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Campaña Nacional contra la
Homofobia
El
pasado 24 de enero y el 4 de febrero de 2005, la parte más conservadora
de los Estados Unidos Mexicanos volvieron a ayudar a una causa justa: en
esta ocasión se trata de la Campaña Nacional contra la Homofobia, acción
concertada de CENSIDA y CONAPRED. Esos días, la oposición más flamígera,
aseguró –por medio de la Asociación Nacional de Padres de Familia A.
C. – que la Secretaría de Salud “lanzará una campaña de defensa
de los homosexuales... [que son personas que deben] procurar que
atiendan su desviación sexual.”
Unos
días más tarde, el tono sube y el Comité Nacional Pro-Vida A. C.,
dirige una misiva al Lic. Vicente Fox Quesada; la institución pro-vidística,
que tiene una amplia y reconocida trayectoria en cuanto a su –cita
textual- “enfoque antropológico,” habla de los cromosomas X y
Y, y juzga ex-catedra que “la homosexualidad es una conducta
desviada que puede padecerse como consecuencia de diversos problemas como
la desintegración familiar, relaciones traumáticas con alguno o ambos
progenitores, falta de amor, aceptación, abuso sexual, entre otros.”
La
exactitud, la contundencia, la firmeza de estos conceptos es de tal modo
apabullante que si, al menos en México –y en muchos países de la América
Latina, así como en Africa, Afganistán, Irak, el Medio Oriente, etc.,
etc.— esa receta para ser “desviado sexual” fuese cierta, el
99% de la población del planeta seríamos desviados sexuales.
En
pleno arranque del siglo XXI, los argumentos conservadores suenan
trasnochados –lo menos- y el efecto que producen es exactamente el que
la sociedad mexicana requiere: un diálogo entre la sociedad, un hablar de
manera franca, directa, honesta, pues en realidad al menos en la mayoría
de los países europeos existen legislaciones que convertirían estos
enunciados en un caso tan claro de discriminación que las instituciones
de justicia ya habrían, al menos, iniciado procesos judiciales en su
contra.
Sin
embargo, en países como los Estados Unidos Mexicanos, que pretenden posar
como desarrollados, donde se supone que la democracia es una realidad
cotidiana, la protección y promoción de los derechos humanos resulta más
un asunto de conciencia que uno de leyes. El morbo que generan las
condenas de la UNPF y del CNPV son garantía de que: uno, los medios de
comunicación masiva tocarán el tema –de los más amarillistas a los más
conservadores-; y, dos, la población en general se mantendrá enterada de
los tópicos que de verdad requiere conocer.
En
realidad, la sociedad civil en su conjunto no debería responder a esta
nueva excreción conservadora, pues la alharaca providesca y de padres de
familia, centró su furia en dos anuncios radiales –ni escritos, ni
visuales, ni audiovisuales, sólo el sonido-¡¡¡y su difusión sólo
habría cubierto un total de 18 ciudades de un país con unos 120 millones
de habitantes!!!
Los
sonidos y las imágenes que atraen el enojo de los conservadores mexicanos
llama la atención, pues a veces parece que este sector minoritario de la
población se encuentra mucho más actualizado que la población en
general: el éxito tanto de los conciertos de Madonna, como de la película
“El crimen del Padre Amado” son evidencia de que la población
mexicana SI escucha a los conservadores –como para ir a
los conciertos y asistir al cine-.
A
lo mejor, lo que la Secretaría de Salud, el CENSIDA, el CONAPRED y la
sociedad civil deberían hacer es mandar unos bombones, unas flores o al
menos una tarjeta de agradecimiento, tanto a la Unión Nacional de Padres
de Familia A. C. como al Comité Nacional Pro-Vida A. C. pues el eco que
encuentran en los medios de comunicación a nivel nacional es una fuente
maravillosa para que aquellos sectores de la población donde no llegarían
esos comerciales (dos) de radio; aquellas ciudades que no estaban
contempladas para recibir el mensaje; aquellos medios de comunicación
masiva (escritos y visuales) donde, por la planeación de la campaña, no
estaba pensado abarcar, tocar siquiera el tema de manera tan abierta.
Nuestro
agradecimiento, bombos y platillos, para la Unión Nacional de Padres de
Familia A. C. y al Comité Nacional Pro-Vida A. C., porque debido a su intervención,
a su oposición, al enconamiento de su arrebato contra la Campaña
Contra la Homofobia (que habría sido en tan sólo 15 ciudades del país
en su primera fase, más las tres ciudades más importantes del país en
su segunda fase, sólo esto), esta campaña ha recibido la atención
necesaria, la amplitud que ni Censida ni Conapred habrían planeado o
imaginado.
Hago
eco del segundo párrafo de la carta de la UNPF: “estamos plenamente de
acuerdo en combatir la homofobia que se da en contra de las personas con
tendencia homosexual, pues no existe razón alguna para: ver para otro
lado si se ve a un homosexual, ni mucho menos ofenderlo o pedirle que
desaparezca, tampoco hay porqué [lleva acento –corrección © de Enkidu]
dejarles de hablar o sentir odio por ellos.” Enkidu apoya de manera
absoluta este –y sólo este- párrafo de la carta de la Unión al Dr.
Julio Frenk Mora.
Así
las cosas, Enkidu Magazine manda su reconocimiento más afectuoso a la Lic.
María del Rocío Gálvez de Lara, Presidenta del Comité Nacional
Pro-Vida, A. C. –Si quieres la paz, defiende la Vida-, y a Don Guillermo
Bustamante Manilla, Presidente Nacional de la Unión Nacional de Padres de
Familia, A. C. –Por mi deber y por mi derecho-, pues sin ellos la
población nacional no habría tenido la oportunidad de conocer esta campaña
–ahora sí totalmente nacional- contra la homofobia de Censida y
Conapred. © Agustin Villalpando/Enkidu.
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