| ¿Master o Maestro?
© Carlos Ceballos/Enkidu
- ¿ Cómo sabes si eres un Master ?
La pregunta vino de golpe y sin adornos.
De entrada no respondí de inmediato, aguardé unos segundos
antes de hacerlo, contesté algo parecido a esto:
- Todos aquellos adjetivos, con los que se suele distinguir o
calificar a una persona, siempre resultarán más significativos que
sean los otros, y no uno mismo, quienes te los adjudiquen.
La egolatría, pretensión, o ignorancia, pueden hacerte caer en
la tentación de querer o pretender ser lo que no eres, generar un
mito o una disposición desmedida que se viene abajo fácilmente,
ante las altas expectativas que puedes crear y hacer creer a otros
de que gozas, arrastrando en la caída el interés o curiosidad de
los interesados, desorientando o frustrándolos por la falta de
experiencia, una base de auténticos valores humanos, e inclusive un
espacio o momento adecuado. Cosa que se nota desde una simple
sesión de acción.
- ¿Entonces en cuanto tiempo te vuelves en Master ?
Fue la siguiente pregunta que brotó de los labios de H.
- Si tomamos en cuenta que esto pasa por la apreciación
sensorial, con su nivel de subjetividad a diversos niveles, ni
siquiera un grado conseguido en algún centro de capacitación Sado
masoquista te garantiza que se te considere como un Master; puedes
desarrollar una gran técnica, pero si en el aspecto humano tienes
una pésima ejecución, te conviertes no en un Master sino en un
robot, un autómata que se da el permiso para someter a otros,
utilizarlos para la auto satisfacción, una fría máquina de
ejecución de acciones sin correspondencia, sin crear un vínculo de
intercambio o comunicación sexual, corporal, verbal o sensorial,
infinitamente ajeno a lo humano.
El hecho de que se te presente la oportunidad de una relación
ocasional, tampoco es pretexto para comportarte como una máquina o
un patán, pues un caballero leather es siempre un caballero.
H. me miraba con atención, concentrado en las palabras que le
transmitía; su cabello corto, así como el color de las pobladas
cejas era igual de oscuro que sus negros y expresivos ojos, me
resultaba atractivo, sus labios gruesos eran una invitación a
besarlo. Prosegu
- El criterio unido a la técnica te acercan a ser un MASTER,
actitud y humanismo te convierten en un posible MAESTRO, cosa de
buscar información adecuada y actualizada, mantener una practica
constante, considerar los valiosos intercambios de opiniones y puntos
de vista, así como refinarte pacientemente, tiempo al tiempo como
dicen, sin auto proclamarte como un Master de facto, eso vendrá
después; la coherencia entre tu decir y el hacer, llamémosle la
praxis del Master, hará que tanto unos como otros (Dominantes y
sumisos) distingan tus cualidades como un conocedor, un
especialista, un auténtico Master.
El rango llegará y te lo asignarán cuando menos lo pienses,
inclusive por quien menos te imaginas; no existe un tiempo
específico para lograrlo, aquí no entra la inmediatez o
complacencia, no te estas preparas para tu primera comunión, ni
estas realizando un examen escolar, o pasando las pruebas del grupo
scout para ganar tus insignias, por ello se dice que ser leather es
un estilo de vida, eso se alcanza con las posibilidades de
desarrollarlo, tiempo y sobre todo tu interés real por vivirlo.
Investiga, busca y experimenta sobre lo que te da placer sin
miedo, culpa o etiquetas; conócete a ti mismo primero para aprender
a conocer y apreciar a los demás, mientras más tardes en aceptarte
y reconocerte en esos gustos o placeres, y vivir con plenitud lo que
en realidad quieres ser, retraza tu formación y desarrollo como un
futuro Master dentro del mundo leather.
- ¿ Qué edad tienes ? - pregunté haciendo una pausa.
- Veintidós años afirmó al tiempo que sacaba de un bolsillo
su cartera, extrajo su credencial de identificación para votar, me
la mostró diciéndome. Para que veas que es verdad.
No hace falta, creo en tu palabra, no tengo por que dudar,
aunque calculé que tendrías unos veinticinco, te ves un poco más
maduro.- Respondí.
En la foto se veía muy bien a pesar de la calidad, cuando se es
atractivo hasta estando debajo de las piedras se nota. Proseguí.
- Hay quienes perciben sus cualidades como Master desde muy
jóvenes o lo descubren ya muy adultos; teniendo tiempo, mientras
estés vivo para realizar cualquier cosa que desees hacer, siempre
tendremos la oportunidad de dar el primer paso y de ahí el
siguiente, para después tomar vuelo y proseguir la marcha. Para
nuestra fortuna y viviendo en un país como México, contamos ahora
con herramientas y servicios con mayor acceso a esa información que
requerimos, la posibilidad de ejercer una amplia libertad de
expresión, que va más allá de decir lo que se piensa, también
esta el de escribir y difundir nuestras ideas, expresar nuestros
sentimientos hacia las personas que amamos o apreciamos, vestirnos
como deseamos, etc. Una manera de ejercer la democracia.
Me detuve ahí, tomé un respiro esperando los comentarios de H.,
le invité un trago de mi botella de cerveza que no aceptó, entonces
di un largo sorbo, de nuevo hizo otra pregunta.
- ¿ Porqué M. A. me dijo que soy un proto Master ?
Yo que ya sabía la historia, acerca de lo que se refería, le
respondí.
- Te lo dijo porque atestiguó tu manera de actuar en el piso de
arriba con P., que es un esclavo o sumiso total en el club;
distinguió en ti cualidades como actitud, trato, practicas y
técnicas particulares, si a tus veintidós años tienes este
comportamiento y son tus primeras incursiones dentro del Sado
masoquismo, vas que vuelas para Master, que mejor nota obtuviste sin
saberlo o proponértelo, actuaste con tu sensibilidad e instinto a
flor de piel, resultó muy informativo acerca de ti; esto te lo dijo
un hermano y miembro de nuestro grupo, a quien consideramos un
auténtico Master, un estupendo capacitador, todo un caballero
leather.
Claro que esto halagó mucho a H., una leve sonrisa en su rostro
lo expresaba. Un joven moreno y atractivo que honestamente me
comentó, que salvo una chamarra, aun no tenía prendas de cuero,
solicitó información de donde conseguir prendas o accesorios, de
hecho ese fue el asunto que lo hizo ir hacia mi. Se acercó para
preguntarme donde había conseguido mi camisa de cuero corte militar,
el pantalón tipo látex, las botas de montar y la gorra de cuero.
No me importaba que el joven no llevará cuero encima, la camiseta
negra y su pantalón azul de mezclilla los llenaba sin desbordarse y
lucia muy bien, cuerpo como de nadador; le entregue mi tarjeta
personal para mantenernos en contacto y ofrecí acceso al sitio
virtual del club, le invité a los miércoles de la Reunión
Informal del grupo y as presentarle a más miembros de la
congregación.
- ¿ Y tu eres un Master ? Preguntó nuevamente de golpe y sin
adornos.
Eso es algo que TU te responderás con el tiempo y me lo
dirás. Indiqué llanamente, abriendo la posibilidad de una
amistad permanente.
En eso estábamos cuando se me acerco M. A. y me dijo cerca del
oído, en un tono confidencial, pero con el suficiente volumen para
que escuchara nuestro joven amigo y mirándolo directamente a los
ojos.
- Este muchacho va a ser un Master, aunque primero tiene que
aprender como dirigirse a un superior. Aseveró con su voz grave
y modulada.
- Te lo digo H., si M. A. lo dice es por algo, bienvenido, para
lo que se te necesites cuanta con nosotros. Ofrecí el apoyo
incondicionalmente.
M. A. y H. se gustaban, cada cual me lo había dicho por separado
antes de reunirnos los tres en la motocicleta, aproveche para ir por
otra cerveza para dejarlos solos, cuando regresé un par de minutos
después se estaban besando, me dirigí a saludar a un par de amigos
que acababan de llegar y cruzamos algunas palabras.
Unos minutos después M. A. y H. estaban enfrentados en una
partida en la mesa de billar. Pasó el tiempo y terminó la partida;
H. perdió y M. A. se cobró la apuesta, llevó a H. al extremo de
la mesa, se bajó el cierre y sacó su largo miembro que apareció
entre la metálica cremallera, puso de rodillas a H. e hizo que le
mamara el miembro frente a todos los presentes, lo tenia bien sujeto
por los cabellos y llevaba el ritmo a su antojo, vaya maestro para
iniciarlo y refinarlo en las prácticas, no podía contar con mejor
carta de presentación y beca de aprendizaje continuo. Un afortunado.
Los dejé haciendo lo suyo, ante las miradas sorprendidas de los
clientes desacostumbrados a nuestras escenas espontáneas, a la luz
de las velas y lámparas, pues no necesitamos irnos a esconder a los
cuartos oscuros para operar.
Ya me reencontraría con H. tenía una pregunta por responderme.
POR SIEMPRE LEATHER Y EN BOTAS: CARLOS
LEATHER AND BOOTED FOREVER: CARLOS.
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