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Fin
de Temporada.
MELODRAMA
:
El tercer gemelo
reseña
por © Guillermo Romero / Enkidu
Tus fallas como hijo, son mi defecto como padre
Dos Hermanos, uno víctima de
la sobreprotección y otro de la indiferencia, crean un maligno tercer
gemelo, dispuesto a cobrar todas sus desdichas.

Esta
obra contiene dentro de ella el siguiente mensaje:
Proyectar
la importancia de la comunicación entre padres e hijos. Establecer que en
el núcleo familiar nacen todos
los elementos de amor, respeto y solidaridad. Fomentar la importancia que
tiene cada uno de los miembros de la familia, sin importar su edad.
Hace
2 años se conformó la compañía High Profile dedicada a la producción
de eventos y espectáculos, dentro de ésta se encuentra la Compañía Artística
Tsubarú (término japonés que significa Unión) cuyos objetivos y
finalidades se resumen en llevarle al público espectáculos de calidad, básicamente
musicales, poéticos y teatrales, que dejen en los corazones no solamente
el momento de diversión y esparcimiento, sino también un motivo para
pensar y vivir mejor la vida a la que nos enfrentamos día con día.
El
Tercer Gemelo es una obra que se ha estrenado después de
2.5 meses de ensayos,
se trata de un tema social muy importante, por lo que se pretende llegar a
mucha gente, la temporada grande esta programada para iniciarse a partir
del mes de Febrero o Marzo del próximo año (2006).
El
mensaje de esta obra es el de que por no darle el lugar que les
corresponde a tus hijos, los puedes afectar seriamente en su personalidad,
puesto que cada quien tiene su vida y su personalidad propia y bien
definida. El autor dice que para realizar esta obra se inspiró mucho en
su propia vida.
Vemos
que para que las cosas marchen bien, dentro de la familia debe de haber
interés tanto de los padres como de los hijos en sus personas entregándose
mucho afecto, comunicación y respeto ya que cualquier actitud a la cual
no se le de la debida importancia puede marcar a los niños y afectarlos
en su vida futura para siempre.
Es
una obra que les sirve mucho a los futuros padres y a los que ya lo son,
ya que aprenden a que deben de intentar no herir a sus hijos con las
actitudes que toman muchas veces sin darse cuente de ellas.
En
esta obra la sociedad es el reflejo de lo que nosotros vemos en la escena.
Y surge la pregunta a reflexionar: ¿Qué derecho tienen los padres para
decidir el destino de sus hijos? Se trata de que comprendan que hay que
hacer un plan de vida con sus hijos, no solamente tenerlos.
Cabe
destacar la excelente actuación del joven Yozzván Santos, que con tan
solo 21 años de edad realiza el desdoblamiento de 2 personas
completamente diferentes, intercambiando personalidades de un instante al
otro dando un disfrute al espectador de observar a un actor con un gran
futuro.
Genaro
Villasana Montes, llega a visitar a sus hijos gemelos a la casa en donde
ambos viven, en México, D.F. Su intención es hacerlos regresar al rancho
donde nacieron ya que su madre está a punto de morir de cáncer.
Fabián
nació débil y enfermizo por lo que sus padres lo sobreprotegieron; creció
envidiando la libertad de su hermano y odiando el exceso de cuidados y
atenciones. Bernardo, por el contrario, creció sufriendo indiferencia, lo
que provocó su rebeldía y continuos pleitos con su padre.
Mediante
un juego psicológico nace un tercer gemelo, quien acaba por hacerle
entender a Genaro que no supo ser buen padre por dejarse llevar por la
tradición y la sociedad, y le reprocha la desdicha de los dos hermanos:
uno ansioso de vivir libre y conocer la vida por sí mismo, y otro deseoso
del cariño y atención de sus padres.
“Soy
un cuerpo cansado, un corazón herido... un sueño luchando por ser
realidad”, es la frase de batalla para la puesta en escena de este magnífico
melodrama protagonizado por Yozzván Santos y Héctor Cano, bajo la
dirección de su propio autor Luis Felipe Pacheco.
Con
un libreto lleno de suspenso, vamos conociendo la historia de Fabián y
Bernardo Villasana (Yozzván Santos), hermanos gemelos que sufrieron el
machismo autoritario de su padre Genaro Villasana Montes (Héctor Cano), y
las consecuencias que generan por un lado la sobreprotección y por otro
la falta de atención.
La
falta de comunicación entre padres e hijos, vista como herencia
generacional, es el tema central que nos obliga a reflexionar respecto del
poder que tiene un padre para manipular psicológica y físicamente, el
futuro de sus hijos.
Las
actuaciones, sin lugar a dudas, logran conmover al espectador, quien va de
la mano con cada palabra y cada trazo, rumbo a un final inesperado en el
que la soledad se revela como único remedio.
Ciudad de México, 23 Noviembre 2005.
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