Cóctel fatal de cáncer y
pobreza
Adrián Reyes
MÉXICO, 17/3/2005 (IPS) - La vida de María
Concepción, una niña mexicana de 8 años, se apaga por un cáncer en la
lengua que sus padres no pudieron atender a tiempo. Lo mismo sucede con
miles de menores que pagan así el precio de su pobreza.
Con 7.000 casos nuevos por año, el cáncer es
ahora la segunda causa de muerte de los menores de cuatro a 14 años en México,
sólo detrás de los accidentes. Hace 28 años era la causa número 14,
indican estudios de la Secretaría (ministerio) de Salud.
El cambio se atribuye tanto a las mejoras en los diagnósticos, que
permiten detectar más casos que en el pasado, como a un aumento de la
incidencia de las enfermedades oncológicas.
A fines del año pasado, María dejó de jugar y se
quejaba de dolor intenso en el cuello y la cabeza. Sus padres, habitantes
de una zona rural marginal, la condujeron al estatal Hospital Pediátrico
Moctezuma, en la capital mexicana.
Después de varios exámenes en el área de patología,
se concluyó que la niña padecía cáncer en la lengua, y se informó al
médico para que ordenara la búsqueda inmediata de la paciente e iniciara
el tratamiento. María y sus padres ya habían retornado a su hogar.
Pero según narró a IPS el patólogo Héctor Sánchez, quien estuvo cerca
del caso, la búsqueda fracasó, pues por negligencia o por ignorancia los
padres dieron datos falsos sobre su domicilio y nunca más volvieron al
hospital.
”Tal vez en estos momentos la niña esté muy grave y sufriendo por la
falta de atención médica oportuna”, comentó Sánchez.
Tragedias como la de María pueden evitarse.
Una niña o niño con cáncer tiene entre 70 y 80 por ciento de
posibilidades de recuperarse si la enfermedad es detectada oportunamente y
sometida a tratamientos adecuados, dijo a IPS el subdirector de
Hemato-Oncología del estatal Instituto Nacional de Pediatría (INP),
Roberto Rivera.
Los padres deben mantenerse atentos a cualquier cambio en la salud y
conducta de sus hijos, como fiebre, infecciones recurrentes, agotamiento
inexplicable, dolor o alguna deformación en su cuerpo. Cada minuto, cada
día cuentan en la lucha contra el cáncer, explicó Rivera.
Los menores que viven en las ciudades tienen más oportunidades de
sobrevivir a la enfermedad que los habitantes de zonas rurales, donde
”entre 30 y 35 por ciento de los casos detectados no son atendidos y los
niños fallecen”, explicó el médico.
Alejandro, de tres años, padece leucemia y ahora tiene muchas
posibilidades de curarse.
En una visita de IPS al estatal Hospital Infantil
Federico Gómez, en la capital, Alejandro recordó el encuentro que él y
otros niños con cáncer tuvieron semanas atrás con un grupo de
deportistas de lucha libre, muy popular en México, que se enfrentan en un
cuadrilátero con los rostros cubiertos por máscaras.
”Los toqué de la máscara y les dije que yo también soy fuerte”,
explicó Alejandro al comparar la resistencia física de los luchadores
con su valor para soportar las molestas sesiones semanales de tres horas
de quimioterapia.
Alex, como lo llaman otros niños y las psicólogas del hospital, presenta
una recuperación favorable. Los médicos confían en que superará su
padecimiento sin necesidad de un trasplante de médula ósea, una de las
alternativas para corregir las insuficiencias de su sangre.
Rivera explicó que la leucemia es más frecuente entre menores que viven
en regiones de explotación petrolera, como los estados de Veracruz y
Tabasco, con costas en el Golfo de México.
En las zonas rurales donde se utilizan muchos insecticidas y fertilizantes,
se presentan numerosos casos de retinoblastoma, un tumor en la parte
posterior del ojo, que afecta a uno de cada 18.000 niños y es hereditario.
Si no se trata a tiempo, cubre la retina, limita la visión y puede
extenderse al cerebro o diseminarse en las venas, dañando otros órganos.
Las enfermedades oncológicas que más afectan a la infancia mexicana son
la leucemia, el retinoblastoma, el cáncer de riñón y el neuroblastoma,
un tipo de tumor que se aloja en el sistema nervioso central.
El INP y el Hospital Infantil Federico Gómez son las dos instituciones
que lideran los tratamientos más avanzados para la curación del cáncer,
las investigaciones y la formación de nuevos cuadros de pediatras oncólogos
y enfermeras.
El INP impulsa una campaña para que los pediatras y oncólogos en todo el
país actualicen sus conocimientos, unifiquen los tratamientos y actúen
con más sensibilidad ante esta enfermedad, para reducir el tiempo entre
el diagnóstico y el inicio del tratamiento de los niños.
El subdirector de Hemato-Oncología, que además promueve una campaña de
detección temprana del retinoblastoma, informó que en dos o tres años
se completará en el país la red de centros hospitalarios oncológicos
equipados, lo que permitirá aumentar la cobertura médica.
Sólo faltan instalaciones en 12 de los 31 estados del país, aseguró.
También se pretende apoyar a los pacientes que viven en las regiones más
alejadas, para lo cual se les brindará atención especializada sin que
tengan que viajar a las ciudades.
De los casi 7.000 nuevos casos de niños con cáncer que se registran cada
año, sólo 1.500 cuentan con alguna cobertura de seguro de salud, el
resto son atendidos por la asistencia pública.
Los costos son enormes. Las autoridades sanitarias destinan unos 30.000 dólares
anuales para el tratamiento de cada niña o niño con cáncer que se
atiende en hospitales públicos.
En la medicina privada, ese presupuesto puede llegar al doble. Un
trasplante de médula ósea para curar la leucemia llega a costar más de
181.000 dólares.
Desde enero, los pacientes oncológicos infantiles
sin seguridad social se benefician con el recién creado Seguro Popular --programa
gubernamental para personas sin recursos--, que garantiza el acceso
gratuito a tratamientos y medicinas.
Otros pacientes pobres son apoyados por organizaciones civiles, como Casa
de la Amistad, Asociación Mexicana de Ayuda contra el Cáncer y Sólo por
Ayudar, entre otras, que reclaman a los familiares compromiso en la
consecución del tratamiento.
La terapia intensiva contra el cáncer puede durar de tres a cinco años.
El paciente requiere seguimiento una vez superada la fase crítica, para
detectar cualquier recaída o complicación.
El subdirector de Hemato-Oncología del INP aseguró que para cada tipo de
enfermedad oncológica existen técnicas y conocimientos suficientes para
salvar las vidas de niñas y niños.
Los tratamientos se basan en quimioterapia, radioterapia de avanzada con
acelerador lineal, transplantes de médula y otras intervenciones quirúrgicas.
Al inicio del nuevo siglo, el cáncer infantil es un reto para muchos países.
La tasa anual mexicana es de 120 casos por millón de niños, la de
Estados Unidos de 150 nuevos casos por millón, y la de Europa, de 139 por
millón, de acuerdo con el Centro Internacional de Investigación sobre Cáncer
de la Organización Mundial de la Salud. (FIN/2005)
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