|
EL VAMPIRO QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO
“...- Escuche..., son los hijos de la noche ¡Que
hermosos concierto!...” –fragmento de Drácula de Bram Stoker
Por Su Caòtica Majestad Doña Juana La Loca
Dedicada con cariño a Víctor
El Vampiro Gay y en memoria de Osiris El Vampiro de la Colonia Roma.
¿Quién de ustedes no ha querido
ser un vampiro?, pregunta Doña Juana ¿a quien no le gustaría poder
convertirse en niebla para asaltar sexualmente al galán de sus sueños?
¿quién no ha disfrutado de sentir los colmillos del galán en el cuello?
¿quién no se ha sentido sonrojado al ver el chapetón al día siguiente?
Pues bien, a Su Gordita de sololois siempre le ha gustado fantasear con la
idea de volverse en guampira; y es que finalmente tula, yola y estela
compartimos muchas cosas, no con los animalitos que viven en Sudamérica;
sino con personajes que van desde un Conde Drácula, hasta un Lestat.
¿Pero que tenemos en común los
gays con los vampiros?, se preguntarán algunas; a lo que su loquita les
responde que para empezar tenemos en común: la marginación social que
viven los vampiros con respecto a los demás, la condena social, el
hedonismo, la sensualidad, el culto a la belleza, a la juventud, el vivir
en el clóset (o ataúd, según el gusto), la mordedura o beso que
transmite el poder o contagio vampírico, y sobre todo la vida nocturna.
¿alguna otra pregunta?
Doña Juana no quisiera hacer más
comparaciones, por temor a que la lleven al manicomio más próximo; sin
embargo ha encontrado en el mito del vampiro una referencia al placer por
el contagio del VIH. Tomando en cuenta que la sangre y los fluidos
sexuales son los agentes transmisores de la enfermedad, pues el VIH se
convierte en esa muerte/vida que de alguna manera también dan los
vampiros al compartir su sangre, los vuelve singulares, sensuales y
mortales. Tal pareciera que tanto vampiros como gays vivimos una tragedia
sensual, somos nosferatu; no muertos, no vivos en una sociedad que nos
considera todavía peligrosos.
Esta Reina de mas de 500 años, que
de casi todo se acuerda les comentará que si bien dentro de la tradición
judía los vampiros nacen de Lilith la primera mujer de Adán. Por otra
parte encontramos de lleno en la literatura del siglo XIX donde el
vampirismo tenia que ver más con la homosexualidad femenina en una
conjunción de algo perverso y fascinante, Gautier y Balzac le dan a sus
personajes lésbicos la fuerza de un vampiro. Las volvemos a encontrar en
el poema inacabado de Coleridge Cristabel; aunque los textos más significativos son Las flores del mal de Charles
Baudelaire y Carmilla de
Sheridan LeFarnu.
Es en el siglo XIX cuando Abraham
Stoker, mejor conocido como Bram Stoker retoma leyendas de la Europa
Central y un poco de historia para crear al famoso Conde Drácula, Príncipe
Vlad Tepesh de Valaquia para las amigas, en la historia; Drácula tiene la
intención de almorzarse a Jonathan Harper (un muchacho a punto de casarse
y quedar aprisionado en el orden heterosexista); si bien es cierto que Ann
Rice fue la primera en hacer explícito la bisexualidad y homosexualidad
de los vampiros (una cualidad que podrían compartir junto a los Ángeles).
El Conde Drácula, como buen señor
feudal pide su derecho de pernada sobre el chico “¿Cómo os atrevéis a
tocarle ninguna de vosotras? ¿Cómo os atrevéis a poner los ojos en el
cuando lo tengo prohibido? ¡Atrás! ¡Este hombre me pertenece! ¡Cuidado
con meteros con él, porque os las veréis conmigo!(...) os prometo que
cuando haya terminado con él, lo besaréis cuanto queráis...” El
pe4rsonaje del vampiro en la novela clàsica de Soiker es el transgresor
sexual por excelencia, que procede de los màrgenes de la sociedad
civilizada para introducir a hombres y mujeres en un mundo que no sopecha
que existìa. La mordedura del vampiro adquiere asi el significado de una
introducción al mundo del sexo.
Cuando salió Drácula; Oscar Wilde la celebró como una cumbre literaria. Bram
Stoker mantuvo relaciones (¡malpensadas!) epistolares, solo cartitas de
amor con el poeta Walt Withman, así como una profunda amistad con Wilde.
Stoker se casaría con la primera novia de Wilde: Florence Balcombe; con
quien dejaría de tener relaciones al nacimiento de su ùnico hijo: Noel.
En 1883 tendría la fortuna de conocer a Walt Whitman en un viaje a
Estados Unidos; pero el amor más secreto de Stoker fue al afamado actor,
Sir Henry Irving a quien conoció en 1876. Bram e Irving mantuvieron una extraña
relación amorosa hasta el punto de que se ha llegado a especular con que
el personaje de Renfield en la novela
Drácula, sea una transposición literaria del propio Bram Stoker en
su desconcertante sumisión hacia Irving. Un año después de la muerte
del actor, Stoker le dedicó en 1906 el libro Reminiscencias personales de Henry
Irving.
Fue hasta el presente siglo que el
cine le dio vida a los vampiros y su relación con el mundo gay, estas son
solo unas cuantas películas sobre el tema:
1.- Nosferatu (1922) obra del
director Frederich Wilhelm Murnau basado en la novela de Stoker, pero
sin los derechos sobre la misma. Murnau fue un famoso director alemán
que le imprimió a las escenas un homoerotismo donde el vampiro (viejo)
intenta pervertir al abogado (jòven) y trata de seducirlo.
2.- La danza de los vampiros
(1967) de Roman Polansky quien introduce al vampiro homosexual, Ian
Quarrier, que curiosamente parece obsesionado por hincarle el diente al
personaje interpretado por el propio director.
3. Sangre para Drácula (1973) de
Paul Morrissey y Andy Warhol el filme, es una visión sangrienta y
sexualmente explícita del mito de Drácula, donde las connotaciones
gays están insinuadas en el guión y explicitadas en la recreación en
la anatomía del mito gay Joe Dallesandro.
4.- El ansia (1983) de Tony Scot
protagonizada por una Catherine Deneuve que harta de ligarse hombres se
liga a Susan Sarandon
5.
Jóvenes ocultos (1987) de Joel Schumacher; película de vampiros
adolescentes cuya lectura gay viene avalada por la condición homosexual
del director. Para muchos el hermano del vampiro, por sus ropas y por
como tiene decorada la habitación, es totalmente gay; siendo una metáfora
total de la homosexualidad en el clóset.
6.
Entrevista con el vampiro (1994) Una de las películas sobre
vampiros más homoeróticas nunca vista. A pesar de no mostrarse de
forma evidente, las preferencias sexuales de los vampiros se adivinan
con cada mordisco. Protagonizada por Brad Pitt, Antonio Banderas o Tom
Cruise no hace sino añadir morbo a esta moderna historia de vampiros.
7.
The Addiction (1996) Película de vampiros atípica, de autor,
con pretensiones transgresoras y filosóficas. Nietzsche, sexo y drogas
juntos en este cóctel de vampirismo intelectual siempre con el SIDA
como metáfora de fondo.
8.
La reina de los condenados (2002) Si “Entrevista con el vampiro”
tenía connotaciones gay, esta adaptación del tercer libro de la saga
“Crónicas vampíricas” de Anne Rice es todo un monumento a la
mariconerìa. Todo se es rosa, desde la ambientación, los diálogos,
hasta el vampiro interpretado por Vincent Pérez, de un amaneramiento
aristocrático apenas disimulado.
|