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Tengo ganas de comerme un maricón
© Francisco Guayasamin/Enkidu
Así y orgullosamente desde la tribuna de Alcohólicos Anónimos se
dirigía un miembro hacia el resto sin que ninguno de los hombres se
inmutara. Y es que en tribuna de Alcohólicos Anónimos todos pasan
hablar de sus fondos, y un fondo seguro es decir que cuando ellos bebían
se comían maricones. (Entiéndase por “comer” el acto de penetrar a
un hombre homosexual)
Ellos jamás lo son, la culpa siempre la tiene el alcohol y seguramente
al otro día fingen no acordarse de nada, aunque solo bebieron unos dos
traguitos para ponerse a tono y tomar valor para experimentar lo que es
el sexo entre hombres y aunque en su interior saben lo bien que la
pasaron.
Es interesante escuchar las conversaciones de nuestros panas… los
“hetero”… o supuestamente “hetero”. Solo tienen cuatro tópicos
de que hablar: Fútbol, política, cuantas mujeres se han comido y
quejarse. Uno les pregunta – ¿Cómo estas? Y las respuestas son: –
Aquí viviendo por no ser soberbio… - No hay más que trabajar – ¡Como
cuando vos eras pobre! – ¡Que más queda! … y desde que tengo uso
de razón me hacen acuerdo de lo mal que anda este pais.
Pero ahora que hay un poco de apertura al tema de la homosexualidad,
agreguemos un tópico mas: “¿Cuantos maricones me he comido?”
Tengo un amigo abogado que demuestra su odio por los homosexuales,
presumiendo de ser muy varón porque esta convencido que ser hombre tan
solo es introducir el pene en la vagina, y como sabe que soy gay, no
duda de presumir en sus pláticas – En mi época alcohólica yo me he
comí unos cuantos maricones – Y otro militar por no quedarse atrás
enseguida presume – Yo me he comido unos cuantos y lo hago hasta ahora,
ustedes no me van a creer como me llaman por lo bien que lo hago – Y
no duden que todos mis amigos “hetero” lanzan una carcajada y por
supuesto el manabita no se queda atrás mirándome con cara de macho
dice a todos en voz alta – Yo con mi verga he hecho chillar a unos
cuantos, y vieran como se quejan estos huevones – Y otra vez la
carcajada de estos machotes ecuatorianos – seguida por la de un
gerente de una financiera que dice con gusto – A mí me siguen los
maricones y también les he dado – Y en ese rato les increpo –
Entonces todos ustedes también son homosexuales….
El financiero se santigua e inmediatamente toca madera – ¡Que Dios me
libre!
El abogado da un paso atrás y se pone a la defensiva llevando su mano
hacia la mejilla.
Un padre de familia inmediatamente empieza a respirar profundo y solo
exclama – ¡Chucha madre!!!.. Solo eso me faltaba…. Soy alcohólico
pero no desviado
Y de pronto el abogado exclama – Esos son unos animales… igual que
las lesbianas que no han probado de esto – y ya ustedes se imaginan lo
que se agarra.
-
¡Tarea de hipócritas! – Les increpo con desprecio y por poco al
más viejo del grupo se le salen los ojos, porque es quien más
presume de ir donde prostitutas porque según el, así sabe que aun
puede “amar” - ¡Que engaño más grande que tiene el
heterosexual al decir que HACE EL AMOR cuando paga por sexo!
-
¿Acaso ustedes no se masturban viendo a dos lesbianas en películas
pornográficas?
-
¿Acaso ustedes en sus revistas porno no tienen escenas lésbicas y
encima de eso su fantasía es que dos mujeres tengan actos lésbicos
delante suyo?
Todos están fríos. Ninguno sabe cómo reaccionar. Cuando a un hombre
heterosexual le hablas de sexo de una manera directa empieza a temblar.
Y eso note cuando les reté:
¡Chucha madre … no puede ser! – Exclamó él que más respiraba
profundamente. – Yo soy bien macho- Aclaró.
- ¿Entonces por qué te excitaste con otro hombre? – Le pregunté. La
respuesta tan solo fue odio hacia mí, mientras que el resto dio las
siguientes excusas:
-
Es que veras… yo no soy maricón porque yo no quiero parecerme a
una mujer.
-
Yo tampoco soy afeminado.
-
Tengo esposa e hijos.
-
Los maricones no pueden tener hijos.
-
Yo soy espiritual y además estoy con los neocatecumenos.
-
Yo solo lo hice cuando estaba borracho ahora lo he dejado.
-
A mí me gustan las hembritas.
-
Los maricones detestan a las mujeres.
Todas estas excusas son falsas, pero a ellos les conviene creerlas y
hacerse los tontos ante su realidad. Ante estas absurdas explicaciones
tan solo les respondí – Si ustedes se excitaron estando con otro
hombre. Ese momento fueron homosexuales. No me vengan con el cuento de
que la culpa la tiene el alcohol.
El coordinador del grupo inmediatamente me pidió que me calle porque ya
todos estaban sudando frío y de esos temas supuestamente no se habla en
Alcohólicos Anónimos. Y ya se imaginarán. Estoy suspendido.
Realmente no es que quiera ver en todo homosexualidad, pero quien
introdujo en el cerebro humano el engaño de que en una relación sexual
entre dos hombres, tan solo el penetrado es homosexual.
Escucho a los mismos gay decir que los activos son los machos y los
penetrados son las mujeres. Tengo un amigo que es médico e irónicamente
me dice que en su relación el es gay, su pareja no lo es, porque es
policía, se va a casar y por supuesto... es activo.
Otro gay le dice a su pareja de dos años – Tu eres heterosexual
porque tienes esposa y varias amantes. – Y para colmo de males otro
amigo gay me dice – A mí me gustan los heterosexuales – Le increpo
– Pero ellos no van a tener relaciones contigo – A lo que me
responde - A mí me gustan los casados y ya estoy con uno de ellos dos años.
En este caso… El casado no es homosexual igualmente que lo hacen los
cacheritos del Ejido. Todos utilizan la misma táctica al levantarse un
cliente – Vera yo soy casado, tengo una hija y hago esto por necesidad,
yo no soy homosexual. – A lo cual el cliente tonto, se excita porque
cree haber encontrado un hombrecito de verdad y accede al pago para que
este macho le penetre. (Esta táctica es utilizada a nivel mundial, y
aunque los sicólogos dicen que estos cacheros son heterosexuales.
Realmente son homosexuales o bisexuales, aunque unos nunca lo reconozcan,
pero utilizan esta táctica para excitar a sus clientes)
¿Realmente es solamente el penetrado “homosexual”?
Dicen que científicamente en una relación sexual entre hombres, aunque
los dos son homosexuales ese momento, más homosexual es el penetrador
que el penetrado.
La explicación: Todos los hombres tenemos el punto G (donde la máxima
excitación se produce) dentro del ano en la próstata y para producir
esta excitación, el hombre, sea homosexual, bisexual o heterosexual
debe tener una penetración sea con el pene, dedos, dildos o lo que más
sea de su agrado. Por lo cual las penetraciones anales deberían ser lo
mas natural en un hombre. Mientras que el penetrador en una relación
entre dos hombres se está excitando con el ano de un hombre, un cuerpo
de hombre y el penetrado jamás esta haciendo el papel de mujer (
excepto que sea travestí o transgénero) aunque para sorpresa de muchos
gran parte de travestís y trangéneros son contratados para hacer el
papel de penetradores, pero seguramente los machazos que los contrataron
jamás admitirán que fueron penetrados, igualmente que en los prostíbulos
donde varias prostitutas me contaban que de cada 10 hombres 9 piden que
les introduzcan los dedos en el ano. Pero que va… ninguno de ellos lo
reconoce.
Creo que toda esta confusión la debemos a nuestra Santa Madre la
Iglesia Católica que en el Código Canónico antiguo decretó que los
actos de sodomía y relaciones anales eran pecaminosos por considerarlos
sumamente placenteros. - ¿Como lo supieron? – A mí no me lo
pregunten… se los dejo a su imaginación.
Igualmente que el Apóstol Pablo, que conocía muy bien del ambiente gay
de aquella época.
– ¿Por qué será? - A este santo hombre se le ocurrió decir que en
una relación de dos hombres uno hacia el papel de mujer.
Eso nos ha traído todos los traumas que tenemos hasta ahora y que hace
que los hombres no podamos disfrutar del sexo anal sin tener nuestros
complejos tal como un hombre de unos 50 años que en la sala de
emergencias de la clínica gritaba a toda voz – ¡Jamás me harán
maricón!...Yo no dejaré para nada que me hagan esto – Mientras que
su esposa e hija le convencían que se deje, porque el doctor tenía que
hacerle el tacto rectal – El continuó gritando - ¡Jamás me harán
maricón! – Hasta que el doctor ordenó que le tapen la boca y metió
sus dos dedos cubiertos con el guante de látex en el interior de su ano.
Ese momento el hombre callo y no puso ninguna resistencia. Yo, que
estaba tan adolorido por una fisura en el pie, me olvide de aquel ponzoñoso
dolor porque de mi salió una carcajada tan notoria que no pude
contenerme ante la mirada estupefacta de la esposa e hija de aquel
hombre, seguida por una risa maliciosa del doctor y las enfermeras. –
Aquel macho tuvo una erección.
Creo que después de leer este artículo a muchos “hetereosexuales”
se les quito las ganas de comerse un maricón.
Francisco Guayasmin
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