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Homofobia de Pinochet resurge en
Ejército
Gustavo González
SANTIAGO, sep (IPS) - ”Hoy tenemos un ejército
alemán de marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y
sindicalistas”, afirmó Augusto Pinochet el 5 de septiembre de 1990,
cinco meses después de entregar el gobierno de Chile y cuando aún era
jefe de esa arma. En estos días, otro general volvió por los mismos
fueros.
Con aquella sentencia, una más en su ya nutrido
inventario de frases para la historia, Pinochet daba fe, ante empresarios
en un almuerzo en el exclusivo Club de la Unión de Santiago, de su propósito
de preservar la raíz prusiana del Ejército y se quejaba de la
”descomposición moral” que a su juicio predominaba en el mundo y que
mantuvo a raya en su régimen dictatorial de 1973 a 1990.
Más allá del fugaz conflicto diplomático con Alemania que el hoy
general retirado Pinochet le provocó con su ”boutade” al entonces
gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994), la frase fue testimonio de una
mentalidad excluyente fuertemente arraigada en las Fuerzas Armadas que se
reactualiza de tiempo en tiempo.
En la ”Marcha del Orgullo Gay”, realizada por las calles de Santiago
el 25 de este mes, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual
(Movilh) mostró pancartas y coreó consignas de protesta por la
discriminación contra las minorías sexuales en la Iglesia Católica,
partidos políticos, los tribunales, establecimientos educacionales y en
las Fuerzas Armadas.
El Movilh mostró un gran lienzo con la leyenda ”Los homosexuales
estamos en todas partes... en las Iglesias, en las FF.AA., en la Política,
en los Tribunales y en los Colegios”.
La afirmación del cartel fue rubricada por los vistosos vestuarios de
gays, lesbianas y transgéneros que representaban a militares, colegiales,
religiosos en sotana y jueces en sus adustas togas.
El debate sobre los homosexuales y las Fuerzas Armadas fue reabierto por
el general Gonzalo Santelices, secretario general del Ejército, con un
artículo publicado en ”Memorial”, la revista institucional de esa
rama castrense, citado con titular de primera página el 10 de este mes en
el diario derechista La Segunda.
Santelices, un general de brigada de 51 años que ocupa la jerarquía número
31 en el cuerpo de oficiales, advirtió en su artículo que ”hay que
ponerse serios, no ser prejuiciosos”. A renglón seguido añadió: ”Me
puse a investigar y llegué a la conclusión de que no es conveniente que
homosexuales se incorporen al Ejército (chileno)”.
La sociedad actual está ”marcada por un relativismo moral, según el
cual no se valora el acto humano con referencia a principios permanentes y
objetivos, propios de la naturaleza creada por Dios”, agregó Santelices,
profesor de la Academia de Guerra, donde se forman los oficiales de Estado
Mayor del Ejército.
El raciocinio anterior ”nos lleva a afirmar que no es posible que los
homosexuales puedan ingresar al Ejército. No se debe discriminar a quien,
según estudios realizados, está enfermo, lo que no quiere decir que por
ello se deba aceptar su conducta”, la cual ”no es propia de la
naturaleza del hombre”, subrayó el general.
Los homosexuales transgreden el objetivo del sexo, ”que es la procreación”,
y además son individualistas, lo cual contraviene el sentido de camaradería
de las instituciones castrenses. Por tanto, ”se autodiscriminan”,
agregó este oficial que luce en su trayectoria una maestría en Filosofía
Política que obtuvo en la privada Universidad Gabriela Mistral de
Santiago.
El Movimiento Unificado de Minorías Sexuales señaló que las
afirmaciones de Santelices contradijeron anteriores conceptos del
comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, quien dijo
no tener ”mayor inconveniente” en que homosexuales ingresen a la
institución.
Por su parte, Marco Becerra, portavoz del grupo SidaAcción, le señaló
en una carta al oficial que ”enfermos no son aquellas personas que aman
a seres del mismo sexo, sino los que atentan en contra de los derechos
humanos. Eso sí es relativismo moral”.
”No existe ningún fundamento válido, ya sea de carácter profesional o
de cualquier otro tipo, que permita justificar o sostener lo afirmado por
Santelices”, dijo a IPS Santiago Escobar, investigador del Instituto de
Estudios Estratégicos y de Seguridad Internacionales, quien no dudó en
calificar de ”tonteras” los dichos del general.
Si Santelices es conminado a fundamentar su aseveración de manera sistemática
”nos va a salir, probablemente, con un arquetipo (del soldado) de rudeza,
de culto a lo físico, de sexismo, y con un concepto de que es un cuartel
muy lejano al modelo cívico de los ejércitos modernos”, reflexionó
Escobar.
El experto añadió que en los institutos castrenses siempre existe un
porcentaje de homosexuales similar al de otras entidades, y en este caso
las Fuerzas Armadas se debilitan cuando un uniformado debe hacer una vida
oculta o secreta por culpa de ”la rigidez institucional que impide
asumir como normal una orientación sexual diversa”.
”El estereotipo de que las Fuerzas Armadas son una actividad para
hombres viriles es parte del discurso hegemónico. No tiene que ver con
que si las personas homosexuales son muy o poco viriles. Hay características
de lo femenino y de lo masculino que están presentes en cada persona y el
promover un estereotipo militar viril es perpetuar ese discurso hegemónico”,
comentó a IPS la antropóloga María Elena Acuña.
Las directrices que abiertamente obstaculizan el ingreso de homosexuales a
las Fuerzas Armadas constituyen una violación de los derechos humanos, ya
que ”patologizan un aspecto normal de la vida de las personas”, agregó
Acuña, investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género
de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
Escobar coincidió con que existe una cultura institucional que aplica una
norma discriminatoria.
”Pero no es sólo con los homosexuales, también lo es con los
divorciados, los (indígenas) mapuches, los negros, los hijos de madre
soltera y un etcétera demasiado grande que lesiona los derechos civiles y
la vida democrática. ¿Alguien conoce un general o un almirante en la
historia de Chile que lleve un apellido mapuche?”, preguntó el experto.
La discriminación de las minorías sexuales es además una transgresión
a los derechos laborales y en particular a las normas del sector público.
El empleador de los militares y carabineros (policía militarizada) es el
Estado chileno, que no tiene ninguna regla especial que diga que los
uniformados deben ser heterosexuales, subrayó Escobar.
A su vez, el presidente del Movilh, Rolando Jiménez, señaló a IPS que
”es un dato de la causa, y un hecho ineludible, que hay homosexuales y
lesbianas al interior de las Fuerzas Armadas (chilenas)”.
”Conozco personas al interior de las instituciones militares que son
homosexuales. No existe ninguna incompatibilidad entre la orientación
sexual homosexual y el formar parte de las Fuerzas Armadas, como lo han
mostrado distintas experiencias en otras partes del mundo”, continuó el
dirigente.
”No hay ninguna razón, aparte de la discriminación, para impedir que
los homosexuales ingresen a las Fuera Armadas. La discriminación, la
segregación, la violencia basada en la orientación sexual de las
personas constituye una violación de los derechos humanos”, dijo Jiménez.
Organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional, con sede en
Londres, y Human Rights Watch, basada en Nueva York, han incorporado en
los últimos 10 años en sus agendas las violaciones de derechos humanos
por orientación sexual, concluyó el presidente del Movilh.
Esta organización está dispuesta a recurrir a la Organización de las
Naciones Unidas en caso de que el Ejército chileno aplique las
recomendaciones de Santelices. (FIN/2004)
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