|

Escribiendo gracias a la Muerte
© Francisco Guayasamin
De pronto, en una parte de mi vida me había enrolado con gente con
enfermedades terminales que sabían que iban a morir. Se me ocurrió
preguntarles - ¿ De qué te arrepientes ahora que sabes que tu final esta
cerca?

- Me arrepiento de no haber sido lo que quise ser,- respondió uno.
- Me arrepiento de vivir en función de tan solo agradar a mis padres -
me dijo otro.
- Me arrepiento de no haber demostrado amor por mis hijos - me dijo un
padre cuyo machismo había reprimido su espontaneidad.
- Me arrepiento de no haberle dicho te amo a el hombre que yo más he
amado - me dijo un gay.
- Me arrepiento del haber vivido en base al qué dirán...
- Me arrepiento de haber usado tantas caretas...
- Me arrepiento de haber trabajado tanto por dinero y al final no
disfrute la vida...
Y los " Me arrepiento" continuaban, pero ninguno se refirió
al "pecado", todos se referían al no haber hecho o dicho lo que
querían hacer. En ese momento el tan codiciado "éxito", el
"dinero", el "estatus", no importaban , eran
irrelevantes.
Las cosas relevantes cuando uno sabe que va a morir parece que son las
cosas que consideramos sencillas: el cariño, el afecto, la sinceridad, la
honestidad, el amor, la paz interna, el reto de realizar las cosas que uno
se propone, incluso el irse en contra del mundo por ser feliz siendo tal
como uno es. Eso pasa a ser lo más importante al momento que sabes que te
vas a morir. Pero lastimosamente la mayoría o casi todas las personas
entrevistadas tan solo se dieron cuenta de esto al momento al final de sus
vidas.
De pronto la muerte me visitó. Debido a una insuficiencia hepática en
los momentos críticos en la clínica sentí lo que es estar muerto. El
tiempo no cuenta, pero en esta dimensión fueron 10 minutos, lo que
recuerdo claramente es que una voz me dijo que volviera. Todavía mi
tiempo no había llegado.
En base a aquella experiencia yo me pregunté ¿cuantas veces había
utilizado una careta con el fin de caer bien a los demás, más no a mi
mismo?. ¿Cuantas veces he tenido que atragantarme los -te amo - por falso
orgullo o simplemente por el miedo al qué dirán?. ¿Cuantas veces he
hecho cosas que no quería hacer con tal de seguir el modelo que la
sociedad y los organismos de poder nos a impuesto?, ¿Cuantas veces no he
vivido?, ¿Cuantas veces me he callado lo que tenía y debía decir, ...
Durante varios años personas que me conocían me habían venido
pidiendo que escribiera un libro, incluso un sacerdote en Chile que era
dueño de una editorial me insistía en que lo escribiera y no lo quise.
Aquel sacerdote se puso furioso conmigo y me reclamó - Tú no necesitas
nada para ser escritor, tan solo tienes que escribirlo. La mayoría de
escritores tenemos que imaginar lo que vamos a escribir, tú tan solo
tienes que poner tu experiencia en palabras escritas - Ante su mirada
increpante, mi respuesta mía fue - No.
En aquel momento aquel sacerdote no entendía muchas cosas que estaban
pasando en eses momento de mi vida. El hecho que vivía con religiosas y
escribir un libro diciendo que hice investigaciones dentro de la Iglesia y
además que era homosexual seria fatal para ellas e incluso para mí. El
hecho de que habían comercializado con mi vida tanto mi familia adoptiva
como el canal de televisión donde encontré a mi madre biológica , e
incluso religiosas con mi adopción y otra recibiendo un auto por el
precio de su silencio para que no diga quién es mi padre , ponían en mi
mente la idea de que no seria yo mismo quien comercialice con mi vida.
Al poco tiempo un amigo mío me llamaba para que lo visite, me invitó
a su nueva morada y para mi fue impactante. De un hombre que tenía todo:
( lo que los consumistas decimos que "es todo") casa, carro,
buen trabajo y posición social, una familia completa. En ese instante
estaba solo , vivía en un cuarto de una casona del centro histórico de
Quito en el cual funcionaba en una misma área su dormitorio, su comedor,
su taller y cocina. Su esposa que era evangélica y predicaba a los cinco
vientos que era "cristiana" y que era salva , tan solo por la
mediocridad de decir que cree en "Jesús". Lo había abandonado,
le había quitado absolutamente todo y no le permitía que vea a sus dos
hijas. El tenía SIDA.
Aunque la noticia fue impactante para mí y de pronto me sentí
prepotente por no poder hacer nada y también lleno de furia contra una
persona a la cual yo conocía y que presumía de ser "Cristiana"
como tantas personas que presumen y de cristianos no tienen nada. El me
tranquilizó diciéndome - "Aunque estoy solo, tengo SIDA, mi esposa
me abandonado, no tengo nada y sé que me voy a morir. Estoy feliz, no me
arrepiento de nada. Hice lo que quise hacer, dije lo que quise decir, di
el amor a quien quería dar, disfrute de la vida y siempre fui yo mismo.
Aunque mi esposa me ha abandonado y me ha quitado todo, incluso a mis
hijos, soy feliz porque descubrí que ella nunca me amo, que todo fue una
farsa, que estuvo conmigo por temor a la soledad, que ella no es segura de
si mismo. Aunque mucha gente de mi misma Iglesia me critique incluso me
condene, me siento feliz porque sé que digan lo que digan, DIOS ME AMA, y
si te llame es porque tú tienes que escribir ese libro , porque ese libro
ayudará a mucha gente".
Aquella misma tarde fui a La Marín un sector céntrico de Quito,
compré a los "cachineros" ( gente que vende cosas que fueron
robadas) una máquina de escribir, y al siguiente día estaba escribiendo
BIENVENIDO AL MUNDO DE LAS APARIENCIAS.
Ahora cada vez que alguien me escribe diciendo que el libro le ha
ayudado, me acuerdo de sus palabras, y aunque no lo crean, una o dos
lágrimas se van de mis ojos.
Hoy sigo escribiendo y aunque no soy escritor, siento que hago lo que
me gusta, siento que soy yo mismo, siento que no actúo en base al caer
bien a nadie, ya no uso una careta fingiendo ser heterosexual y si me
preguntan que si me arrepiento de algo antes de mi muerte , la respuesta
es - No , no me arrepiento de nada. Mas bien doy gracias a la muerte por
haberme hecho entender el sentido de la vida.
Francisco Guayasamin
|