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LOS ROSTROS DE LA PROVOCACIÓN, Por ©
Gustavo
Abad/Pais Canela/Enkidu. ¿Superación de prejuicios o un proceso del
cuerpo? Quito va cediendo terreno
a nuevos lenguajes sexuales. La rigidez cultural que separa lo masculino de lo
femenino, sin posibilidades de mediación, al parecer, se encuentra en
franca retirada. El modelo heterosexual dice una cosa, pero los cuerpos
dicen otra, como ocurre en numerosos bares y discotecas de Quito, cuyo
ambiente, simbología y concurrencia son básicamente gays - aunque no de manera exclusiva -
y donde la ruptura sin escándalo
de las barreras sexuales es posible. En esta ciudad “trolépoli” donde cualquier
desacato a la norma ha sido considerado digno de la hoguera, ya son
comunes los striptease de hombres para hombres; el teatro y los musicales
drag queen; las marchas del orgullo gay; y otras expresiones que hablan de
una evolución de las expresiones corporales. Existen aproximadamente 12 bares y discotecas de
estas características. Los estudiosos, cuya labor es ponerle nombre a las cosas, llaman “circuitos homoeróticos” a
estos lugares donde la transgresión, vergonzante en otras épocas, ahora
no sólo es cotidiana sino también una expresión artística y política. Uno de ellos es el Bar Dionisios (Manuel Larrea 550 y Riofrio), cuyo nombre
rinde homenaje al dios griego del placer. Allí, de jueves a sábado, se
presentan obras de teatro “drag-queen”, a las que acude un publico
variado, no necesariamente gay, aunque la decoración, la música y todo
el ambiente demuestran que a los concurrentes les resbalan los prejuicios. Daniel Moreno (Saraí) sale a escena con un rostro
maquillado hasta la exageración: delineador, pestañas postizas y una
lluvia de escarcha dorada sobre los párpados; y junto a él, Joffre Tapia (
Fénix), con plataformas, vestido de brillos y un tocado gigante sobre la
cabeza, que según el ángulo y las intensiones, remiten a la majestad de
un faraón o al colorido de un pavo real. Joffre ejecuta un numero musical
y Daniel una pieza teatral. Precisamente, la exageración es uno de los
elementos esenciales del drag-queen, cuya propuesta consiste en parodiar
los símbolos convencionales, principalmente de la cultura de masas, llevándolos
a sus limites extremos. “El drag-queen” no es un simple travestí,
sino un personaje que mediante su actuación expresa una posición política
y artística a la vez. - Si
no cuestiona los valores dominantes, no es un buen drag-queen - dice
Daniel. Aunque este tipo de
espectáculos surgió en Europa durante la primera posguerra para
nuestro medio resulta relativamente nuevo y provocador. En su camerino, mientras se alista para la función,
este actor quiteño de 30 años, observador critico del glamour, comenta
que lo suyo es provocar reflexión sobre la diversidad sexual a través
del arte, pues considera que muchos miembros de la comunidad GLBT (gays,
lesbianas, bisexuales y travestíes) todavía se toman el asunto de manera
muy festiva, algo así como “las locas que salen a divertirse”. Ya en escena, Daniel interpreta a un personaje
llamado La Paca, un actor drag que se alista para salir a las tablas (en
este punto ya no sabe quien es quien), y se monta un monologo tragicómico
y punzante sobre las sexualidades reprimidas. Según La Paca, "en este país
donde se habla con normalidad de algo tan contradictorio como “inteligencia militar”, ¿Por que no se puede hablar libremente de
“orgullo gay”? El auge de lugares como Dionisios, Matrioshka, Bohemios,
Espartakus, Bar-ril, Canal Street,
La Cafeta, Black Out, Vulcano y otros tiene mucho que ver con el
surgimiento y consolidación del movimiento gay en Quito, hace
aproximadamente ocho años, cuando varias organizaciones como Coccinelly, Fedaeps y otras, lograron que la
nueva Constitución de 1998 incluyera el respeto a la diversidad sexual y
alentaron a las personas a no ocultar sus preferencias. Abelardo Araya considera que a partir de ese
activismo, los jóvenes de ahora están en contacto con nuevas formas de
entender la diversidad sexual y de género, comenzando por el idioma: “La
palabra gay hoy es parte del uso corriente de las personas”. En la Marcha del Orgullo Gay, que se realizó el
pasado cuatro de julio en el Centro Histórico, participaron
aproximadamente 80 personas, “algo menos que en la primera marcha, hace
cuatro años, pero con una diferencia sustancial: esta vez casi nadie
llevaba máscara como en la primera ocasión”, señala Arraya, para
quien esto es una muestra de apertura y liberación. El público observo con curiosidad, pero con respeto,
el desfile desde las aceras, incluso una mujer con su hijo en brazos se
acerco a saludar a Nany, un drag-queen, que ganó hace un año el concurso
de visibilidad que organiza
la comunidad GLBT para quienes “salen del closet”. Este año el
ganador fue Daniel Vaca, y su premio fue portar la bandera del movimiento,
la del arco iris, similar a la de los movimientos indígenas. ¿Significa todo esto que la ciudad ha comenzado a
asumir la diversidad sexual? “EXISTE UNA LIBERACION DEL CUERPO”. Edgar Vega, de la
Universidad Andina Simún Bolívar, analiza este movimiento de apertura de
expresiones corporales y sexuales. Responde a nuestras preguntas: -
¿Hay en Quito un destape de nuevas expresiones
sexuales y corporales? - Una de las cosas que siempre me ha llamado la
atención en esta ciudad, es que la relación con el cuerpo siempre ha sido
rígida. Incluso en los espacios celebratorios como las fiestas o los bares, a la
gente le ha costado relajarse. Eso no ocurre en ciudades
europeas como Barcelona y otras, donde las expresiones corporales son
mucho más relajadas y mas dúctiles. Sin embargo, eso esta cambiando aquí
y ya se nota una mayor liberación del cuerpo. ¿El
Movimiento
Gay abrió el camino para esa liberación del cuerpo? El tema central no es la existencia de esas prácticas, sino en
qué medida éstas cuestionan la norma. Creo que una
nueva relación con el cuerpo no
sólo viene de los grupos gays, sino también de otros como los swingers (intercambio
de parejas), quienes cuestionan la propiedad privada de la sexualidad,
aunque no transan en lo relacionado a la heterosexualidad. ¿Como influyen las nuevas músicas como el tecno y
el reggaeton en todo esto? Bailes como el reggaeton o el tecno, permiten liberar
la corpoidad, sin necesariamente volver a eso un acto programático o
activista. ¿Cual es el futuro de tantas expresiones que
cuestionan la norma? Cuando en Estados Unidos se dio el destape,
aparecieron muchas prácticas que realmente atacaban al modelo dominante y
muchos se sumaron a ellas,
desde los artistas pop hasta los movimientos de izquierda, pero la crisis
del Sida en los 80 y 90 actúo como repulsivo y todo ese proceso se volvió
atrás. Por eso es importante saber cual es el efecto real de estos
movimientos, porque también
existe la posibilidad de que se queden en la mera anécdota. Por
© Gustavo Abad.* * El autor es miembro del
grupo ecuatoriano: País Canela, grupo de la Familia Enkidu.
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