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Consecuencias de una vileza...
Por
José F. Colón

Cuatro
años atrás, el 11 de septiembre de 2001, nos encontrábamos en el
Programa SIDA Más Salud para llevar a cabo una reunión de PVVIH/SIDA y
miembros del cuerpo administrativo del programa. Recuerdo que surgió
un rumor, casi increíble, de que un avión había
chocado contra una de las Torres Gemelas. Ante lo poco usual de la noticia
recuerdo haber tomado en broma la misma comentando que “alguien en el
torre de control había empinado el codo
demasiado la noche anterior”. Hasta hoy, y después
de que comenzara la reunión, la cual fue interrumpida y cancelada cuando ocurrió
el segundo choque, lamento y me disculpo por haber reaccionado de la
manera en que lo hice, simple y sencillamente porque mi ignorancia no podía
aceptar como realidad lo que sucedió ese día fatídico.
Desde
entonces, y sé que hablo por miles de personas en el Mundo, cada vez que
se acerca la fecha siento una sensación de
tristeza inmensa, y me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado la vida
desde que unos desalmados declarasen la guerra atacando a personas
completamente inocentes que se dirigían en
horas de la mañana a trabajar.
Hoy,
cuatro años después, las consecuencia de ese
desastre son parecidas a la contaminación radiactiva
que deja la detonación de una bomba atómica.
Todo ha cambiado: la seguridad en los aeropuertos, la seguridad personal y
colectiva, los derechos civiles, el otorgamiento
de fondos a distintas causas debido al aumento de fondos para la lucha
bio-terrorista, una guerra que no acaba, la subida estrepitosa del precio
del petroleo, la baja en fondos en la lucha contra el SIDA, en fin,
consecuencias agravantes de un dia que se recordara como uno de los mas
tristes después de la invasión de Pearl Harbor
y la detonación de las bombas atómicas
en Hiroshima y Nagasaki.
Siempre
he pensado, en relación a la guerra contra los
árabes, que los españoles tardaron ochocientos
años en sacarlos de España, sin lograrlo completamente, porque sabemos
que están presentes en las grandes ciudades, a
veces integrados en pandillas que atacan a los visitantes, como por
desgracia nos ocurrió a nosotros en el 2002.
La
guerra en Irak y Afganistán es una guerra que tiene que ser repensada
para que no continúen las muertes inutiles y podamos volver a tiempos de
paz. Hay que dedicar los esfuerzos mundiales en atacar los verdaderos
males que nos afectan: el hambre, las sequías,
las enfermedades mortales como el SIDA en países
como África, (sin descartar el resto del Mundo), y la propagación
preocupante de enfermedades que estuvieron bajo control, pero que han
reaparecido, tal como la tuberculosis la cual infectó a 40,000 personas
en Maputo, Mozambique, África, este año pasado, (2004).
Para
lograr este giro vital hay que sacudir de su sueño a quienes piensan que
la guerra es la única herramienta para detener el impacto del terrorismo.
Hay que expandir las mesas de hacer diplomacia, entender las diferencias
abismales que tanto la cultura como la religión causan, tratar los
conflictos con justicia e igualdad, para lograr minimizar las
diferencias existentes.
Este
grado de civilización mundial necesita mucha
voluntad política, hay que dejar al lado el
pensamiento de prepotencia que existe entre algunas de las potencias
y abrir el cerco estrecho que las mismas han hecho cuando se reúnen,
dejando fuera a naciones tercermundistas que se verán afectadas por toda determinación
que tomen las llamadas grandes ocho.
Ya
han comenzado, (recuerdo los sesentas y setentas), demostraciones en
contra de la guerra, como la iniciada por la madre de un soldado muerto en
batalla, la Sra. Cindy Sheehan. Claro está, hay quienes han comenzado las
contra demostraciones. La realidad es que hay una división sumamente
cortante entre aquellos que apoyan y quienes están en desacuerdo con la
guerra. Este es un hecho puntal que tiene que ser sanado para poder
comenzar a recorrer el camino que, esperemos, comience la reconstrucción
de un mundo en paz....
La
situación entre Israel y Palestina es otro asunto que tiene que seguir
considerándose, afianzando todo avance que aminore las diferencias
abismales que ambas naciones han sostenido por demasiado tiempo ya...
Sin
embargo, creo que se debe especificar que hay personas quienes cargan con
una responsabilidad inmensa para que todo esto ocurra. Una de ellas es el
Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, la otra el Sr. Tony
Blair, Primer Ministro de Gran Bretaña, y los que, por cobardía, andan
viviendo clandestinamente, entre ellos el muy buscado líder de Al Qaeda:
Osama Bin Laden.
La
gente que necesita justicia en el Mundo no puede aguardar mucho más; hay
que atender sus necesidades, saciar su sed, mermar su hambre y sanar sus
cuerpos. Si ni lo hacemos a tiempo, nuestro planeta seguirá agrietándose
e indudablemente el caos que comenzó el 9/11/2001, continuará derramando
sangre sobre la faz deteriorada de la Tierra. Ese cáncer tiene que ser
extirpado...
Muchas
gracias.
Nota:
El autor es defensor de las PVVIH/SIDA, los derechos de la comunidad GLBTT
y los derechos humanos en general. Para comentarios puede escribirle a: jfcolon062@aol.com
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