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Espíritu y
Espiritualidad
Hola de nuevo, lector de Enkidu.
En nuestro anterior encuentro me quede picado con algunas cosas de las que
te estaba hablando y la verdad es que me gustaría retomar el hilo a la
cuestión sobre el significado de espiritualidad que te propongo en esta
columna.
o
Una
visión diversa del espíritu
Comúnmente comprendemos la
palabra espíritu como algo opuesto al cuerpo, como una entidad
alejada del mundo y de las cosas materiales; es probable que, si te
preguntas ahora por tu propia comprensión de la palabra espíritu,
respondas algo que en el fondo signifique “lo que no es corporal”
“lo que no es material” “lo que es inmortal”
Aunque esta es la concepción más difundida, no es la que
usamos aquí porque nos deja nuevamente frente al dualismo que no nos
ayuda a integrar, sino que separa y opone convirtiendo al espíritu, lo
espiritual y la espiritualidad en lo contrario a las cosas más bellas,
que más nos gustan, que nos deleitan o que, incluso, nos excitan y nos
hacen sentir un orgasmo porque todas estas realidades las sentimos con el
cuerpo o las percibimos con los sentidos corporales.
Y como en este rincón intentamos
superar el dualismo, te propongo entender la palabra espíritu es
su concepción holística (recuerda que holos significa totalidad)
que es la concepción presente en algunas culturas y formas de pensamiento;
por ejemplo, en la cultura oriental hebrea, que es la cultura madre de la
Biblia, espíritu viene de la palabra hebrea Ruah que significa aliento,
respiración, viento huracanado o tormenta. Como puedes
ver, en la Biblia la palabra espíritu no es algo opuesto a lo material,
sino que es algo que se da, que existe precisamente en lo material.
El espíritu, desde nuestra visión
holística es, entonces...
Ø
RESPIRACIÓN:
la fuerza que nos permite respirar, oxigenarnos y vivir.
Ø
ALIENTO:
lo que nos impulsa a soñar, a crear, lo que nos anima a seguir adelante,
lo que nos permite vivir, sentirnos, sabernos y disfrutarnos como seres
vivos.
Ø
VIENTO
HURACANADO: pasión que arrastra, anhelo que consume, fuerza que arranca
desde la raíz hasta los árboles mas enraizados.
Ø
TORMENTA
(los judíos vivían en zonas desérticas, así que se enfrentaban a
tormentas de arena muy seguido de ahí sacaron la imagen con la que
compararon el poder del espíritu): fuerza incontenible que llega y cambia
radicalmente todo lo que había, es lo que no deja las cosas como están,
lo que renueva lo establecido.
o
De
tal espíritu, tal espiritualidad
Si concebimos el espíritu de una
manera holística y no dualista, es decir, si comprendemos el espíritu
como una dimensión integral de la vida humana, nuestra concepción de lo
que es la espiritualidad – vivir de acuerdo al espíritu – también se
hace diversa y holística:
1. Sin
espíritu, no hay vida (dimensión biológica de la espiritualidad)
2. Sin
espíritu, no hay sueños, anhelos, metas, gozo ni felicidad (dimensión
psicológica)
3. Sin
espíritu, no hay pasión, no hay dinamismo, no hay transformaciones
culturales (dimensión social)
4. Sin
espíritu, la experiencia religiosa se hace vieja y muere, no hay creación
artística ni científica
Y como consecuencia de lo
anterior: Toda manifestación de vida, todo anhelo, toda pasión, toda búsqueda,
toda investigación científica, toda creación artística, toda
experiencia religiosa que nos lleve a ser más plenos es una expresión
del espíritu, una vivencia de espiritualidad.
La espiritualidad es, desde esta
visión, la conciencia y la puesta en acción de esa fuerza vital,
es asumir que estamos VIVOS y vivir intensamente. Espiritualidad es vivir
en constante búsqueda de plenitud, de cambio y de crecimiento.
Espiritualidad es buscar lo que nos hace mejores, más humanos, más
personas, por eso espiritualidad es vivir en el amor y desde la
compasión por todas las formas de vida.
Y como no somos islas, sino seres
sociales, nuestra espiritualidad tiene la capacidad de ponernos en comunión
con alguien mas. Espiritualidad es también un modo de vivir en relación:
con nosotros mismos, con los demás, con la naturaleza y, como reconocemos
los creyentes, con Dios.
Si esto es así, podemos decir
que toda persona tiene en sí un espíritu, una fuerza de vida, una
capacidad de amar. Y si esa persona acepta el reto y vive de acuerdo a los
impulsos de esa fuerza amorosa y compasiva, pues estará desarrollando su
espiritualidad que es lo mismo a decir que está desarrollando sus
potencialidades humanas, está creciendo como persona y está caminando
hacia la plenitud.
Entre mas se vive de acuerdo a
los impulsos del espíritu, es decir, mientras mas espiritual es alguien,
se contentará poco con quedarse siempre en el mismo nivel, estará
buscando crecer como ser humano y este crecimiento lo pondrá en contacto
con los demás (porque no hay auténtico crecimiento humano que no redunde
en bienestar para los que nos rodean) y con la realidad que le toco vivir
(porque no hay auténtico desarrollo humano que no se conmueva del dolor
de otros y no reaccione ante la injusticia y el hambre)
o
El
activismo gay como manifestación del espíritu
Si el espíritu no se contenta
con la falta de amor y compasión, si es una fuerza que nos mueve a
mejores y si es una tormenta capaz de cambiar las cosas, yo comprendo el
activismo gay como una manifestación espiritual ya que el activismo –
entendido en su forma más positiva – es una acción que busca
transformar la realidad de exclusión y rechazo, que busca liberar a las
personas de sus propias cadenas y que busca hacer del mundo un lugar donde
todos tengamos un sitio digno.
El activismo como práctica
espiritual no busca ser revanchista, como si se tratara de hacer pagar a
los heterosexuales todo el daño que han hecho. Tampoco busca destruir la
cultura heterosexual ni sus valores, como tampoco busca quemar en la
hoguera a quienes han quemado a los homosexuales a lo largo de la historia
porque comprende que actitudes así son in-humanas y por tanto in-espirituales.
El activismo como manifestación
espiritual busca liberar al homosexual de su auto rechazo tanto como busca
liberar al heterosexual de su homofobia, porque reconoce que ambas cosas
son caras de la misma moneda que impiden a ambas partes un crecimiento
humano y los esclavizan con las cadenas del odio.
Y busca abrir la sociedad para
que todos quepamos, no desea expulsar a los diferentes (sean estos bugas,
vestidas, lesbianas, jotitas, machines o líderes religiosos) con el
pretexto de construir una sociedad abierta a la diversidad, pues hacerlo
es crear un mundo igual de inhumano al que tenemos, pero gobernado por
reglas gay.
Este activismo espiritual no
descarta una diversidad de expresiones y sabe que los machines o
las lesbianas tienen el mismo derecho y la misma dignidad que las vestidas
o las jotitas y procura que todos superen las barreras que los
hacen rechazarse mutuamente.
Como expresión del espíritu y
como práctica espiritual, el activismo invita a las personas que lo viven
a ser mejores, más humanas y a no conformarse con el mundo actual, porque
saben que puede ser mejor.
* * *
Gracias por tu tiempo. Cuídate y
lucha por ser auténticamente feliz.
J. Álvaro Olvera I.
Comunidad Católica Vino Nuevo
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