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por
© Gilda Alexandra/Enkidu
Presidenta
de Trans-Gen.
Alguna vez...
... Mis ojos se alegraron de verte,
... Mis labios tuvieron para ti una sonrisa,
... Mi corazón se aceleró por ti,
... Pensé en morir en tus brazos,
... Pensé que me amabas,
... Pensé que eras mi felicidad,
... Quise envejecer a tu lado,
... Quise compartir mis sueños contigo,
... Quise que mi alma se fundiera con la tuya,
... Tus besos incendiaron mi boca,
... Tus manos hicieron temblar mi cuerpo,
... Tus ojos miraron mi cuerpo desnudo,
... Provocaste en mí una gran ternura,
... Provocaste en mí un gran cariño,
... Provocaste en mí una gran pasión,
... Me sentí parte de ti,
... Me sentí que era tuya,
... Me sentí feliz a tu lado,
... Supe que me habías traicionado...
Sí, lo supe,
tus amistades fueron las que te traicionaron a ti, esas mismas que
amaestraste en contra mía, esas mismas que llamaban para burlarse de mi
por
haber puesto mi fé en alguien que era indigna de ella, esas mismas que
son las que te han difamado llamándote adicta y prostituta; esas mismas
que han servido
de mensajeras de tus chantajes y por supuesto de tu TRAICION.
Y ahora, todo
lo que queda es el recuerdo de esa traición, de esa horrible traición.
Ahora sólo la decepción, el rencor, la tristeza y el deseo de venganza
quedan; sí, desearía vengarme de ti, hacerte sufrir hasta el último día
de tu vida, hacer de tu existencia un infierno; descubrir ante el mundo
quién eres en realidad y verte entre la escoria a la cual perteneces.
Pero no, vengarme sería para alguien como tú, un delicado dulce que
degustarías con gran placer; pero no, no te daré ese gusto, no te seguiré
dando espacio en mi vida, en mi alma, ni en mi corazón; nunca más, pues
te he extraído de ellos como se extrae el veneno de una herida, pues para
la basura como tú, su recompensa es la ignominia, la lástima y el olvido.
Dedicado en
exclusiva a mi expareja J. C. o C. A., deseandole que le vaya bien y que
no lastime a nadie más como me lastimó a mi. Adiós.
Atte. Gilda
Alexandra
Presidenta de
Trans-Gen.
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