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El dolor y su contexto historico
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, en 1994, lo
define como una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada
con una lesión real o potencial. El dolor es una experiencia emocional (subjetiva)
y sensorial (objetiva) desagradable asociada a una lesión o expresada
como si ésta existiera, siendo el síntoma más frecuente por el que
consultan los pacientes a los médicos.
La participación tanto de fenómenos psicológicos (subjetivos) como
físicos o biológicos (objetivos) en el dolor es variable según el tipo
de dolor y la persona que lo manifiesta. La enfermedad y el dolor han
estado unidos con la vida, durante la historia de la humanidad. En restos
prehistóricos por ejemplo, se han encontrado signos de lesiones
seguramente muy dolorosos.
Durante milenios el dolor y sus remedios se enmarcaron en una
concepción mágica y mística de la enfermedad, aunque para ello se
utilizaran gran cantidad de hierbas, cortezas y raíces, en una especie de
farmacopea, donde lo eficaz y lo ineficaz se mezclaban bajo el aura de lo
sobrenatural, de lo divino. Hasta los griegos presocráticos del siglo VI,
A de C, las enfermedades y sus tratamientos no se concebían en términos
naturales y racionales.
A lo largo de 20 siglos, los profesionales de la salud se han
enfrentado al dolor con grandes dosis de superstición, y sólo a partir
de la década de los sesentas, se ha evolucionado de manera notable del
empirismo y la ineficacia al refinamiento terapéutico que se obtiene del
conocimiento de la fisiopatología del dolor. Los médicos, sin embargo,
tienden a definir cuándo hay dolor y su intensidad: olvidan que es
individual y particularmente subjetivo, y que en su percepción influyen
factores como la edad, el genero, el corte de personalidad, el estado
afectivo, la experiencia previa de dolor, el contexto o significado, la
cultura, entre otros factores.
El hombre primitivo creía que el dolor estaba localizado en el cuerpo
y que lo causaban demonios, humores malignos o espíritus de muertos que
entraban en él. Los egipcios y mesopotámicos lo percibían como un
castigo de los dioses lo ubicaban en el alma. El budismo del siglo V, Ade
C, planteaba que el dolor era una frustración de los deseos y, por tanto,
también lo localizaban en el alma. Los antiguos chinos creían que era
una pérdida del equilibrio del ying y el yang, que para ellos estaba en
el corazón. En Grecia, Hipócrates, Padre de la Medicina planteaba que
era una perturbación del equilibrio normal del organismo, que yacía
también en el corazón. Para Aristóteles quien fue el primero en
plantear que el dolor era una alteración del calor vital del corazón,
que a su vez estaba determinado por el cerebro, es decir, comenzó a
acercarse al sistema nervioso. Herófilo y Erasístrato, entre 315 y 280
a.c., también ubicaron su origen en el cerebro. Galeno, entre 130 y 200
d.c., lo definió como una sensación originada en el cerebro. Harvey, en
1628, descubrió la circulación sanguínea y retornó al origen del dolor
en el corazón. Melzack y Wall, en 1965, describieron las vías nerviosas
del dolor y establecieron la existencia del sistema nervioso central y
periférico.
En lo referente al tratamiento del dolor a lo largo de la historia, se
puede considerar que los hombres y mujeres primitivas creían que los
entes causantes del dolor entraban por orificios, los tapaban o sacaban
por ellos a los espíritus malignos. Los sumerios, en 4000, A de .,
empleaban el hulgil o planta de la alegría, como llamaban a la adormidera,
que después origin la morfina. Esta planta también se usó en niños,
para que los padres pudieran dormir, entre 3000 y 1000 A de C. En la
Grecia antigua, las personas afectadas por el dolor se iban a dormir a los
templos de Esculapio, dios de la medicina, donde los sacerdotes les
administraban pociones, vendajes y energías místicas. Los asirios, en el
año 3000 a.c., describieron el primer procedimiento anestésico para
operar, que consistía en la compresión de la carótida, que causaba el
desmayo del paciente; procedimiento que no estaba exento de riesgos. En
Egipto y Mesopotamia, pronunciaban oraciones para conseguir el perdón de
los dioses, pero también utilizaban hojas de mirto, que hoy se sabe
contienen precursores del ácido acetilsalicílico, utilizado como
analgesico hoy en dia, Hipócrates, entre 460 y 377, A de C, empleó la
corteza del sauce blanco, de donde proviene el ácido acetilsalicílico y
describió la esponja soporífera, que contenía opio, beleño y
mandrágora.
Los indios peruanos, entre 700 y 400 A de C, masticaban coca con
alcalinos, con lo que notaron un adormecimiento de la lengua que llamaron
kunka sukunka, considerándolo como un regalo de los dioses. Paracelso
administr ácido sulfúrico con alcohol caliente para inducir un sueño
profundo. Ambrosio Paré, 1564, utilizó el enfriamiento o congelación
para poder operar. Segismundo Elsholtz inyectó la solución de opio por
primera vez para producir insensibilidad. En Inglaterra, en el siglo XVII,
se realizó la primera inyección de opio endovenoso, con el cañón de
una pluma de ave. J. Hipólito Unanue, en 1794, en Lima, escribió su
primer ensayo químico acerca de la planta de coca: "Sobre el cultivo
y virtudes de la famosa planta del Perú llamada Coca" . P. Syng, en
1800, Estados Unidos, describió las dosis tóxicas de alcohol para
reducir fracturas, que también eran utilizadas por los dentistas. Henry
Hill, en 1823, al no soportar los gritos en las cirugías, realizó
experimentos con animales, describiendo la inconsciencia que se producía
al inhalar CO2. Gothrie, Souberrain y von Liebnig, en 1831, describieron
el uso del cloroformo. En 1836 se confeccionó el primer trocar hueco para
morfina y la primera aguja metálica, en Irlanda. En 1846 se utilizaron
los primeros anestésicos, NO2 y éter, en soldados, para realizar
básicamente amputaciones. En Chile, en 1848, Francisco Villanueva
administr la primera anestesia con cloroformo para realizar una
amputación. En 1851, en Francia, Pravaz inventó la jeringa, que
originalmente era reesterilizable. En el año 1853 se administró la
primera anestesia para parto, a la reina Victoria. En 1827, E. Merck &
Company comercializó por primera vez la morfina. En 1860, Niemann aisló
la cocaína y Koller la us por primera vez en clínica, en 1884. El año
1899, Bayer produjo la Aspirina y el diacetilo de morfina (heroína), en
forma comercial. En 1904, A. Einhorn descubrió la procaína como
anestésico local. Recién en 1980 se realizaron algunas cirugías
específicas con anestesia en los recién nacidos, ya que antes se pensaba
que no sentían dolor.
En la actualidad se dispone de un gran arsenal terapéutico para el
tratamiento del dolor, incluso existen clínicas especializadas para su
tratamiento, en caso de presentarlo, es necesario acudir al servicio
medico y evitar siempre la automedicacion, recordando que el dolor puede
ser solo un signo de alerta que requiere intervención profesional.
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