Amnistía Internacional (AI) denunció hoy que "millones de
personas en todo el mundo" corren peligro de persecución,
violencia y discriminación a causa de su orientación sexual o su
identidad de género. Miles de ellas se encuentran encarceladas y un número
indeterminado sufre torturas para obtener su confesión de "desviación"
y violaciones para que se "curen de ella". Amnistía advierte
también de que en más de 70 países del mundo la homosexualidad está
castigada por la ley, por lo que pide la persecución por orientación
sexual sea un motivo para la concesión de asilo, algo que en España sólo
se ha dado en "algunos casos particulares".
"Millones de personas de todo el mundo en todo el mundo corren
peligro de persecución, violencia y discriminación a causa de su
orientación sexual o su identidad de género", afirmó el
responsable del Equipo de Minorías Sexuales de la sección española de
AI, Leonardo Fernández, durante la rueda de prensa celebrada por
la organización con motivo de la celebración, hoy, del Día
Internacional del Orgullo Gay.
Según Fernández, pese a que la "persistente labor" de los
activistas de Derechos Humanos y de algunos órganos de la ONU han
permitido que haya "progresos reales" para que se reconozcan
estos abusos, "algunos gobiernos siguen empeñados en negar
derechos y libertades fundamentales a gays, lesbianas, transexuales y
personas transgénero". "En tales contextos", añadió,
"son innumerables los obstáculos a los que se enfrentan quienes
defienden estos casos y denuncian tales abusos".
Aparte, según Fernández, en más de 70 países del mundo,
pertenecientes sobre todo al mundo musulmán y al Africa subsahariana,
la homosexualidad está perseguida por la ley, aparte de muchos otros países
en los que, aunque no está expresamente prohibida, la homosexualidad se
persigue de hecho bajo otras denominaciones, como es el caso de Egipto.
"En ciertos países, la discriminación significa privar de
igual protección de la ley frente a la violencia expresada en forma de
crímenes por odio homófobo", afirmó Fernández, quien añadió
que "estas manifestaciones violentas de los prejuicios suelen verse
favorecidas por la inacción social", ya que "la discriminación
refuerza la impunidad de quienes perpetran tales abusos". Al
respecto, recordó que las víctimas pertenecen a "grupos
estigmatizados a los que la sociedad en general no escucha, cree ni
defiende".
COLOMBIA
Durante la rueda de prensa intervino la activista colombiana Marcela
Sánchez, directora de la organización Proyecto Colombia Diversa y
activista del movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero (LGBT)
y del movimiento feminista colombiano desde hace diez años.
Según Sánchez, aunque los grupos homosexuales empiezan a figurar en
las agendas sobre la situación de los Derechos Humanos en su país, lo
cierto es que el colectivo sigue sufriendo el acoso de los escuadrones
de la muerte, amparados o protegidos por la Policía, y de los grupos
armados ilegales, tanto paramilitares como guerrillas.
Por ejemplo, entre 1999 y 2000 fueron asesinados 15 homosexuales
hombres en Bogotá. En todos los casos se advertía un "patrón de
eliminación común", como fue que se les asesinara en sus propias
casas y que los crímenes se presentaran ante la opinión pública como
atracos.
Aparte, los grupos guerrilleros y paramilitares se exceden en sus
controles sanitarios de la población bajo su control, como es el caso
de los análisis de sida impuestas por las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) en la zona de despeje de San Vicente de
Caguán, a finales de los años noventa, controles que fueron impuestos
sin el debido consentimiento informado y que en algunos casos derivó en
la expulsión de los enfermos "en el menor tiempo posible". Un
activista que intercedió por los afectados sufrió amenazas contra él
y su familia y tuvo que abandonar la zona, explicó Marcela Sánchez.
Según Leonardo Sánchez, Amnistía Internacional ha constatado que
los homosexuales siguen sufriendo abusos por parte de las Fuerzas
Armadas, de los grupos paramilitares que actúan "amparados por las
fuerzas de seguridad" y de los grupos guerrilleros, abusos que se
ven agravados por "el silencio y la impunidad".
DERECHO DE ASILO
Por otro lado, Amnistía Internacional llamó también la atención
sobre la necesidad de que las persecuciones por motivos de orientación
sexual sean motivo suficiente para la concesión del estatuto de
refugiados, como ya ocurre con las persecuciones por raza o creencia
religiosa.
La Directiva Europea que marca los requisitos para alcanzar el
estatuto de refugiados deja a los Estados miembros la posibilidad de
reconocer la orientación sexual como motivo de persecución por el que
se debería conceder el derecho de asilo. Países Bajos y Bélgica ya
reconocen en sus legislaciones "la persecución por motivos de
orientación sexual" como causa para conceder el asilo.
En lo que respecta a España, ha habido casos individuales en los que
se ha concedido el estatuto de refugiado por este motivo, pero la
legislación de asilo no reconoce de manera "clara y expresa"
este tipo de casos. El objetivo, según Leonardo Fernández, es que esta
concesión "ni sea arbitraria ni dependa de las circunstancias
particulares".
En todo caso, añadió, en España se trata "de un problema
social, no tanto legal", ya que la discriminación "puede
favorecer los malos tratos y la falta de respeto a los Derechos Humanos
del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero".
LESBIANAS
El vicepresidente de la sección española, Sebastián Meyer, llamó
la atención sobre la situación de las lesbianas, en las cuales se unen
el sexismo y la homofobia para que las mujeres bisexuales y homosexuales
"sean más vulnerables a la violencia, dada su doble condición de
mujer y por tener una orientación sexual distinta a la socialmente
considerada 'normal'".
Al respecto, Meyer explicó que las jóvenes que se atreven a revelar
su orientación sexual suelen ser obligadas por sus familias a casarse o
a tener relaciones sexuales con hombres. Este tratamiento "no sólo
es discriminatorio, sino que puede equivaler a tortura y esclavitud
sexual", aseveró.
Meyer relató casos significativos, como el de la joven birmana que
en 1991 fue violada por ser lesbiana, un hecho que no fue denunciado ni
investigado "por ser lesbiana e inmigrante", o la petición
que en 1999 hizo un diario de Sri Lanka para que se soltara a violadores
convictos durante una conferencia de lesbianas en Colombo. Asimismo,
numerosas reclusas sufren acosos y agresiones sexuales sistemáticos en
las cárceles de Estados Unidos y son más proclives a padecer torturas
y malos tratos.
Aparte, "las lesbianas son víctimas de otros malos tratos que
no afectan a los gays o a los varones bisexuales, como las pruebas de
virginidad o los embarazos forzados", explicó Sebastián Meyer.
Leonardo Fernández destacó al respecto que en 2003 varias mujeres
fueron "diagnosticadas" como lesbianas en India y les fueron
administrados potentes medicamentos o se les sometió a terapias
aversivas para "curarlas".