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POLAROID
JUEGOS EN EL SAN CRISTOBAL
El San Cristobal era un bar gay en el viejo San Juan, Puerto Rico, frente al castillo del mismo nombre.
por Alfredo Villanueva-Collado Un
abarrotado bar gay en el viejo San Juan. Un tipo de unos cuarenta y
cinco, con abrigo y una corbata arrugada se me acerca, se sienta, me
pregunta que si soy pato, como todos los demás hombres en la barra, un
mariconcito. Le caigo bien; tiene mujer e hijos y no le gustan los
patos pero le gusto por mi juventud. Tengo 17 y aparento 15. Quiere que le mame su
enorme bicho puertorriqueño bien duro, su mujer no hace cosas asquerosas
como esas, y las putas son un peligro. Paga por mis tragos; no soy peligroso como
una puta. Me pide que se la apriete por debajo de la mesa. Se la
retuerzo sin contemplaciones y se estremece de gusto. Necesita
echar una meada. Debo esperarlo, no moverme de la mesa, me
llevará en su enorme auto puertorriqueño a una playa cualquiera en Piñones,
donde le mamaré su enorme bicho puertorriqueño. Como prueba de
confianza, añade mientras se levanta oscilando sin control, me dejará su
billetera, para que pida una última ronda.
Examino la billetera, le
saco alrededor de cien dólares, la entrego al bartender, quien me guiña
un ojo y me dice: “Siempre hace lo mismo; lo que lo excita es que
pretender que le roban, ya debe estar puñeteándose en el baño.”
Me sonrío, le dejo una generosa propina, tomo un taxi, me marcho a casa.
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