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Disparates durante el Día Mundial del SIDA
© Omar Baños/El Faro
Ayer, primero de diciembre, se observó el Día Mundial
del SIDA en todos los rincones del planeta. Alrededor de 40 millones de
personas viven con VIH/SIDA en el mundo. El 46 por ciento del total de
personas con VIH son mujeres. Y los jóvenes (edades de 15 a 24 años)
suman la mitad de las nuevas infecciones.
Hasta la fecha, existe una serie de alternativas que están ayudando en
la prevención del VIH. Una de ellas, la más polémica y que incomoda al
establecimiento aristócrata moralista salvadoreño, es el uso del condón.
En nuestro país, promover el condón no es fácil, sobre todo cuando
plumas ligeras de El Diario de Hoy atacan con disparates su efectividad.
Además de decir un montón de barbaridades cuestionables sobre la
homosexualidad y las ONGs que trabajan en SIDA, la Sra. De Cardenal, en su
artículo “Prostitución y homosexualismo”, arremetió contra el condón,
señalándolo como inservible en la prevención del VIH y como método de
grupos de izquierda para “… controlar la población…” y que nos
hemos creído el cuento de “que son (los condones) la panacea para
controlar las pandemias mundiales del VIH/SIDA y enfermedades de transmisión
sexual…”.
Los mitos matan. El mito de que el condón no sirve para reducir
riesgos de transmisión del VIH no es cierto y es sumamente peligroso en términos
de salud pública. Pero esto no importa para los grupos conservadores que
quieren borrar de la faz de la tierra el preservativo. Sólo veamos la retórica
del Presidente George W. Bush, empujando y pujando por programas de
abstinencia el todo el mundo.
Para los que promueven estos peligrosos mensajes contra el condón, es
más importante censurar información sobre métodos efectivos de prevención
y cuidado, que promover mensajes honestos de salud pública. De una manera
enfermiza, parece que prefieren que un hombre o una mujer se infecte con
VIH (por no utilizar condón) en aras de empujar la agenda religiosa y
moral. Parece que les importa un pepino la salud pública.
Pero la verdadera información sobre los condones es que sí tienen
efectividad en prevenir la infección del VIH cuando se utilizan correcta
y consistentemente. La Organización Mundial para la Salud y el Centro de
Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos han declarado de
que el condón es 96 por ciento efectivo, siempre y cuando se utilice de
manera correcta (se coloca en el pene y se introduce en la boca, ano o
vagina antes de cualquier contacto de penetración) para evitar el VIH; no
así para todas la infecciones de transmisión sexual.
El condón no es 100% seguro. Tampoco la monogamia ni la fidelidad son
100% seguras. Nada lo es. Solamente la abstinencia eterna (considerando
que nunca se utilice una jeringa que haya sido utilizada por otra persona
y que nunca se reciba una transfusión sanguínea; éstas situaciones
representan riesgos de transmisión del VIH). La realidad es que si
alguien está sexualmente activo, corre riesgo, sin importar si es con una
pareja estable, monógama, esporádica, constante o múltiples parejas.
Por ejemplo, con respecto a la monogamia, se ha observado que cientos
de mujeres se han infectado en supuestas relaciones monógamas. En un
estudio del Departamento de Epidemiología en Los Ángeles, en una clínica
comunitaria de atención a mujeres con VIH, se mostró que el 62% de las
mujeres con VIH solamente habían tenido una pareja sexual en su vida.
Ellas eran monógamas. Pero perdieron al apostarle a la monogamia.
¿Qué hubiese sucedido si ellas, a pesar de pensar que estaban en una
relación monógama, hubieran utilizado el condón? Seguramente cientos de
ellas no estuvieran infectadas.
Tanto el uso del condón como la monogamia y la fidelidad tienen
riesgos en el contexto de la epidemia del VIH. Por lo tanto hay que hablar
honestamente sobre los pros y los cons de las alternativas que tenemos
para protegernos y reducir los riesgos de transmisión durante las
relaciones sexuales: monogamia mutua para algunas personas, abstinencia
para otras, fidelidad, uso correcto y consistente del condón, reducción
del número de parejas sexuales, no compartir jeringas, etc. Debemos tener
esas opciones para que cada individuo, sabiendo su realidad, pueda
desarrollar estrategias de prevención acorde a ella.
De lo contrario, con decir que el condón no sirve, solamente estamos
causando un daño muy grave a la salud pública de nuestro país.
Ojalá que el Programa Nacional de SIDA del Ministerio de Salud y las
organizaciones civiles que trabajan en SIDA en El Salvador tomen acción
real en aclarar públicamente, a través del mismo medio de comunicación
(u otros), de que el condón es 96 por ciento efectivo y hasta hoy es una
de las mejores alternativas para la reducción de riesgos en la prevención
de la transmisión del VIH durante las relaciones sexuales. Al no
desmentir dicha columna de opinión, se estará validando ese disparate
que ha llegado a todo el país durante un día tan importante, como es el
Día Mundial del SIDA.
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