por © Alfredo Villanueva-Collado/Enkidu
Le
conocí en diciembre de 1970, teniendo yo 26. 12 años después escribí el
poema. Entre el poema y las prosas pasaron otros 22 años.
LO
QUE NO CONTÓ CORÍN TELLADO
Para
John Murphy
Fue
una noche de invierno. Un
invierno hace tiempo.
Su
pelo en llamas, su sonrisa pícara.
En
un bar en el tiempo. En una
calle llena
de
luces fiestando sobre la nieve.
Se
acercó iluminado desde su piel láctea.
borealmente
desnudo me llegó por la aurora
de
sus muslos cubiertos de mis párpados niños,
el
cuerpo en fuego, la mirada en verde.
Esa
noche de invierno lo descubrí, mi doble.
El,
más blanco que yo, chico y moreno;
él
más alto que yo, todo de blanco;
blanco
y azul su gorro marinero.
Frente
a frente los dos, cuán parecidos:
un
concierto de piano a cuatro manos.
Al
moverme hacia él, en el espejo,
un
ángel, fieramente humano.
Me
miró intenso, me tendió un anillo
de
jade, color de la esperanza;
te
lo dejo para que lo otorgues
al
principito que te domestique.
Y
se fue. Se quedó. Y todavía
me
duele el escozor de su contacto.
En
cada invierno, su ausencia conmigo,
mi
cuerpo en fuego, su sonrisa en verde.
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