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Miles desfilan por Buenos Aires en marcha del orgullo
gay
BUENOS AIRES 21/11/2005 (AP) _ Sábado en la tarde en la capital
argentina. Entre las pelucas multicolores, los tacos altísimos y los
vestidos brillantes se adivinaba una mezcla de entusiasmo y nerviosismo.
No era el estreno de una obra teatral, sino el inicio de la "Marcha
del orgullo".
Al ritmo de piezas clásicas de la música disco y agitando banderas
con los colores del arco iris, unas 10.000 personas de todas la tendencias
sexuales hicieron vibrar el asfalto de Buenos Aires durante la
decimocuarta edición de la marcha, considerada una celebración de la
diversidad.
Desde su salida en la histórica Plaza de Mayo hasta la meta, el
Congreso Nacional, la marcha invadió el corazón de la ciudad con sus
purpurinas de colores y sus perfumes florales.
"He ido a las marchas de Europa y ninguna tiene tanta fuerza como
ésta. Creo que, en general, la gente ya no nos ve diferentes y nos deja
ser nosotros mismos", dijo a AP el travesti Laura, de 33 años,
mientras paseaba su escultural figura por la tradicional Avenida de Mayo.
Sonrisas, aplausos y pulgares en alto fueron las reacciones de los
ocasionales transeúntes que se toparon con la marcha bajo una leve
llovizna que, confundida con el sol del atardecer, dibujó en el cielo un
arco iris en una casualidad muy simbólica.
Sólo algunas personas mayores miraron sin disimulado fastidio el paso
de las parejas homosexuales y los vistosos transexuales. Y otros, unos
pocos, murmuraron maldiciones por lo bajo.
En Argentina, la "Marcha del orgullo" se celebra en noviembre
en conmemoración de la creación de "Nuestro Mundo", el primer
grupo gay que funcionó en el país en 1967.
Pero casi nada queda de aquel país en el que las distintas
inclinaciones sexuales eran perseguidas con una intolerancia alimentada
por años de dictaduras militares y conservadurismo religioso.
En el 2002 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó la
"unión civil", una figura legal que permite a las personas de
igual sexo gozar de los mismos derechos que otorga el matrimonio, excepto
el de adoptar niños y heredarse.
El 18 de julio de ese año, por primera vez en América Latina, dos
hombres se unieron ante la ley.
"En todos estos años de lucha hemos ganado muchos derechos
civiles, como la unión civil, pero no hay que creer que Argentina es tan
progresista como Buenos Aires. La metrópoli es muy permisiva por su
lógico anonimato, pero en los pueblos del interior la homosexualidad
sigue siendo condenada", dijo a AP Raúl Naidich, de 58 años, que
caminaba tomado de la mano de su pareja, Sergio.
Con los últimos rayos del sol y la figura del Palacio del Congreso
recortándose en el cielo, los participantes de la marcha cerraron el
encuentro con números musicales y encendidos discursos en los que
festejaron los grandes pasos conseguidos en su lucha por más derechos
civiles, pero también recordaron que aún queda mucho por hacer.

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