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Sobrevivir
una catástrofe con una enfermedad catastrófica
Por
José F. Colón

Pintura de Stonehenge por Constable, 1836
"Debemos
meditar el mensaje que nos envia la madre naturaleza. La hemos violado
incesantemente, hasta el punto que ya no aguanta más..."
Estos
últimos meses me han enmudecido. Las tragedias que vive nuestro planeta
dejan nuestros espíritus apegados a la fe y devastados por el impacto de
tanto dolor y pérdida de vidas humanas y hogares, pertenencias, recuerdos,
y tristemente, muchos mascotas...
En
medio de una guerra sin sentido la naturaleza, decidida en apuntar que es
ella quien manda, ha desatado todo su furor. Miles han muerto, otros han
quedado desamparados y huérfanos, mientras la economía se tambalea como
si el viento quisiera destrozar sus raíces....
En
medio de esta pesadilla hecha realidad existen muchos seres humanos cuyas
vidas están doblemente a riesgo: aquellos que viven con enfermedades
catastróficas quienes dependen de servicios médicos y medicamentos
especiales sin los que no pueden sobrevivir.
Hay
pacientes del corazón, de diabetes, renales, pulmonares, de cáncer y de
VIH/SIDA, entre otros males, que han tenido que enfrentar perderlo todo
cuando sus vidas giran en tratar de sobrevivir la enfermedad que les
afecta.
El
sistema médico es complejo. Se necesitan expedientes, recetas con dosis
especializadas, terapias, tratamientos de quimoterapia, diálisis,
antiretrovirales y oxígeno para quienes no pueden, por tener debilidad
pulmonar, respirar bien...
Súbitamente
aparece una hecatombe que parece no terminar y miles de seres humanos se
encuentran a la deriva, desesperados sin saber como encontrar el sendero
de su recuperación en medio de zonas totálmente destrozadas. Este
espacio de tiempo tiene que servir como una clase intensiva para lograr
adelantos que mantengan a los más necesitados protegidos ante la
desesperación que gira a su derredor.
Tenemos
que responsabilizarnos cada uno de nosotros en tratar de proteger todo
documento médico que pudieramos necesitar en medio de una catástrofe
anunciada. Es imposible predecir los terremotos o los tornados, pero si
tenemos nuestros papeles preparados, aun en medio de una de estas
situaciones podremos salir airosos si estamos organizados...
No
puedo imaginarme como se deben haber sentido los ocho mil pacientes de VIH/SIDA
de Nueva Orleans en medio del desastre que obligó la evacuación de toda
una ciudad que quedó cubierta de agua...
La
prueba Elisa, la “Western Blot”, los medicamentos y las dosis
apropiadas, son casi imposibles de tener a la mano en medio de
inundaciones y destrucción masiva. Puedo aseverar que ningún gobierno
está realmente preparado para enfrentar estas necesidades. Según escribo,
el Huracán Wilma azota con fiereza a Cancún. Está estacionada sobre el
área...
Sabemos,
por los reportajes de los sucesos en Nueva Orleans, que alguna gente
pierde el sentido y, como bestias, se dedican a proteger solamente sus
intereses materiales, ignorando el que, en momentos como éstos, el deber
es ayudar a la población desamparada, a los niños, los ancianos y los
enfermos. Muchos, en su locura, se dedican a robar televisores y un sinnúmero
de artículos innecesarios en medio del caos...
Debemos
meditar el mensaje que nos envia la madre naturaleza. La hemos violado
incesantemente, hasta el punto que ya no aguanta más...
El
efecto de todas estas catástrofes, en medio de una guerra innecesaria, va
a tener unas consecuencias potentes para el futuro cercano. Vamos a
poner nuestros oidos en la Tierra y nuestros corazones en la meditación.
Es imposible que sigamos el camino erróneo que por décadas hemos llevado.
Hay
que reevaluar nuestras necesidades y las formas de vida superfluas y vanas,
que conducen a quienes las viven a sumergirse en lo superficial, la
vanidad y el egoísmo.
Hay
que detener la carrera materialista para escudriñar nuestras almas y
examinar las consecuencias de nuestras acciones. Definitivamente tenemos
que entender que toda causa tiene su efecto. Hay que tratar de ponernos en
el lugar de quienes son más frágiles y darnos totálmente para tratar,
como podamos, de protegerlos.
La
ruta que la humanidad escoja puede o salvarnos y llevarnos a la cima, o
destruirnos y tirarnos desechos a la sima...
Muchas
gracias.
Nota:
El autor es defensor de los derechos de las PVVIH/SIDA, la comunidad GLBTT
y los derechos humanos en general. Trabaja en la organización Pacientes
de SIDA pro Política Sana. Para comentarios puede escribirle a su nuevo
correo electrónico: jfcl211@aol.com
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