|
Poesías
del nuevo siglo II. 312.
Mi
mano sobre tu estampa.

Imagen:
Cuéntame Quién Eres, Isaías, por Franco Sastre
Dejo que tu figura,
suspendida en un instante eterno,
agonizante sobre una pantalla muda,
me acompañe durante mi tarde solitaria.
Un sábado de lluvia, de esos bien fríos
y empapados en nostalgia,
me cuenta su historia,
mientras, sonriendo,
te observo.
Me siento sobre mi vieja banqueta,
protegido con una paleta de mil colores,
y te espío sin que te des cuenta;
comenzando a luchar con tu recuerdo
y dibujo trazo a trazo,
tu silueta en una tela hasta esta tarde muerta.
Sigues todos mis movimientos con esa mirada perdida
en ese vacío tan lleno de ganas que siempre has tenido.
Y veo, sin sorprenderme, tu ambición de ser grande,
de tenerlo todo;
esa avidez de ser todo en un solo momento,
antes de tu propio momento.
Ese momento mágico en que nos encontramos con nuestra
vida
y conversamos por primera vez con nuestra alma.
Una mano sobre tu boca trata de tapar tu última
palabra,
mientras con la otra sostienes un libro;
no distingo el título, pero sé de qué trata.
Te extraño y te conozco.
y porque te conozco, te extraño.
¿En qué piensas esta tarde de lluvia, actor sin
nombre?
¿En que escena te has quedado actuando tu papel de
héroe galáctico?
Sueña por siempre marioneta ingenua.
¡Sueña!
F.S.
Dallas 30 de
Jul.05.
www.casabal.com
|