, un
momento de incertidumbre y desgano social. Los diferentes niveles de
gobierno y la iniciativa privada han decidido dejar de negociar con el
gobierno actual la posibilidad de sacar adelante las reformas
estructurales que necesita el país. Los políticos por su parte están más
preocupados por ganar votos en apoyo a su posible candidatura a la
presidencia que por realizar el trabajo que tienen encomendado en la
actualidad, apoyándose del ataque y la descalificación contra sus
adversarios, con lo cual han creado una apatía en una gran parte de la
sociedad civil. En este ambiente destaca
como el favorito a triunfar en las elecciones del 2006, el Jefe de
Gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador quien dice
tener como propuesta de gobierno un plan socio-político-económico de
Izquierda que eleve la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo,
visto fríamente, la Izquierda que ejerce López Obrador podemos
calificarla de “Izquierda Drag” pues es más una caricatura de la
izquierda actual que una Izquierda real. La mayoría de nosotros
estamos acostumbrados a pensar en la izquierda como los partidos y
agrupaciones políticas socialistas o comunistas, sin embargo en nuestros
días la izquierda ha evolucionado de aquellos movimientos ha convertirse
en promotora de la social-democracia. Como ejemplo de gobiernos de
Izquierda tenemos a Lula Da Silva en Brasil, Lagos en Chile, Zapatero en
España y los alcaldes de Paris y Berlín. La Izquierda actual tiene
como características básicas la lucha por los derechos de las minorías,
y una política económica de izquierda humanista. Por su parte, la política
del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México esta por demás alejada de
ambos conceptos, baste recordar lo acontecido con la propuesta de ley de
Sociedades de Convivencia, propuesta que fue congelada después de que
Andrés Manuel López Obrador propusiera ponerla a consulta sin tomar en
cuenta que los derechos de las minorías no pueden ni deben someterse a
consulta alguna. Por otro lado, a
diferencia de un gobierno de izquierda real, el Gobierno de la Ciudad de México
ha privilegiado a las clases altas de la sociedad en lugar de buscar
beneficios para el grueso de la población, esto es claro si pensamos que
los proyectos de los distribuidores viales y el segundo piso de periférico
benefician exclusivamente a las personas que cuentan con automóvil
propio, no hay que olvidar que debido al gasto que implica a la ciudad la
construcción de estos proyectos viales se ha dejado en suspenso la
finalización de las líneas 7,8 y 12 del Sistema de Transporte Colectivo
(Metro) construcción que beneficiaría sobre todo a todos aquellos que no
cuentan con un automóvil y que se ven en la necesidad de utilizar el
transporte publico. Aunado a ello, esta el hecho de que la obra realizada
en la Avenida Paseo de la Reforma, obra conocida como “la cola del
peje” además de restar belleza a la avenida roba espacio a los
peatones, dejando solo el arrollo vial para avanzar lo que dificulta la
realización de mítines o marchas y facilitando la acción represiva por
parte de la policía. Por otro lado, cabe destacar la relación del jefe
de gobierno con el Cardenal Norberto Rivera Carrera, mostrando un
acercamiento del gobierno con la Iglesia, hecho por demás alejado de los
principios de la izquierda internacional. El arte, la cultura, la
educación, la salud y la prevención del delito tampoco han sido
fomentadas o mejoradas en el gobierno de López Obrador, en este sentido
sus acciones más representativas han sido la construcción de
preparatorias publicas dependientes del gobierno de la ciudad, la creación
de la Universidad de la Ciudad de México y la ley de pensión para
adultos mayores, eso ultimo generando a largo plazo un endeudamiento de la
ciudad para cubrir estas pensiones. Sin embargo, para muchos
mexicanos Andrés Manuel se ha convertido en una posibilidad de mejorar,
se ha convertido en una esperanza de un cambio verdadero en este país.
Pero, no hay que dejarnos engañar y caer en el juego mediático de los
tres grandes partidos como las únicas posibilidades para gobernar este país,
para el 2006 contaremos seguramente con por lo menos 7 opciones las cuales
debemos de analizar fríamente, sin pasiones y de manera conciente elegir
por quien votaremos. Quizás, entre el abanico
de posibilidades que se nos abra en el 2006, encontremos a un candidato
con la convicción suficiente para, en la “Marcha del Orgullo del
2006”, dar un discurso como el que dio este año Lula Da Silva en Rió
de Janeiro. Finalmente, quitando el
maquillaje exagerado a la “Izquierda Drag” de López Obrador
seguramente encontraremos una derecha más recalcitrante que la del
Partido Acción Nacional.
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