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Es necesario
"reivindicar la diversidad y establecer políticas públicas sobre
las familias mexicanas"
Rosalinda Ávila
(Partido Alternativa Social)
© Agustin Villalpando/Enkidu
La entrevista tuvo lugar en Coyoacán. Rosalinda Ávila, con sonrisa
amable inicia la conversación con el Director de Enkidu -Dr. Lars Ivar
Owesen-Lein Borge-, nuestro reportero Guillermo Romero y quien esto
escribe a eso de las 17:00 Hrs.
Debo apuntar que conozco a Ávila de cuando las reuniones sobre la
Iniciativa de Ley de Sociedades de Convivencia, promovida por la
legisladora en el Distrito Federal Enoé Uranga. Ávila tiene un perfil
muy intenso y subraya que aún no es precandidata, sino aspirante en
su partido hacia la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal.
En estos momentos, ella forma parte del Comité Ejecutivo Federado del
Partido Alternativa Social y su perspectiva es trabajar en la solución de
los problemas "a partir de los distintos movimientos", toda vez
que es necesario reunir a la sociedad civil, que se encuentra "muy
dispersa".
La lucha común es posible y necesaria, sobre todo en cuanto a los
movimientos emergentes que incluyen el feminista y el de la diversidad
sexual -Rosalinda se identifica con ambos-, y subraya el conocimiento
práctico que la respalda.
Mujer preparada en la práctica y la academia, la socióloga se
presenta a sí misma como representante de la "Izquierda Moderna",
que definió como la social-democracia, que tiene como uno de sus
mejores exponentes al premier español José Luis Rodríguez Zapatero. La
idea es obtener la equidad social a partir del respeto a las libertades,
la legalidad y la constitucionalidad. Se trata de lograr "la igualdad
de derechos, igualdad de trato e igualdad de oportunidades", que
"se construye con base en una propuesta diferente y relevante".
Con todo, Ávila concede que la gente ya no confía en los partidos
políticos y se pregunta qué puede garantizar que algún candidato sea
mejor que otro. Ella busca que se le "de la oportunidad de demostrar
que somos diferentes. Que representamos una alternativa respetuosa,
incluyente."
En todo caso, afirma, existen salidas "técnicas" para los
"grandes problemas" que enfrenta la ciudad capital. Estas son
cosas que deben hacerse, consultando a los expertos en los diferentes
asuntos, y que se harán independientemente del partido político que
llegue al gobierno. Temas como agua, energía, transporte, educación,
empleo o acceso a la justicia. Cada uno de ellos importantes, porque
afectan la seguridad e influyen sobre la gobernabilidad de esta ciudad y
deben tratarse con una perspectiva incluyente.
Como ejemplo, habló del caso de las familias, pues en México no
existe una verdadera política de estado en este sentido. Es necesario
"reivindicar la diversidad y establecer políticas públicas sobre
las familias mexicanas" en una visión que vaya más allá de la
perspectiva monolítica de familia: un papá, una mamá y los hijos. Esto
es necesario porque, según cifras oficiales, de un total de 22 millones
de hogares en México, 7 millones están considerados como "unipersonales",
con 60 % de ellos a cargo de varones.
Todos debemos hacer un frente común para defender el Estado Laico y
combatir, de modo eficiente, a la ultra-derecha en los temas que se
muestra más reacia, como los asuntos de la diversidad sexual, la
contracepción, el aborto, la tolerancia religiosa, entre otros.
En síntesis, la propuesta de gobierno de Rosalinda Ávila es que
"juntos enriquezcamos el discurso. Nuestros temas no son de minorías,
son asuntos de ciudadanía, de un nuevo orden civilizatorio." Se
requiere la alianza entre los diversos movimientos: el que promueve los
derechos humanos, los movimientos feministas y de mujeres, el de la
diversidad sexual, el que busca la democracia, el movimiento campesino, el
sindical, los indígenas... pues "no somos minoría, somos ciudadanos".
Dos ejemplos: citó los casos de las mujeres en cuanto al acceso al
sistema de justicia, donde por un lado, las mujeres indígenas no pueden
comunicarse en su idioma y donde es increíble que las penas que reciben
las mujeres en su conjunto, comparadas con las penas que reciben los
hombres, son mayores.
El otro ejemplo es el de la cultura, donde se debe promover el
reconocimiento de una nueva cultura alternativa, que reconozca los
diversos estilos de vida, las expresiones culturales y, sobre todo, donde
se establezca con claridad la asignación de recursos, toda vez que para
lograr una política real, en lo cultural como en todo lo demás, ésta es
viable sólo con la asignación de recursos. "Sin recursos, dijo
Ávila, se trata de demagogia."
Ciudad de México, 11 de noviembre de 2005.
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