Hombres Teniendo Sexo en Baños Públicos: Nuestra Cultura de Represión y Persecución en Contra de las Diversidades Sexuales

Por: Lcda. Julizzette Colón-Bilbraut/Enkidu © 2005

 

Nota: Cabe señalar que el único medio de circulación general exclusivo para la comunidad GLBTT en Puerto Rico (www.puertoricobreeze.com) no había querido publicar el este artículo por temor a represalias por parte de algunos de sus lectores. Luego de un ponderado análisis, el editor de la publicación entendió la necesidad de discutir con honestidad  y convicción este serio problema y aprobó su publicación.

 

En días recientes, las páginas de los diarios  y las pantallas de televisión del país han capturado los pormenores de un suceso controvertible: el intercambio de favores sexuales entre hombres en los baños de un conocido centro comercial del área metropolitana.  ¡Qué horror! Son sucesos propios de cobertura por la prensa amarillista. Lo más lamentable es que algunos miembros de nuestra comunidad, sean los protagonistas.  Sucesos como estos me obligan y me exigen el tratar de racionalizar las circunstancias que motivan su ocurrencia. 

De entrada, lo primero que tengo que señalar es que definitivamente los baños de un concurrido centro comercial, no son el lugar para encuentros de este tipo. Esto le resulta obvio hasta a mi pez Beta Dorothea. Sin embargo, parece que no resulta así de obvio, para los hombres profesionales (según se desprende de la información provista por El Nuevo Día) que alegadamente frecuentaban el lugar. No me cabe en la cabeza, la falta de sentido común de estos hombres. No meramente de exponerse a si mismos, pues ese fue un riesgo al que voluntariamente accedieron al decidir ir a tener sexo en un baño público, pero peor aun, es una falta de consideración y respeto a todo aquel que iba a usar las facilidades para los propósitos que están destinadas y muy particularmente hacia los niños que también usaban las facilidades. La mera  imagen de un niño entrando al baño y encontrándose con este espectáculo… ¡¡¡me repulsa.!!! 

¿Por qué se arriesgan estos hombres a ser expuestos, no tan sólo a la luz pública por las autoridades, sino a lo mejor a enfermedades sexualmente transmisibles por no protegerse en estos fugaces encuentros? Se me ocurren unas cuantas racionalizaciones a esta interrogante. Pienso que la más básica de las respuestas seria, por el sexo; por satisfacer ese deseo carnal que aparenta ser mucho más fuerte que la razón. La realidad es que los hombres, ya sean hetero, homo o bisexuales son altamente sexuales (y hasta promiscuos) y entiendo que tiene mucho que ver con cuestiones hormonales (la testosterona) que aparentemente les puede nublar el entendimiento. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que somos seres humanos y no animales. Lo que precisamente nos separa de estos últimos, es precisamente nuestra capacidad de pensar.

Quiero dejar claro que aunque no apruebo el que personas intercambien favores sexuales en un baño público, no estoy juzgando la conducta sexual de cada cual. Repruebo del lugar pero no del acto. Aunque me gustaría que todo el que tuviera relaciones sexuales de alto riesgo se protegiera, cada quien se atribuye el libre albedrío sobre su cuerpo. Hay quienes tratan su cuerpo como un templo sagrado y hay otros que lo tratan como un vertedero. No obstante, a mi juicio no toda la responsabilidad de este suceso, recae en la supuesta falta de conciencia de algunos hombres. Entiendo que nuestra sociedad ha sido y sigue siendo responsable por la conducta de estos hombres. Nuestra sociedad condena, ridiculiza, margina y atropella al hombre homosexual o que se relacione sexualmente con hombres. Históricamente, los homosexuales y todo aquel que tenga cualquier otra orientación sexual, han sido perseguidos por las instituciones en este país: por el Gobierno cuando los discriminan en el empleo; por la Policía, cuando los entrampan siendo la Policía misma, la que provoca e inicia encuentros sexuales por el que luego los arrestan; nuestra legislatura, cuando le rinde pleitesía a ciertos lideres religiosos, no asumiendo la responsabilidad que contrajeron con nosotr@s  también, de justicia social y la protección de nuestr@s derechos. Es precisamente por esta represión y persecución que se da y se siente entre nosotr@s, que muchos le tenemos pánico a enfrentar nuestra verdad y preferimos reprimir nuestros impulsos, lo que puede terminar degenerando en situaciones como la que nos ocupan, que sí, son producto de la irreflexión, puesto que ya no pueden contener esos deseos internos.

Los medios de comunicación no se quedan atrás. Aunque nos han dado la apertura de penetrar en su gremio, no han dejado de hacer su agosto. Han cubierto la noticia de forma peyorativa y amarillista. Me han llegado comentarios de que la prensa ha transgredido los límites de su intervención al exponer los rostros y las identidades de aquellos que intentaron protegerse. Esto en alegada confabulación con la Policía. Eso no es todo. En un medio de comunicación alertaron a su audiencia de que  las personas arrestadas debían de ser aisladas del contacto con niños, pues representaban un peligro para ellos. ¡Qué barbaridad! Allí no se arrestó a nadie por estar tratando de obtener favores sexuales de un niño o por estar teniendo relaciones con un niño. Si eso fuera así, habría que aislar, excomulgar y mandar a cocer en las calderas del infierno a más de la mitad del clero de la Iglesia Católica. De esto es lo que precisamente estamos hablando: de un doble estandar para juzgar. Como la conducta indeseable se dio entre personas del mismo sexo, hay voluntad en nuestra sociedad para castigarla, perseguirla y para erradicarla. Pero cuando la conducta se dio con los pedófilos del alto clero, hay voluntad para amapucharlo, esconderlo y hacerse de la vista larga. Lamentablemente tengo que admitir que la sociedad de la que soy parte, está enferma y es sumamente hipócrita –pues le besan el anillo y le hacen reverencia a conocidos pedófilos, a nombre del pobre Dios–. 

Se preguntarán qué hace una mujer ahondando en este territorio.  La respuesta es sencilla: tengo más credibilidad y legitimación que muchos de ustedes chicos, para confrontarlos con esto, no tiránicamente sino a manera de critica constructiva. Y no tan sólo los confronto a ustedes por sus actuaciones erradas, sino también confronto a la sociedad puertorriqueña y a nuestros dirigentes por su inacción en erradicar en nuestra cultura la represión de la sexualidad individual y por su deplorable persecución maliciosa contra las personas con sexualidades diversas y fuera del torrente de lo común. La responsabilidad por sucesos como este, es de tod@s en nuestra comunidad. No de los supuestos culpables, no de la sociedad puertorriqueña. Es responsabilidad de nosotr@s mismos quienes en su mayoría, no nos damos a respetar ni exigimos nuestros derechos. Les repito nuevamente las palabras de vida de Martin Luther King: “Durante esta generación tendremos que arrepentirnos, no meramente por las malas hazañas de gente perversa, sino por el horrendo silencio de la gente buena.”

Sus comentarios son bienvenidos: jcb@enkidumagazine.com 

  JULIZZETTE COLON

[14.03.2005]: La Virtud de Pedir y el Defecto de No Dar

© Julizzette Colón Bilbraut/Enkidu  

Esta frase encierra para mi, una de las enseñanzas más preciadas de las que me impartiese mi madre.  Mi madre me inculcó que siempre debía de tener el valor de pedir aquello que necesitara, deseara o quisiera, ya fuera de cualquier persona, de Dios o hasta del mismo Universo.  Me explicaba mi madre, que lo peor que me podía pasar era que me dijeran que no, lo que me dejaba exactamente donde había comenzado...  más

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