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El
que persevera alcanza... O aguante, aguante, que a la larga la gente
se vuelve sensata
©
Sandra Mireya Lucario Lizardi/Enkidu
Foto:
© Àngel de Velasco/Enkidu
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“Por ahí van a pasar
los putos”, dijo una voz masculina a su compañera al
salir del metro Bellas Artes. Quizá fuera necedad, intolerancia o
agresión, pero la costumbre ha hecho cotidianos este tipo de
comentarios. Sí, por ahí pasarían y eran muchos los que lo sabían:
los transeúntes que esperaban en la Avenida México–Tacuba, los
usuarios del recién inaugurado Metrobús, los automovilistas que
debieron buscar una ruta alterna para evitar Reforma o el Eje
Central, avenidas que este sábado 25 de junio permanecieron
cerradas en espera de la XVII
Marcha por el Orgullo Lésbico-Gay.
La gente ahí detenida
esperaba a quienes han aceptado públicamente su diferencia.
El primer contingente apareció a las 2:30 de la tarde a espaldas
del Palacio. Impresionó la falta de euforia de estos primeros
marchistas. “Yo vine porque el año pasado estuvo padre, pero
ahora está bien apagada”, dijo un hombre a su acompañante.
Camiones pequeños transportaban a hombres, mujeres y quimeras que
echaban porras y trataban de alentar al público. |
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| Marchaban madres que difundían su
amor por sus hijos gays y gays que reclamaban su derecho a mostrarle
al mundo lo que aseguran ser. Pero la gente esperaba más, hacía
falta el ambiente festivo, los disfraces exuberantes, el “a quién
le importa lo que yo haga/ a quién le importa lo que yo diga” que
la comunidad homosexual convirtiera en himno en otro tiempo. Hacía
falta, también, el espíritu retador de quienes han debido sortear
la plaga homofóbica que los ha acechado durante su vida. |
“¡Si
Zapata viviera en zapatillas anduviera!”
La estatua de la libertad de Nueva
York estaba en el Centro de la Ciudad de México, iba acompañada de una
caricatura del Cardenal Norberto Ribera. La banquetera [acera
N/Enkidu], la gente que observaba a la orilla
del contingente, respaldaba con aplausos la emancipación de aquel hombre
que enarbolaba la hoguera en que quemaría el temor, la hipocresía y la
intolerancia de ese México que abría sus calles pero cerraba su
inteligencia.
Como a eso de las 4 de la tarde
comenzó la lluvia. Con ella llegarían el resto de los contingentes,
carros alegóricos financiados por diversos antros “de ambiente”.
Ahora sí, la marcha se mostraba como los espectadores esperaban: Un
carnaval en que la comunidad homosexual le daba vuelo a la hilacha, una
oportunidad en que hombres y mujeres guardarían su disfraz del diario y
sacarían a la luz su verdadera sexualidad.
La lluvia arreció pero ni eso
impidió que la gente permaneciera sobre la calle 5 de Mayo, en espera de
la fiesta. La banquetera se cubría en cualquier cobertizo, se amalgamaba
en el techo de los edificios y los comercios, pero no se iba: observaba y
sonreía. Los de arriba de los carros se mojaban, bailaban, gritaban,
echaban desmadre y contagiaban a los de abajo su borrachera de libertad.
En ese momento, los comerciantes
hicieron su agosto, los plástiquitos de 5 y 10 pesos volvieron a las
caperucitas rojas en grises y azules, colores que opacaban el ambiente
festivo, sí, pero que cumplían bien con su función de proteger a los
participantes de la marcha de los inevitables y caprichosos cambios de
clima.
La lluvia llegó y los “putos”
pasaron: unos tomados de la mano; otros vestidos de color rosa, tan
rechazado por los bugas (“no vayan a decir que soy joto”);
otros más mostrando un cuerpo femenino que sin serlo, lucía tan hermoso
como uno real; otros tantos en grupo, felices de salir a la calle y
decirse “mana” sin recibir miradas de reproche o asco.
Los gays pasaron y las voces
masculinas se aclararon. Las lesbianas pasaron y la gente se mostró
tolerante y adherente. La comunidad homosexual pasó pero sólo fueron
algunos los que recordaron los crímenes por homofobia. Lesbianas y gays
marcharon y la diversidad engalanó, al menos por un día, las calles y
las mentes de quienes habitan nuestra vieja y aún hermética ciudad.
Ciudad de
México, 29 de junio de 2005.
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MARCHA
DEL ORGULLO LGBTT 2005 |
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[13.06.2005]: MANUAL
DE ETIQUETA GAY -1ª parte-
Desde
hace algún tiempo Su Gordita de sololois había escuchado
decir a nuestro amigo Mateo de la existencia de una
columna sobre etiqueta gay, pues como bien sabemos, las
nosotras deambulamos en una sociedad de buenas conciencias
y es muy fácil cometer cualquier tipo de improperios y
por ello se pregunta si es válido ir con el marido al
cumpleaños de un pariente lejano... más
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[06.06.2005]: Manual
de consignas del gay concientizado y para closeteros
recuperables |
| Doña Juana, lo
recuerda; fue el sábado 24 de junio de 1995 que
marchó por primera vez, ¡Sí! A lado de su
Majestad, estaba el cadáver de su marisco (Don
Jelipen, en aquellos días) y estaba alineado con
una serie de mariposillas nocturnas que respondían
al nombre de “Grupo Palomilla Gay”. |
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| A las
Nosotras, nos había tocado “orgianizar” la 7ª
Marcha del Orgullo Gay en la ahora Ciudad de la
Esperanza... más |
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[29.05.2005]: Rumbo
a la Marcha del Orgullo LGBTT
¿Marchar
o no marchar?, ha sido uno de mis dilemas; de esos
dilemas que se tiene cuando uno ve en “La Marcha
del Orgullo” la acumulación; no de una lucha
reivindicativa, sino de una fiesta de cuya cruda
no quiero imaginar. Y es que en realidad no estoy
en contra del toque festivo de la marcha del
orgullo; me encantan las vestidas chichonas, los
hombres semi desnudos, los disfraces y las
comparsas ¿pero habríamos de preguntarnos si eso
es lo que somos en realidad? ¿Son los
organizadores quienes representan el espíritu de
la marcha, o somos nosotros? ¿que pretendemos de
ese día y en un futuro inmediato?... más
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