La lucha de un cuarto de siglo
Por José F. Colón
El tiempo pasa rápido, como un celaje. Las memorias
cortas, la complacencia y el crecer de generaciones jóvenes,
quienes no han estado expuestas a la ola de muerte que algunos vivimos a
finales de los ochenta y principios de los noventa, propician que no se
le de la importancia que tiene evitar contagiarse con el VIH. Lo mismo
pasa con algunos que ahora comienzan en el activismo, cuyas buenas
intenciones no son suficientes para frenar la diseminación del virus en
este aquí y ahora.
Lamentablemente estamos cometiendo los mismos errores. La
prevención parece no haber funcionado este pasado cuarto de siglo, y
los modelos que existen están rendidos al cansancio y a la
complacencia que nos ha traído el 1996 con la aparición de los
medicamentos antiretrovirales.
Si a todo esto unimos elementos como el que se ha hecho
una industria del VIH/SIDA, y de la medicina en general, los intereses
particulares de algunos sectores, la falta de voluntad política para
identificar los fondos que sirvan para la erradicación de la pandemia,
la pobreza económica, mezclada con la pobreza de espíritu y la aparición
del elemento terrorista, que ha cambiado el curso de la historia,
tenemos ante nosotros un cuadro desolador en cuanto a la enfermedad
concierne
Hay una solución para este detente. Es la misma
herramienta que hizo que los políticos poderosos pusieran el oído en
Tierra y olieran el café cuando la enfermedad estaba en su
momento mas desolador: el activismo. Un activismo que no descarte volver
a amarrarse a verjas o encadenarse a los escritorios de los
servidores públicos a cargo de la toma de decisiones que deben mejorar
el cuadro, pero que prefiera, con una agenda clara y concisa, ir creando
el cambio a través de los canales, con un record de cada una de las
violaciones que a diario se les hace a las PVVIH/SIDA, las necesidades
de dicha comunidad y el desenmascare de personas que se han agenciado un
puesto en el andamiaje de la lucha contra el SIDA pero lo hacen sin
poder entender, porque no lo sufren, lo que es tener la enfermedad y
tratan la crisis como cualquier otra crisis, sea económica, nerviosa o
espiritual, cuando en realidad es una crisis visceral de la salud
del pueblo...
Ante esta crisis hay que laborar mano a mano con las
autoridades, criticándoles cuando cometan faltas que afectan el
desenvolvimiento de un plan de acción que establezca esta lucha como
primera prioridad y traten de ponerla en un segundo o tercer plano. Lo
mismo ocurre con las organizaciones de base comunitaria, los entes
administrativos y cualquier otro organismo oficial que decida el curso
que puede o no tomar la manifestación de la enfermedad en grupos
focales específicos o en nuestra comunidad en general.
Hay que saber querellarse, tener acceso a los lugares,
direcciones y funciones de los lugares en que puedan defendernos
colectiva o individualmente. La lucha contra el SIDA tiene que
documentarse para que consten cada una de las veces en que se cometieron
errores y como los activistas han podido abrir puertas, derribar muros y
tumbar gobiernos...
No podemos pensar que estamos solos porque es todo lo
contrario. El activismo tiene que estar documentado para exigir,
demandar y seguir en el puntal del deber dedicado que se convierte,
eventualmente, en deber cumplido. Asi se logra la credibilidad...
Todo lo relegado a un segundo plano, cuya importancia, y
en el por ciento en que las prioridades sobre este o aquel otro problema
se posicionen, se atenderá a su tiempo, cuando la lucha nos de un
momento de descanso o descansemos a causa de la lucha...
Hay que andar mano a mano con la verdad y no
permitir que nuestro norte se pierda ni por un solo segundo. La lucha
contra el SIDA es la lucha por la vida...
Firmeza, voluntad, decoro y entrega son elementos
fundamentales de un activista. El deber con la humanidad y su bienestar
es el cenit y deberá seguir siéndolo hasta lograr una vacuna y
una cura para el VIH/SIDA.
No hay tormenta que pueda detener nuestra firmeza para
lograr que ese día llegue lo mas pronto posible...
Nota: El autor es activista a favor de los derechos de las PVVIH/SIDA,
la comunidad GLBTT y los derechos humanos en general en la
organización Pacientes de SIDA pro Política Sana. Para comentarios
pude escribirle a: jfcolon062@aol.com