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¿Y LOS LUGARES
DE REUNIÓN?
Por: Alonso
Hernández Victoria.
Agradeciendo al proyecto de Nuevas
identidades de género, procesos culturales y cambios socio-históricos.
El movmiento gay en México (1970-1990) a través de la voz y la mirada de
sus protagonistas y al CONACYT, ENAH y Colectivo Sol
Hace un par de días el Foro de
Hombres Gay organizó una conferencia sobre los sitios de reunión entre los cuales se encontraba Luis Arturo, Tito Vasconelos,
Manuel Arellano, un maestro de la UAM y un representante de Milk de México.
Entre los objetivos de tan magno evento estaban el saber que lugares eran
nuestros, como nos pertenecían y sí realmente cumplían nuestras
expectativas.
Luis Arturo nos dío un análisis
antropológico de los lugares centrándose en la disco y en el metro -dicen
las malas lenguas que se basó en experiencias de Juan Pablo y un servidor-.
Por otro lado el maestro de la UAM; entre la literatura, investigación
antropólogica y una pizca de experiencia propia nos hizo un recuento de
los lugares a los que, como hombres gays frecuentamos en una ponencia
donde hacia alusión a lugares como el vapor, el cine, el antro, las
plazas y el metro. Despúes de tan sesuadas reflexiones tocó lugar al
represenante de Milk quién hizo una presentación de este sexiproyecto
con visos de Casitas o Escuelitas pero de manera inteligente, responsable
y sana. Finalmente Tito Vasconelos en su cargo de Señora Presidenta de
los Presatadores de Servicios Gays y conexos expusó su opinión en cuanto
a los antros se refiere. Dejando hasta aquí la crónica pasaremos a la
reflexión:
Es curioso que todos los lugares
mencionados y utilizados como lugares de encuentro sean esencialmente para
el ligue sexual, en números anteriores hemos visto los ligues en el
metro, en el cine, en los vapores, en las plazas, hemos constatado que
estos lugares han sido conquistados y afianzados a lo largo de
generaciones y que su finalidad esta centrada en el sexo y en la
reproducción social de un esquema gay de ligue donde curiosamente se da
ciertos visos de identidad, aveces oculta pero ciertamente unos visos de
identidad como grupo, por lo menos sexual.
Dentro de los lugares alternativos
a los ya mencionados aparecieron “Milk” y “El Punto”, el primero más
conocido por sus fiestas sexi-cachondas de alto nivel y el segundo por ser
el embrión de las nuevas generaciones de niñas Cabaré-Tito. Ciertamente
El Punto es un lugar innovador en cuanto a su imagen y clientela, que ha
pasado por un sin fín de problemas debido a la adolescencia de sus
parroquianos y su mezcla con gente “adulta” legalmente. Sin embargo
quedaron huecos muy hondos.
Es un hecho que comercialmente
“la chaviza” es muy rentable, también sabemos que dentro de el “periódo de vida gay”, pasando de los 25 eres recluido
en un asilo virtual, se te considera mayor y para gente de 25 en adelante
las posibilidades de lugares establecidos van disminuyendo paulatinamente,
hasta llegar a los gloriosos 50, 60, 70 donde no existen lugares para
nuestra tercer edad, económicamente, socialmente no han sido considerados
todavía por los empresarios gay, incluso estan ausentes en nuestras
propias revistas ¡¡¡Aguas!!!
Otro detallito fue la falta de
lugares más enfocados a la cultura. Todos sabemos que El Punto y el
Centro Cultural de la Diversidad Sexual tienen una función cultural,
aunque esta se limite a ciclos de cine -muy interesantes-, conferencias -muy
de vez en cuando- y exposiciones -muy buenas- sin embargo desde hace más
de tres años ha existido una demanda, un centro comunitario gay, sí un
lugar con servicios a la comunidad tanto médicos, legales, culturales y
deportivos. Me sumo a la política de muchos amigos y compañeros al decir
que no somos gays exclusivamente los fines de semana y en horarios
nocturnos, somos gays los 365 días del año y las 24 horas y somos algo más
que un comportamiento sexual.
Hace unos cuantos años cuando la
diputada Patria Jiménez gano las elecciones del 97 y David Sánchez
Camacho surgió como un político pro-gay, Clara Jusidman ofreció a la
comunidad un espacio alterno como el que acabamos por señalar, sin
embargo las disputas políticas de nuestros activistas y sus diferencias
lograron lo que la derecha no ha podido, separarnos, hacernos frágiles y
obviamente perder lo ya ganado. Creo que un centro comunitario no podría
venir exclusivamente del ámbito federal o del gobierno local, tampoco de
los empresarios y dudo que la población gay pueda, sola y bajo sus
propios recursos hacer un Centro Comunitario.
Sin embargo tal vez si nos uniéramos,
tanto gobierno, empresarios y población gay y pro gay para hacer un lugar
alternativo entre un centro comunitario y El Circo Volador, tal vez si
sacudieramos la homfobia del gobierno, la tacañería de los empresarios y
a su vez la parsimonia de una población pudieramos lograr algo más que
un Centro comunitario o un Centro Cultural. Creo que ahora con el cierre
de lugares gays nos hemos dado cuenta que podemos perder muchso lugares y
que ciertamente tenemos que ganar más espacios.
Es un hecho que debemos dejar a un
lado nuestras propias limitaciones y empezar a trabajar desde nuestra
propia trinchera por espacios más alternativos como del desaparecido Bar
El 9 y menos comerciales e incluso reorientar aquellos que han perdido la
brújula. Existe la falta de empresarios gays y una gran mayoría de
empresarios bugas sin embargo nosotros tenemos el poder económico para
decidir cuales se quedan y cuales se van. Finalmente los espacios cubren
nuestras necesidades y creo que hay que ampliar las expectativas que ya
tenemos.
GUASH, OSCAR, La Sociedad
Rosa, Anagrama
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