|
| |
|
Enfermos de
globalización
Por Kintto Lucas
CUENCA, Ecuador, 20 jul (IPS) - Informes alternativos presentados este
miércoles en la II Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos, proponen
considerar la vida sana como un derecho humano fundamental, cuyo goce
depende de factores económicos, políticos y sociales.
Los informes del Observatorio de la Salud Global y del Observatorio
Latinoamericano de Salud cuestionan el modelo económico neoliberal como
causante de gran parte de los problemas sanitarios que soporta actualmente
la humanidad.
Por ejemplo, la utilización indiscriminada de productos tóxicos en la
agricultura, la explotación petrolera como factor de contaminación, la
utilización de transgénicos en la alimentación, la destrucción del
ambiente urbano por la polución y la comercialización de los servicios
de salud.
Los observatorios están conformados por especialistas en salud pública,
organizaciones no gubernamentales, activistas, grupos comunitarios,
trabajadoras y trabajadores de la salud y representantes del mundo académico.
Para la experta mexicana Laura Juárez Sánchez, quien participó en la
elaboración de los informes, al producir más desempleo, pobreza y
emigración del campo a la ciudad, el modelo económico capitalista es la
principal causa del regreso de enfermedades que habían sido erradicadas y
de las muertes por dolencias fácilmente curables.
Juárez Sánchez puso como ejemplo la reaparición del cólera y la muerte
de personas por males como la sarna, la fiebre tifoidea, la diarrea, la
amigdalitis y las neumonías y bronconeumonías, entre otros.
El avance de este tipo de enfermedades es ”producto de la desnutrición
de la población y del difícil acceso y deterioro de servicios sociales básicos,
como salud, educación y vivienda”, argumentó Juárez Sánchez,
investigadora de la Universidad Obrera de México.
”Las familias rurales y urbanas se ven obligadas a vivir hacinadas, a
padecer falta de agua y saneamiento, a compartir baños comunitarios, y a
vivir bajo techos de láminas (metálicas) o cartón”, afirmó.
Alex Zapata, quien aportó al informe un capítulo sobre la mercantilización
del agua, aseguró que la globalización capitalista ha llevado a
instrumentar una política denominada de ”ajuste hídrico”, que
propone privatizar la prestación de servicios de saneamiento y agua
potable y la administración de los recursos.
Esto implica que el agua se esté transformando en una mercancía a la que
podrán acceder aquellos con recursos económicos, lo cual provocará un
impacto negativo en la salud pública de gran parte de las poblaciones,
para la cual permanecerá inaccesible.
Los informes fueron presentados en la II Asamblea que se realiza en la
ciudad de Cuenca, en el sur de Ecuador, desde el domingo hasta este sábado..
La bióloga Elizabeth Bravo, de Ecuador, que aportó información sobre
los efectos de los alimentos transgénicos, aseguró que la introducción
de semillas genéticamente modificadas permite a determinadas empresas
ejercer un control sobre la alimentación mundial ”como ya está
ocurriendo en el caso de la soja”.
”El mercado mundial de soja transgénica es monopolio de una sola
empresa, la estadounidense Monsanto, que vende semillas resistentes a su
herbicida Roundup.
”Las semillas (Roundup Ready) no son más productivas, lo único que
hacen es convertir a los agricultores en dependientes de un modelo de
control de malezas que usa de manera intensiva un herbicida”, explicó
Bravo.
Según la bióloga, la expansión de productos agrícolas transgénicos,
además de crear dependencia, promueve el monocultivo con la concerniente
desaparición de plantíos fundamentales para el consumo, y la pérdida de
diversidad y de soberanía alimentaria.
Bravo también sostuvo que los efectos de la aplicación de transgénicos
son muy negativos para la población rural pobre, lo que también
repercute en la salud pública.
”La expansión de la soja en Argentina ha desplazado otros cultivos como
el arroz, el maíz el girasol, y el trigo, y ha trasladado otras
actividades agrícolas hacia áreas marginales. Desde 1988 ha habido una
disminución de las unidades productivas en un 24,5 por ciento. Han
desaparecido 103.400 granjas. Miles y miles de familias migran del campo a
la periferia urbana cada año”, afirmó la bióloga.
Bravo admitió que se debía profundizar en los efectos sanitarios del
consumo humano de productos transgénicos, pero investigaciones han
demostrado repercusiones negativas en animales cercanos a plantaciones de
este tipo, aseguró.
Los informes alternativos señalan también la violencia en distintas
regiones como una amenaza a la salud de las poblaciones. En América
Latina, el ejemplo fue el conflicto interno colombiano de más de cuatro décadas,
y en el plano internacional la guerra iniciada por Estados Unidos contra
Iraq en marzo de 2003.
Médicos participantes en la Asamblea afirmaron que además de las víctimas
civiles por la violencia desatada a partir de la invasión de Iraq, en los
últimos dos años han muerto muchos profesionales de la salud.
”Solo en 2004, perdieron la vida 71 profesores de medicina en actos
violentos perpetrados por los soldados de Estados Unidos en territorio
iraquí”, afirmó el iraquí Salam Ismael, secretario general de la
organización Doctores para Iraq.
Otros miles de médicas y médicos han abandonado el país, a causa de los
atropellos y la inseguridad reinante en los hospitales de Bagdad y otras
zonas, agregó.
Salam Ismael instó a los más de 1.500 delegados de más de 70 países
presentes en la Asamblea a reclamar el apoyo de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) para detener el genocidio y la violencia en su país.
Ismael propuso crear una comisión internacional para investigar los crímenes
y dar a conocer al mundo la realidad y el sufrimiento de su pueblo.
Los hospitales son allanados y los heridos sospechosos son arrestados sin
el mínimo respeto de sus derechos humanos y de la Convención de Ginebra,
argumentó el médico iraquí.
Lo que sucede en Iraq constituye ”un crimen de guerra de primer orden”,
declaró el médico Bert De Belder, del movimiento belga Acción
Internacional para la Liberación.
El profesor Quasem Choudhuy, de Bangladesh, elogió los informes
alternativos y resaltó el hecho de que la cooperación entre movimientos
de todos los continentes ”que buscan un mundo saludable, haya permitido
una coordinación internacional y la realización anual de esta Asamblea”.
La médica argentina Mirta Roses, directora de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS), sostuvo que el derecho a vivir sanamente
debe estar ligado al reconocimiento de la diversidad cultural, étnica y
lingüística de los pueblos
”Este reconocimiento, además de contemplar el acceso universal a la
atención de salud y la participación social de los pueblos, debe tomar
en cuenta la medicina tradicional, a los terapeutas tradicionales y la
propiedad intelectual colectiva”, afirmó.
Los antecedentes de esta Asamblea datan de 1978, en el marco de la
Asamblea Anual de la OMS, cuando 134 gobiernos impulsados por el cabildeo
de organizaciones sociales, suscribieron la Declaración de Alma Ata (Kazajstán)
y se comprometieron a cumplir la agenda de ”Salud para todos y todas”
antes de 2000.
Pese al entusiasmo inicial, los gobiernos fueron dejando de lado sus
compromisos, lo que determinó que las organizaciones sociales y no
gubernamentales, las minorías, los pueblos indígenas y otros sectores
involucrados en las cuestiones de la salud, decidieran reimpulsar el propósito
de salud para todas y todos.
La I Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos, celebrada en diciembre
de 2000 en Savar, Bangladesh, reunió a más de 1.500 representantes de 75
países, en torno al lema ”Oír a los que nadie oye”.
”Uno de los logros” de ese encuentro fue ”la aprobación de la
Declaración para la Salud de los Pueblos, con una visión de un mundo
mejor y más saludable, un punto de encuentro para un movimiento global de
salud”, afirmó el médico Jaime Breilh, integrante del Centro de
Estudios y Asesoría en Salud, una de las entidades organizadoras de esta
Asamblea. (FIN/2005)
|
 |
|