EL PAPEL DE UN POLÍTICO EN LA SOCIEDAD

DESVÍO DE RECURSOS PÚBLICOS

Por María de Jesús González Pérez/Enkidu*

 

En la actualidad el quehacer de los políticos lo único que ha generado es desconfianza y falta de credibilidad entre los integrantes de la sociedad. Ya sea que encaminan sus acciones hacia la derecha o a la izquierda se han apartado del camino correcto que es realizar su trabajo con ética y eficiencia como lo reclama cualquier profesión, incluyendo en su desempeño el servicio e interés en las necesidades de una sociedad que los ha elegido por medio del voto como sus representantes. El panorama político es distinto a esta noción, tenemos un Congreso conformado en su mayoría por priístas y panistas y la correspondiente parte del PRD que ha mostrado abulia ante problemáticas como los Amigos de Fox, el Pemexgate, el Fobaproa, las muertas de Cd. Juárez, la inseguridad nacional, la cuestión de los derechos humanos, las reformas indígena, educativa y de salud y, un largo etcétera que no ha tenido respuesta y sí un retrazo prologando de soluciones concretas.

Ejemplo de esta atonía política fue el desvío de recursos públicos, realizado el año pasado por el entonces presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Luis Pazos  que reasignó al grupo conservador Provida 30 millones de pesos, cantidad que originalmente estaba destinada al Programa de Prevención del VIH/Sida. Es vergonzoso y preocupante que los diputados no tengan el menor conocimiento y ni siquiera la información objetiva de los temas que afectan a la sociedad, ya que cualquier campaña o financiamiento destinado a combatir la enfermedad se inscribe dentro de las directrices marcadas por la Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/Sida, firmada por nuestro país en junio de 2001 en la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre VIH/Sida, asimismo, sigue las pautas fijadas por las recomendaciones del Onusida y está en total concordancia con el Plan Nacional de Acción 2000-2006 para el control del VIH/Sida del gobierno federal.

En relación a un panorama mundial en “2002 el gasto anual en prevención del VIH fue de mil 900 millones de dólares, muy por debajo de los 5 mil 700 millones que la Onusida estima que se requerirán anualmente a partir de 2005 y de los 6 mil 600 millones de dólares que se necesitarán en 2007 para evitar, por lo menos, 29 millones de nuevas infecciones.”1  Por lo que resulta indignante y contradictorio que siendo un país que tiene más de 70,000 personas que padecen sida, se negara el financiamiento a organizaciones que trabajan en la lucha contra el Sida y por mejores condiciones de salud para quienes padecen la enfermedad y en cambio, procediendo discrecionalmente se asignaran 30 millones de pesos a una asociación que siempre ha estado en contra del aborto, del uso del condón, de los métodos anticonceptivos y de la píldora de anticoncepción de emergencia, bajo ortodoxos principios morales y con una cerrada visión hacia todo lo referente a la sexualidad. Quizá por ello nuestro país ocupe el lugar número 53 en el Reporte sobre Desarrollo Humano que realiza Naciones Unidas el cual considera “no sólo el ingreso percápita, sino los niveles de educación, cuidado a la salud y la esperanza de vida como parte de su metodología para asegurar el bienestar de una nación”.2

Esta forma de actuar de nuestros representantes hace que inmediatamente reflexionemos en las dos clases de políticos que existen: los que viven para la política y los que viven de la política. “Aquel que vive de la política pretende valerse de ella para convertirla en una fuente permanente de ingresos, colocándose en el nivel más burdo, esto es en el nivel económico; mientras el que vive para la política hace de ello su vida en el sentido íntimo o se solaza simplemente en el ejercicio del poder que conserva, o mantiene su equilibrio y la tranquilidad en su conciencia por haber dado un sentido a su vida al haberla puesto al servicio de algo”.3 El estereotipo del político mexicano reflejo de demagogia, abuso de poder y politiquería entre otras características que lo identifican, aunque hay excepciones, está sumamente arraigado en el imaginario colectivo y con esta forma de proceder y manejar las finanzas públicas bajo la sombra de relaciones con grupos conservadores que están dentro y fuera de las esferas de poder, la imagen del actor político se cuestiona aún más con interrogantes que parece ya tienen respuesta, ¿cuál es el verdadero manejo que hacen de nuestros impuestos?, ¿si hay una previa asignación del presupuesto para un programa, organización o institución por qué no se respeta ésta?, ¿pesan más las decisiones o intereses personales para designar cómo y en qué se aplican nuestros impuestos?, o ¿son más fuertes la ideología conservadora y los preceptos del catolicismo frente a la autoridad del Estado laico?

Al otorgar recursos públicos a una asociación que según los aplicó a los Centros de Ayuda para la Mujer (que sirven para disuadir a las mujeres de abortar) y que no cumple con los principios rectores del Programa de Acción de Salud Reproductiva puesto en marcha por las autoridades que implica el derecho a la información, el respeto a los derechos sexuales, reproductivos y a los servicios de calidad; exhibe una total incongruencia y a la vez la discriminación y estigmatización institucional hacia hombres, mujeres y niños que viven con VIH y que se manifiesta en la cotidianidad con prácticas sociales injustas. Pareciera ser que la doble moral se está convirtiendo en un principio político aprovechado por sectores conservadores en detrimento de las políticas públicas de salud.

Sin embargo, la otra cara de la realidad social nos demuestra que el concepto de política es de tal amplitud que supone toda índole de actividades autónomas, se bifurca en diversos caminos, no sólo es  una tarea legislativa, también los grupos, organizaciones, redes y movimientos sociales llevan a cabo esta práctica mediante distintos canales y formas de acción colectiva que muchas veces dispersos y otras organizados exigen que el cumplimiento de sus demandas se hagan “aquí y ahora” como señalara Cohn Bendit. Siendo así que las organizaciones civiles con trabajo en derechos sexuales y reproductivos, equidad de género y combate al VIH/Sida demandaron a las autoridades de la Secretaria de Salud el esclarecimiento y rendición de cuentas de dicho desvío, lo que significó una auditoria a Provida. Respaldados por la Ley de Transparencia y Acceso a la Información se llevó a cabo dicha investigación que arrojó resultados por demás contradictorios por el uso que se le dio al dinero: facturas de ropa interior de caballero y gastos por adquisición de plumas cartier; situación que provoca una enorme molestia dado que este financiamiento habría servido para sostener el tratamiento antirretroviral de 400 personas durante un año. Es por ello que en medio de estos absurdos políticos sea aplaudible el trabajo conjunto que realizaron las organizaciones y la Ley de Transparencia para llevar a cabo la auditoria civil que probó el mal manejo que hizo Provida de recursos públicos para fines privados.

La convivencia en una entidad política, como es el Estado, implica la designación de objetivos, tareas, derechos y obligaciones tanto de partidos y de organizaciones como de las mismas instituciones del Estado  enmarcados en un contexto de diálogo, respeto y transparencia. Si el concepto de política habrá de significar la aspiración a tomar parte en el poder que también así sea en influir en la distribución del mismo en los diversos sectores de una sociedad, los actores políticos que participan en este proceso de manera directa  deben tener muy clara su función, ya que pareciera ser que están inmersos en un letargo del cual no logran despertar, la somnolencia los envuelve en el momento de rendición de cuentas y cuando se avivan es para manifestar su interés por alcanzar la silla presidencial del 2006, mediante el golpeteo y el discurso instigador que exhibe su falta de voluntad política y la ausencia de una plataforma concreta que tenga propuestas que resuelvan las exigencias y necesidades de la población. En la actualidad deben tener en cuenta que su desempeño esta bajo el escrutinio público, los demás integrantes de la sociedad civil están a la expectativa de cada acción que realicen en las esferas pública y privada, hay que tomar conciencia que la participación social y política de las organizaciones esta tomando forma y madurando.

Socióloga.

 

1 Villamil, Jenaro. “Sin acceso a prevención, más de 80% de las personas en riesgo de contraer sida” en La Jornada, México, 14 de mayo de 2003.

2 Villalpando, Agustín. “Noruega número 1, México lugar 53” en Enkidu Magazine. www.enkidumagazine.com

3 Weber, Max. El político y el científico, Premia La red de Jonás, México, 1991.