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Etiología... ó... patologia
Al
abordar el tema de las orientaciones sexuales en los tiempos modernos, la
discusión puede estar encaminada y relacionada con respecto de los
derechos de human@s, salud, vivienda, seguridad social, matrimonio adopción,
herencia son temas vigentes en el debate a nivel social y gubernamental en
muchos países.

Aún
que parezca insólito hoy en pleno siglo XXI, la homosexualidad sigue
siendo percibida por muchas personas como un pecado,
una aberración o una enfermedad, hecho que a llevado a muchas mujeres y hombres
homosexuales a sufrir discriminación, ostracismo e invisibilidad, en
pocas palabras a ser considerados en sus propios países como ciudadanos
de segunda con todas las obligaciones, pero no así con todos los derechos.
No son extrañas las legislaciones que siguen considerando punibles los
actos homosexuales, y para las legislaciones en las que no se contempla el
asunto, existen mecanismos de represión por parte del Estado hacia las
personas con una orientación sexual distinta de la heterosexual, pero el
asunto no solo se suscribe a lo social sino que se filtra hasta la
intimidad de los “hogares” y las “familias” para quienes hemos
dado ya la noticia a nuestr@s parientes de sangre, amig@s, compañer@s de
escuela y trabajo, no es extraño que obtengamos de estos, confrontaciones,
agresiones y rechazo, que en las más de las ocasiones son de mucho más
dolor emocional que los oprobios sufridos a nivel social.
En el siglo XX fueron numerosos los intentos
que se realizaron para encontrar la etiología
(causa) de la homosexualidad (principalmente la masculina), como dato
cultural no fue sino hasta 1973 que la Asociación
Psiquiátrica Americana (APA) dejo de considerar a la homosexualidad
como una enfermedad mental. Las explicaciones surgidas de este afán han
sido muchas, muy variadas e incluso provienen de distintas disciplinas y
corrientes de pensamiento, estas van desde la socio-edicativa, pasando por
la explicación de la psicología profunda de Freud, hasta lo biológico y
en la actualidad incluso lo genético.
La teoría social argumenta que la
homosexualidad es un constructo contemporáneo y es por esto que no es
algo dado, sino construido; y no tiene una forma única, sino que cambia
según la sociedad y el individuo. Por su parte la teoría freudiana
explica al igual que muchas otras, solo la homosexualidad masculina,
argumentando que “se debe a un complejo de Edipo mal resuelto, y por
tanto a una interrupción en el desarrollo psicosexual normal […] el niño
se queda encerrado en su deseo por la madre, pero como este es un deseo
imposible […] acaba renunciando a todas las mujeres y se vuelca hacia la
homosexualidad” (Castañeda, 1999, pag.63). De acuerdo con González de
Alba en cuanto a la corriente freudiana, algo de relevancia es lo
concerniente a la propuesta de Freud en cuanto a la potencialidad bisexual
de tod@s l@s seres human@s, años después esta hipótesis es sustentada
con el estudio estadístico más importante sobre comportamiento sexual,
cuando Alfred Kinsey elabora una escala de 0 a 6 en cuyos extremos
opuestos se encuentran las personas exclusivamente heterosexuales y
exclusivamente homosexuales, quedando en el punto medio las personas
bisexuales, pero el mismo Kinsey argumentaba que las personas podían ir
de un lado a otro del continuo en distintas etapas de su vida.
Una postura distinta es la biológica, en 1927
se descubrió que ambos sexos de la especie humana producen hormonas
masculinas y femeninas (androgenos y estrogenos), derivado de este hecho;
se concibió la hipótesis de que las personas homosexuales sufrían de un
desequilibrio hormonal, de forma tal que los hombres tienen aumentados sus
niveles de estrogenos y las mujeres de androgenos como la testosterona,
para solucionar pues el problema de la homosexualidad solo era necesario
regresar a niveles hormonales “normales”,
según el sexo de la persona en tratamiento.
También
desde el enfoque biológico y derivado de los estudios recientes del
Genoma Humano, un investigador de apellido Hamer descubrió en 1993 una
correlación de un marcador en el cromosoma X, de acuerdo con esta postura
el gen que da explicación a la homosexualidad masculina es el Xq28. En
apoyo a esta teoría genética también se encuentran los estudios
realizados en los años 90´s, con gemelos dicigótico y monocigótico,
donde las probabilidades son altas si uno de los gemelos es homosexual de
que el otro también lo sea (véase
González de Alba, 2003; Castañeda, 1999).
Con todo lo anterior es evidente que no solo
desde tiempos pasados la homosexualidad se ha percibido como un problema
digno de explicar y erradicar, sino que esta tendencia se ve aun en la
actualidad. Desde esta perspectiva podemos decir que el problema social de
la homosexualidad no esta en función de si es un pecado o una enfermedad,
sino que el rechazo a la homosexualidad esta mucho más relacionado con la
transgresión a los limites de género, que esta orientación sexual
representa, sobre todo en culturas judeocristianas, extremo androcéntricas
y ortodoxas como en el caso de los países Latinoamericanos. Pero en este punto es menester dejar clara la
división entre dos conceptos que son básicos y de suma importancia para
el entendimiento de este difícil tema, como lo desarrolla Marta Lamas, no
es lo mismo sexo y género. El primero (sexo) solo entendido como lo que define y
diferencia biológicamente a machos y hembras de una especie, teniendo
este varios niveles (genético, hormonal, gonadal, órganos sexuales pélvicos
externos e internos), todos ellos en conjunto diferencian a mujeres y
hombres. En cuanto al género, al igual que la sexualidad son constructos
socio cultural e históricos, que no son universales y que varia en las
distintas regiones del mundo; diremos pues que el género es la
identificación y convicción que desarrolla de forma intima el sujeto de
sentirse masculino o femenina (hombre o mujer).
El
objetivo que perseguimos al hacer esta diferenciación es el plantear la
posibilidad de que el rechazo hacia la homosexualidad se derive del no
cumplimiento de las expectativas sociales, de acuerdo con el sexo-género
al que se pertenece, pues desde antes de nacer la familia extensa, los
padres y la sociedad toda, tienen establecidos lineamientos y formas de
conducta a seguir, según si se es hombre o mujer, pero derivado de la
lucha social y política de grupos de homosexuales (gays y lesbianas), que
se da en la segunda mitad de la década de los 70´s, much@s homosexuales
no se casan, no tienen hijos, etcétera, desafiando así las ordenanzas
impuestas desde la moral y las costumbres dentro de nuestra sociedad. Además
es de resaltar que el rechazo sistemático de la homosexualidad cumple la
función de legitimar a la heterosexualidad y de exacerbar el poder y
dominio masculinos, “de hecho, las practicas sexuales entre parejas del
mismo sexo, y especialmente la inserción o penetración anal, parecen no
poner en duda la identidad heterosexual de muchos hombres” (Carrier,
1995, Lumslen, 1991, Prieur, 1998, citados
en Amuchástegui, 2001, pag.101).
En
esta misma línea es costumbre y mito el decir que las personas
homosexuales quieren pertenecer al sexo opuesto, es necesario aclarar que
esto a nivel clínico si existe (véase
DSM-IV “Trastornos Sexuales”) y se denomina trastorno
de la identidad sexual (transexualidad o discordancia sexo-génerica,
de acuerdo con otros autores), en el caso de l@s homosexuales no existe
tal incongruencia entre el sexo biológico y el género de la mente, de
forma tal que resulta totalmente falso el decir que son mujeres deseando
ser hombres u hombres deseando ser mujeres. Hemos de señalar con
preocupación y con poco asombro que este tipo de creencias influyen en el
pensamiento de algun@s científic@s, ejemplo de ello es el estudio de
Francis Mondimore que lanza la hipótesis de que en las mujeres se puede
dar una maduración temprana del hemisferio cerebral derecho que controla
el hemicuerpo izquierdo (masculinización), derivada de altos niveles de
testosterona prenatal, en el supuesto de que las mujeres lesbianas
tuvieran elevados niveles de testosterona como en algún momento se
propuso, resultaría en un mayor numero, aquellas mujeres lesbianas zurdas,
los resultandos arrojados en este estudio son “que 69 por ciento de las
lesbianas estudiadas eran zurdas […] comparado con el 35 por ciento de
la población femenina general” (Mondimore, 1996, citado
en González de Alba, 2003, pag.74).
Explicaciones muchas podemos seguir enumerando,
pero ninguna de las mencionadas o por mencionar dan explicación holistica
o absoluta, a la homosexualidad, ni masculina ni femenina, esta ultima
mucho menos estudiada por la ciencia, hecho que nos parece deleznable,
pues aun desde el conocimiento y estudio científico se efectúan actor de
invisibilidad y discriminación. Si bien estas teorías e investigaciones
responden a la necesidad de algunas personas de buscar explicación lógica
a su orientación sexual, también es cierto, que en muchas de las
ocasiones profesionales de la salud mental y física han hecho malas
interpretaciones de los resultados arrojados por estos estudios, lo que a
traído como consecuencia el etiquetamiento poco ético y humano hacia
personas con orientación homosexual, esto lejos de traer beneficios a las
personas, crean o promueven en ellas conflictos psíquicos.
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[16.09.2005]:
¿¿¿Etnocentrico...
o...
discriminador???
por
©
Oscar
Eduardo
Copca
Ortega/Enkidu
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La
discriminación
esta
estrechamente
relacionada
con
el
trato
diferencial
de
una
persona
por
el
simple
hecho
de
pertenecer
a
un
grupo
determinado.
Motivos
muchos
existen
para
ser
discriminad@....
más |
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