HABEMUS PAPAM

BENEDICTVM XVI

 

Benedicto XVI, el papa de la ortodoxia

Por corresponsales de IPS

CIUDAD DEL VATICANO, 19/4/2005 (IPS) - Con el alemán Joseph Ratzinger como Papa, la Iglesia Católica acentuará su actual tendencia centralista y conservadora, según expertos del Vaticano.

Ratzinger eligió el nombre de Benedicto XVI tras ser elegido este martes en la tercera votación del Colegio de Cardenales, registrada en la segunda jornada de cónclave (reunión a puertas cerradas). Es el segundo papa alemán desde 1055, cuando fue consagrado Victor II.

Al dirigirse por primera vez a la multitud en su carácter de líder del mundo católico, a las 18.48 hora local, Benedicto XVI tuvo palabras de humildad: "El Señor sabe trabajar también con instrumentos insuficientes. Sobre todo, confío en vuestras palabras", dijo a sus fieles.

Veinticuatro horas antes de manifestar como papa su disposición a escuchar antes de actuar, había declarado como cardenal que la doctrina de la Iglesia Católica debe ser considerada "definitiva".

"La barca de la fe de muchos cristianos ha sido agitada (...), llevada de un extremo al otro, del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje, del colectivismo al individualismo radical, del ateísmo a un vago misticismo religioso, del agnosticismo al sincretismo", dijo Ratzinger el lunes, cuando era un simple aunque poderoso cardenal, en la tradicional misa "Pro eligendo Romano Pontifice".

"Se forja así una dictadura del relativismo, que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus deseos", agregó en su sermón.

"Tener una fe clara y de acuerdo con el credo eclesiástico se etiqueta a menudo como fundamentalismo. El relativismo, el dejarse llevar por cualquier viento de doctrina parece la única actitud a la altura de los tiempos que corren", se lamentó el entonces decano del Colegio de Cardenales.

Estas palabras permiten inferir el papa Benedicto XVI defenderá la inmutabilidad doctrinaria del catolicismo en materia de teología, organización eclesiástica, derechos de las mujeres, sexualidad y salud reproductiva, entre otras materias controvertidas.

Incluso algunos de los actos más populares de Juan Pablo II (1978-2005), como las reuniones entre líderes religiosos de diversos credos y el reconocimiento de culpas históricas de las autoridades eclesiásticas, quedarían de lado.

La Iglesia iniciaría una lucha contra el "demonio occidental", opinó Sandro Magister, experto en asuntos del Vaticano, en declaraciones a IPS.

El verdadero conflicto no es entre la Iglesia Católica y el Islam, sino entre la Iglesia y "la emancipación radical del hombre respecto de Dios y de las raíces de la vida" que caracteriza a la cultura occidental contemporánea y "conduce al final a la destrucción de la libertad", dijo Ratzinger, quien fuera la mano derecha de Juan Pablo II.

Uno de los principales colaboradores de Ratzinger, el cardenal Camillo Ruini, quien es presentado como el próximo canciller del Vaticano, ha dicho que la cultura europea actual "es la contradicción más radical del cristianismo y de las tradiciones religiosas y morales de toda la humanidad".

La edad de Ratzinger --78 años-- sugiere que los cardenales prefirieron un papado breve. Pero Benedicto XVI goza de perfecta salud.

Al parecer, el nuevo papa se propone limpiar a la Iglesia de "suciedad", fortalecer la formación doctrinal y moral del clero, y lanzar una nueva campaña misionera, así como acercar al Vaticano con el gobierno de Estados Unidos.

El cardenal Ratzinger encabezaba desde 1981 la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano a cargo de definir los principios de la religión católica y que sucede a la antigua Santa Inquisición.

Su ejercicio lo hizo impopular en vastos sectores de la Iglesia por sus posiciones rígidas y por perseguir y silenciar a los disidentes.

Sus posturas conservadoras han generado resistencias en la Iglesia. Por diferentes motivos, es rechazado por cardenales estadounidenses y noreuropeos.

También se prevé un afianzamiento del poder de movimientos católicos de derecha como el Opus Dei, que, fortalecidos bajo el papado de Juan Pablo II, monopolizaron espacios y estructuras de la Curia Romana, la administración del Vaticano.

De ese modo, se redujo el papel de los obispos, religiosos que tienen un contacto más directo con el rebaño. También se acalló la prédica de los religiosos y teólogos con posturas calificadas de "progresistas". Ratzinger tuvo gran responsabilidad en esas políticas del Vaticano.

"La atmósfera de silencio y amenaza en las instituciones eclesiásticas es grave. Sofoca la libertad de pensamiento e investigación e imposibilita el diálogo", dijo a IPS Adriana Valerio, presidenta de la Sociedad Europea para las Mujeres en Investigación Teológica.

Muchos religiosos, entre ellos obispos y teólogos, consideran que la Iglesia recibe cuestionamientos entre los fieles más jóvenes porque no ha sabido mantenerse a ritmo con los tiempos. El hoy papa Benedicto XVI tuvo mucho que ver con ello.

Una consecuencia es la caída en la cantidad de feligreses que asisten a misa en Occidente, afirman estos sacerdotes.

Una de las preocupaciones fundamentales es la mengua de la vocación sacerdotal. Según el Vaticano, la población católica creció 40 por ciento entre 1975 y 2002, pero la cantidad de sacerdotes ha permanecido invariable desde entonces.

Alrededor de la mitad de las parroquias y misiones carecen de párroco residente, según esas mismas estadísticas. (FIN/IPS/mj/03) (FIN/2005)