Existe,
en mis mañanas somnolientas
mezcladas de café con leche y galletitas "Terrabusi".
En mis caminatas por Palermo,
hasta que me detengo y,
descansando bajo el olivo de Rosas
y leo una poesía de Borges
o de un tal Sabino.
Existe, si,
en el pasado, tan lejano,
que en una tarde nublada
presentándose con un apellido
de un tal Presente,
lo miré distraído y lo dejé escapar
sin darme cuenta.
Existe, en una flor
de algún jardín de mi cuadra,
en la carta de un amigo,
en el saludo de mi madre por teléfono,
en una madrugada, bien temprano.
Existe,
claro que existe.
F.S.
Dallas 22 marzo '05
www.casabal.com