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Postnatal masculino,
un pequeño gran paso
Por Gustavo González
Mauricio Muñoz es un empleado bancario chileno
de 36 años que en octubre será padre por segunda vez. Pero ahora, al
contrario de lo ocurrido cuando nació su primera hija, podrá estar junto
a su esposa los cinco días posteriores al parto gracias a una nueva ley.
SANTIAGO, 13/09/2005 (IPS) - "Cuando nació Mónica, hace tres
años, apenas pude acompañar a mi mujer en la clínica. Ahora, cuando
nazca Daniel, no sólo estaré con ella en los primeros días, sino que
tendré que aprender a cambiar pañales, preparar la mamadera (biberón),
el baño y cocinar para la familia, según las bromas de mis compañeros
en el banco", contó Muñoz a IPS.
Esa fue la experiencia de Víctor Venegas, el primer beneficiado con la
ley de postnatal masculino. Su hijo Matías llegó al mundo a las 10:32
hora local del 2 de septiembre, el mismo día en que la normativa,
promulgada por el presidente Ricardo Lagos el 24 de agosto, cobró plena
vigencia mediante su publicación en el Diario Oficial.
Hasta entonces, los trabajadores tenían derecho a un día de permiso
laboral con motivo del nacimiento de una hija o hijo. La nueva disposición,
además de sumar cuatro días más de asueto, se hace extensiva a las
adopciones, no contempladas anteriormente, y es aplicable a todos los
padres, es decir que incluye también a quienes no estén casados.
El único requisito es que tengan una relación laboral contractual y, por
tanto, el beneficio no corresponde a los trabajadores por cuenta propia ni,
obviamente, a los desocupados. Así, el ministro del Trabajo, Yerko
Ljubetic, calculó que el postnatal masculino se aplicará en 60 por
ciento de los 230.000 partos anuales en Chile.
La norma indica que los padres deben tomar los cuatro días adicionales de
postnatal dentro del primer mes de nacimiento del bebé. Se trata de un
beneficio irrenunciable, de cargo del empleador en cuanto al pago del
permiso, y que se otorgará como promedio dos veces en la vida de una
familia, de acuerdo a la tasa de nacimientos en Chile, según señaló el
presidente Lagos.
Lissette Albornoz, la esposa de Venegas, se declaró "súper contenta"
con la nueva ley. "Con mis otros hijos estuve sola (en la crianza de
los primeros días). Estoy feliz de que (a mi esposo) lo voy a tener al
lado", dijo al diario Las Últimas Noticias.
"Con esta legislación se avanza en la equidad y en la igualdad de
oportunidades entre hombres y mujeres, especialmente en el nuevo entorno
que se caracteriza por la incorporación femenina al ámbito laboral",
indicó la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Cecilia Pérez.
A comienzos de la década del 90, la participación de la mujer en la
fuerza labora chilena era de 28 a 30 por ciento, pero hoy se sitúa en 38
por ciento, una tasa que, pese al avance, es inferior al promedio
latinoamericano y está muy por debajo de los países industrializados,
recordó Lagos.
Esta ley "es ciertamente un avance para la equidad de género, porque
no olvidemos que la propuesta fue presentada por tres legisladores
hombres, lo cual demuestra que existe un cierto cambio cultural en los
varones, que hoy quieren participar en mayor medida en la crianza de hijos
e hijas", dijo a IPS la periodista Carmen Torres, editora del portal
de noticias Mujereshoy, de la organización Isis Internacional.
Los autores de la iniciativa fueron los diputados Camilo Escalona, del
Partido Socialista, y Rodolfo Seguel, de la Democracia Cristiana, ambos de
la gobernante coalición de centroizquierda, y Felipe Salaberry, de la Unión
Demócrata Independiente, del opositor bloque derechista Alianza por
Chile.
El proyecto, presentado en julio de 2003, fue finalmente auspiciado por 11
de los 120 diputados, 10 hombres y una mujer, sin distingos entre
oficialistas y opositores.
Para Uca Silva, especialista en asuntos de género e investigadora de la
organización no gubernamental Sur Profesionales, el postnatal masculino
es un paso adelante. "Pero un avance en los terrenos de género no
necesariamente significa equidad", advirtió a IPS.
"La mayoría de los estudios sobre flexibilización de roles entre géneros,
señalan que son las tareas del cuidado de los hijos las que dan cuenta de
los cambios, especialmente de los hombres. Es ahí donde se hacen cargo de
nuevas tareas, que implican un desarrollo en su mundo afectivo y asumir
responsabilidades de forma compartida", explicó Silva.
En cambio, Alejandra Valdés, de la firma Exagrama Consultoras, señaló a
IPS que la medida sí es un avance hacia la igualdad de género.
"Responde a una demanda de generar políticas de responsabilidad
compartida sobre la reproducción, tanto por la sociedad como por los
padres, dado que la maternidad y la crianza es hasta ahora el ámbito de
desarrollo de la mayor parte de las mujeres de este país", dijo.
El postnatal masculino "brinda las condiciones para que los hombres
generen lazos emocionales más fuertes con sus hijos", agregó Valdés.
Además, "el hecho de que beneficie a ambos padres adoptivos, es sin
duda un avance en la ampliación de derechos reproductivos para los
hombres", afirmó la experta.
En una encuesta por la red mundial de computadoras Internet, con 5.322
consultas, 46 por ciento de ellas aprobó la ley, pero otro 46 por ciento
estimó que cinco días de permiso laboral para los padres son
insuficientes.
Las madres en Chile tienen una licencia por maternidad de 90 días, que
pueden aplicar íntegramente después del parto, aunque muchas optan por
tomar un mes antes y dos meses luego de dar a luz.
El postnatal masculino de Chile es relativamente vanguardista en América
Latina, con excepción de una norma más acotada en Uruguay y una de mayor
amplitud en Cuba.
El Código de la Familia cubana en vigor desde los años 70 permite que el
hombre opte por quedarse en casa con el bebé mientras su mujer trabaja.
El decreto ley 234 amplió es normativa para propiciar "la
responsabilidad compartida por un año (...) en el cuidado y atención de
los hijos", y estableció una "licencia pagada" por igual
lapso para los padres que la necesiten.
Según ese Código, modificado en agosto de 2003, tanto los padres como
las madres están en igualdad de condiciones y, por tanto, "corresponde
a la familia tomar la decisión de quién va a atender al niño en su
primer año de vida".
Por su parte en Uruguay, existe un permiso pagado de ausencia al trabajo
de dos semanas para los padres, pero sólo para los empleados del Estado.
A su vez, a las madres se les otorga en todas las áreas laborales una
licencia con derecho a cobro del sueldo por un periodo total de 90 días
repartidos antes y después del parto.
En Chile, la nueva medida para los hombres rige tanto para el sector público
como el privado, donde algunas empresas, como la transnacional IBM,
iniciaron ya en 2004 planes flexibles de licencia postparto para los
padres.
En Europa, tanto España como Francia tienen licencias paternales de tres
semanas, mientras que Suecia exhibe el postnatal más extenso, de seis
meses, y lo puede tomar tanto la madre como el padre.
Carmen Torres y Uca Silva coincidieron en que los cinco días de postnatal
masculino son insuficientes, pero acotaron igualmente que en Chile no
existen las condiciones para pretender emular las políticas de
responsabilidad parental compartida de Cuba y Suecia.
"Los cambios culturales son lentos y creo que muchos hombres no
aceptarían quedarse en casa cuidando a la hija o hijo mientras la madre
trabaja fuera del hogar. Son los hombres jóvenes de hoy, más proclives a
los cambios, los que podrían aceptarlo y deberían ser ellos lo que
impulsen una propuesta legislativa en esa dirección", indicó
Torres.
Silva expresó que los cinco días sin duda son insuficientes para la
madre, el padre y el hijo, pero no así, en términos económicos, para el
Estado o los empresarios. En este país hay acuerdo en el discurso en que
hombres y mujeres son iguales, pero no hay comparación ni con las
condiciones laborales ni con los acuerdos sociales de Cuba o Suecia,
expresó.
"El descanso maternal después del parto no sólo alude a la relación
de la mujer con el trabajo remunerado, sino también con el proceso de
cambios y recuperación biológica de su cuerpo y las horas de
amamantamiento necesarias en los primeros meses de vida del hijo",
apuntó Alejandra Valdés.
A su juicio, la responsabilidad de los costos postnatales debería ser de
la sociedad en su conjunto. Pero, desde esa perspectiva, una equidad total
de hombres y mujeres implicaría impactos económicos por el
financiamiento de dos licencias y hay tareas más urgentes, como mejorar
las pensiones de jubilación, señaló Valdés. (FIN)
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