| Uzbequistán:
Inicia la Campaña para Detener la Expansión Rápida
del VIH-SIDA
Tashkent, 1° de Dicimbre (IRIN/Enkidu): Cuando Dilnara recibió el
resultado positivo al VIH de sus pruebas de sangre, un doctor le dijo que
no se mezclara con la "gente normal" [normal people]. Con poco
acceso a información o a asesoría, ella creyó en el doctor y estuvo en
casa por un año, temerosa y sola. "Era ignorante sobre el VIH. Pero
ahora se que soy normal, y estoy ayudando a otros a superar su
desesperación y el rechzo que yo también sentí al principio," dijo
Dilnara en Tashkent, la capital uzbeca.
El VIH se extiende más rápido en la Europa Oriental y en Asia Central
que en ninguna otra parte del mundo, asegura el Programa Conjunto de
Naciones Unidas sobre VIH-SIDA [Joint United Nations Programme on HIV/AIDS
(UNAIDS)] y otras organizaciones de Naciones Unidas.
Mientras que la mayoría de las personas que viven con VIH se
encuentran en Rusia y Ucrania, Uzbekistán experimenta un crecimiento
dramático. En 1999, apenas se habían registrado 76 casos. Para 2004, el
número aumentó a 5,612, con más de 2,000 casos nuevos tan sólo ese
año, la mayoría menores de 30 años de edad, informó el Centro
Republicano contra el SIDA [Republican AIDS Centre] en Tashkent.
Estas cifras esconden una epidemia potencialmente devastadora, pues el
estigma que se asocia tanto el uso de drogas como el VIH en países como
Uzbekistán significa que por cada caso registrado es muy probable que
existen muchos más que no son reportados -hasta cinco o seis veces más,
según una estimación de UNAIDS o otras organizaciones.
La creciente epidemia ha sido alentada por el uso de drogas
intravenosas. Sin embargo, los índices crecientes del VIH transmitido
sexualmente, indican un riesgo significativo de que se expande a la
población en general. Las mujeres y las niñas se encuentran
particularmente en riesgo y suman una tasa creciente de los nuevos casos
de VIH -del 12.4% en 2001 a 18.4% en 2004.
"Empecé a utilizar drogas luego del nacimiento de mi bebé. El
lloraba constantemente y yo necesitaba calmar mis nervios. Mi esposo me
trajo las drogas," continuó Dilnara.
Después de que su esposo la dejó, el uso de drogas de Dilnara la
llevó eventualmente a prisión por seis meses. Cuando ella salió,
intentó iniciar una vida nueva, libre de drogas. "Fue una lucha pues
no tenía trabajo ni dinero. La única forma en que podía ganar dinero
era convirtiéndome en trabajadora sexual. Intenté conseguir que los
clientes utilizaran condón pero no lo hacían -y tenía que seguir
adelante, pues necesitaba el dinero para vivir y para criar a mi hijo."
Una operación de rutina llevó a que Dilnara se hiciera un examen de
sangre y se encontró que era positiva al VIH. "Quería terminar con
mi vida. Parecía algo acabado," dijo ella. Eventualmente, encontró
que hay organizaciones en Uzbekistán que proveen de asesoría y apoyo,
incluyendo los Centros Republicanos contra el SIDA [Republican AIDS
Centres]. Ella visitó uno de esos y con ello cambió su vida.
La única manera de detener el esparcimiento del VIH-SIDA es por medio
de la protección y la prevención. Sin embargo, estudios uzbecos revelan
que la gente joven aún no se encuentra bien informada sobre la enfermedad
asesina [killer disease]. Dos de cada cinco personas jóvenes se muestran
inseguros sobre las formas en que el VIH es transmitido, mientras que tres
de cada cinco, piensan que es posible contagiarse con VIH por medio de los
besos, compartir platos de comida o por picaduras de mosquito.
Más del 50% de los jóvenes uzbecos no saben cómo utilizar de manera
correcta el condón, mientras que otros no desean hacer uso del condón.
Un sorprendente número elevado (55%) creen que no hay nada que una
persona pueda hacer para prevenir el VIH-SIDA.
El 26 de octubre de 2005, una campaña nacional para detener el aumento
del VIH y para ayudar a aquellos infectados, inició en Uzbekistán. La
campaña vincula a los gobiernos locales y nacional, el sistema de
Naciones Unidas, la Comunidad Internacional, la sociedad civil y
personalidades populares, al dar a conocer el acceso a servicios de
prevención, en particular a los grupos vulnerables, tales como los
usuarios de drogas intravenosas y los trabajadores sexuales.
La campaña nacional inició para coincidir con una campaña global de
cinco años titulada: "Unidse por los Niños, Unidse Contra el SIDA"
["Unite for Children, Unite Against AIDS"], que fue iniciada en
octubre de 2005 por Kofi Annan, Secretario General de NU, además de Ann
Veneman, quien encabeza el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia
[United Nations Children's Fund (UNICEF)] y por Peter Piot, jefe de UNAIDS.
En el despegue uzbeco, Tanzila Norbaeva, del gabinete de ministros,
subrayó el compromiso del gobierno para con la campaña y su propio Plan
Estratégico Nacional, que pone énfasis en el rol de UNICEF y otras
agencias de NU al proveer apoyo.
En tanto, Sevara Nazarkhan, cantante y €€€música€€€
internacionalmente reconocida, favorita de la gente joven, urgió a que
las personas jóvenes y a que las personas positivas al VIH deben estar
involucradas en el proceso de toma de decisiones relacionada con el
VIH-SIDA. "Por todo el mundo, el estigma y la discriminación ha
obstaculizado la respuesta a la crisis del SIDA. Necesitamos superar esto.
Hacer lo necesario para escuchar las voces de aqullos que vivien la
realidad del VIH," dijo ella.
La campaña promueve el involucrar a la gente joven y la presentación
de "servicios amigables-para-la-juventud" ['youth-friendly
services'] que responden a las necesidades de los jóvenes por una
información y los servicios apropiados. Los centros han sido estblecidos
para realizar pruebas de detección asesoría e intercambio de agujas; los
centros de salud proveen de servicios de cuidado accesible y que pueden
ser pagados; los educadores de las mismas edades son educados.
Dilnara trabaja ahora para una organización que ayuda a la gente
contagiada por el VIH, dándoles consejería, asesoría, concientización
en las escuelas e institutos, entre otros servicios. Dilnara habla con una
gran pasión sobre su trabajo: "Yo puedo ver cambios en las mentes y
actitudes de la gente. Esto es muy importante y, personalmente, ahora son
cuatro años desde que utilicé por última vez las drogas. Estoy criando
a mi hijo y me siento normal, feliz," concluyó.
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