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Tratamiento sólo
para ricos
Por Sandhya Srinivasan
MUMBAI, India, 23/11/2005 (IPS) - India es un gran exportador de
antirretrovirales, pero apenas 30.000 entre los cinco millones de
portadores del virus del sida del país reciben estos medicamentos que
podrían alargar sus vidas y mejorarlas.
El gobierno anunció el año pasado un programa de para facilitar el
tratamiento en los seis estados de alta prevalencia de sida: el
occidental Maharashtra, los meridionales Tamil Nadu y Karnataka, los
orientales Manipur y Nagaland y el sudoriental Andhra Pradesh.
También instaló dos centros en el septentrional estado de Delhi, que
tiene baja prevalencia pero es de alta importancia política, pues
alberga a la capital nacional.
La población de portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
en India es la segunda del mundo. Son al menos 500.000, y todos ellos
necesitan antirretrovirales, medicamentos que detienen el avance del
sida y mejoran las condiciones de vida.
El programa ofrece una combinación de dosis fijas de fármacos de
primera línea, como se denomina a aquellos que reciben los pacientes
que no han desarrollado resistencia contra esas sustancias.
Inicialmente, el gobierno planeaba facilitar terapia antirretroviral a
100.000 personas para fines de este año, pero ese objetivo sólo se
podría alcanzar a fines de 2006.
Antirretrovirales gratuitos se iban a poner a disposición de
embarazadas portadoras de VIH y que acudieran a clínicas prenatales
gubernamentales, y también de menores de 15 años y adultos con sida.
Pero, desde julio, sólo 10.255 personas han participado en el programa,
informó el gobierno al parlamento. Otras 9.000 están en terapia
antirretroviral a través de programas para empleados del gobierno.
El costo de la terapia, que asciende a 400 dólares anuales, la pone
fuera del alcance de la mayoría de los portadores de VIH.
"No más de 30.000 personas están en una terapia antirretroviral
racional", dijo a IPS Jaydeep Gogtey, director médico de Cipla
Ltd., importante fabricante y exportador de antirretrovirales.
Las estimaciones de Cipla se basan sobre el rastreo de prescripciones
por parte de la industria, por lo que excluyen los tratamientos
calificadas de "irracionales" (portadores que comparten fármacos,
toman menos de los prescriptos, interrumpen el tratamiento, etcétera).
Activistas y profesionales de la salud sugieren que el programa
gubernamental está mal concebido y mal dirigido.
Los centros de tratamiento se ubican en ciudades, pero la mayoría de
quienes necesitan tratamiento viven en áreas rurales y no pueden
sacrificar sus jornales y viajar largas distancias para recibir las
medicinas.
Algunos análisis no son, en realidad, gratuitos hasta que el paciente
está registrado en el programa, lo cual deja a los fármacos
antirretrovirales fuera del alcance de los más pobres.
"Los médicos me dijeron que mi esposo y yo tendríamos que gastar
al menos 1.500 rupias (33 dólares) cada uno para averiguar si calificábamos
para las medicinas", dijo una integrante de la organización de
apoyo al VIH positivo dirigida por la Fundación de Desarrollo de las
Comunidades Comprometidas en la oriental ciudad de Mumbai (ex Bombay).
"Simplemente vendí mis aros de oro para pagar el tratamiento de mi
hija, también en un hospital del gobierno. ¿Dónde voy a obtener más
dinero?", se preguntó.
Incluso cuando los exámenes son gratuitos, la maquinaria en los
hospitales estatales a menudo está fuera de servicio, lo cual obliga a
los pacientes a dirigirse a centros de diagnóstico privados.
Además, muchos portadores de VIH carecen de información adecuada sobre
los efectos secundarios de los fármacos, que necesitan ser
administrados regularmente y de por vida.
Vinay Kulkarni, médico de Pune que se especializa en el tratamiento de
pacientes con VIH, niega que 98 por ciento de los beneficiados por el
programa sigan rigurosamente el tratamiento, como dice el gobierno.
"La realidad es muy diferente", dijo.
En ocasiones, los pacientes desarrollan resistencia a los medicamentos,
incluso con un tratamiento regular, en cuyo caso necesitarán
medicamentos de los denominados de segunda línea o de reserva, que no
están disponibles en el programa gubernamental.
Hablar de tratamientos de segunda línea parece algo demasiado ambicioso,
cuando niños y niñas carecen de atención más de un año después de
iniciado el programa gubernamental. Las autoridades habían asegurado
que los menores serían la prioridad de la campaña.
Del mismo modo, a las personas con hepatitis B o en tratamiento por
tuberculosis se les debería administrar una combinación de tres fármacos
con un antirretroviral llamado Efavirenz, que se utiliza para tratar el
VIH.
Pero este medicamento no estuvo disponible durante algunos meses luego
de comenzado el programa y a menudo no hubo existencias del mismo.
Suministros de medicamentos irregulares a veces obligaron a las personas
a comprar las medicinas en el mercado y a su propio costo, o arriesgarse
a enfermar y desarrollar resistencia.
El programa de fármacos gratuitos para el sida es producto de una larga
batalla que comenzó a fines de los años 90.
Los medicamentos antirretrovirales dieron esperanzas a los enfermos,
pero, por su costo de entre 10.000 y 15.000 dólares al año, los fármacos
patentados quedaron fuera del alcance de la mayoría, incluso en el
mundo rico.
Organizaciones internacionales de defensa de la salud, como Médicos Sin
Fronteras, luchan aún hoy por abaratar el tratamiento, desafiando a las
empresas farmacéuticas multinacionales.
Estas entidades hallaron un aliado en las farmacéuticas indias, que
comenzaron a fabricar versiones genéricas, es decir copias de los
medicamentos registrados por otros laboratorios, identificadas por el
nombre de su principio activo, mucho más baratas que sus equivalentes
con marca registrada.
Esos medicamentos, incluso, fueron exportados a África y Asia. Las
leyes indias permitieron esto, al desconocer las patentes. Las
multinacionales combatieron la "amenaza" a sus derechos sobre
las patentes presentando una demanda legal en tribunales sudafricanos.
En febrero de 2001, el laboratorio Cipla cantó jaque mate a las
multinacionales ofreciendo un "cóctel" de tres fármacos de
primera línea a organizaciones internacionales de voluntarios, a 350 dólares
por persona al año.
India concentra aproximadamente 10 por ciento del mercado mundial de
drogas genéricas. Figura entre las cinco principales fabricantes de
medicamentos, exportándolos por valor de 3.200 millones de dólares a más
de 65 países.
Pero, si bien "alrededor de la mitad de todos los fármacos para el
sida en el mundo procedan de empresas indias, su utilización en India
sea muy baja", señaló Amit Sengupta, del Foro Delhi de Ciencia,
una conocida organización académica independiente.
"La mayoría de las personas no pueden pagar tratamientos
antirretrovirales, ni siquiera a los precios más bajos", dijo.
Hay informes de todas partes del país sobre pacientes que se vuelven
resistentes a las medicinas de primera línea. Un estudio realizado por
YRG Care en la meridional ciudad de Chennai (ex Madras) reveló que 20
por ciento de los pacientes estaban infectados con formas resistentes
del virus, requiriendo tratamiento de segunda línea.
En la oriental ciudad de Kolkata, el director de proyecto del estado de
Bengala Occidental informó que al menos 50 pacientes en el programa del
gobierno requieren fármacos de segunda línea.
El régimen de segunda línea es por lo menos 10 veces más caro que el
de primera línea, porque la mayor parte está patentada
internacionalmente y está completamente fuera del alcance económico de
una persona promedio con sida en India.
Nadie sabe si el gobierno proveerá estos medicamentos a través de su
programa. "La gran pregunta es si el gobierno indio emitirá
licencias compulsivas", preguntó Sengupta. "Esto es algo que
tendremos que ver", agregó. (FIN/2005)
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