| Sexualidad y adolescencia
PARTE UNO
Cuando se estudian los aspectos biológicos de la persona y su
comportamiento como miembro de una sociedad, salta a la vista el énfasis
que señalan los investigadores en hacer resaltar únicamente la vertiente
física o corporal de la sexualidad, descuidando su componente psíquico o
anímico.

Fischl, Eric: Bad Boy (1981)
Private collection, Zurich
En muchas culturas no se reconoce un periodo especial de transición
entre el desarrollo de la niñez y el de la edad adulta. En algunas lograr
la madurez reproductiva y la capacidad física del adulto autoriza al
individuo para tener todas las responsabilidades y privilegios de la edad
adulta. Aun en la sociedad occidental varia el grado en que los
adolescentes son observados como grupo, para ser protegidos de las
principales tareas de la edad adulta (el matrimonio, la paternidad, así
como la autosuficiencia económica y emocional).
La adolescencia se formaliza en las sociedades donde se considera que
la educación prolongada es un pre-requisito para tener competencia
laboral, y donde el comportamiento inmaduro se considera un impedimento
para la condición social. Los temas de la adolescencia son creados en
parte por las reglas de una cultura, para la transición de la niñez a la
edad adulta, y en parte por los retos intrínsecos que plantean el
desarrollo mental y las capacidades físicas del joven adulto. (Tiefer,
1997).
La adolescencia es una etapa de la vida crucial para el aprendizaje de
la función sexual, pues durante ella se ponen a prueba los roles socio-sexuales,
especialmente el masculino, al final de la adolescencia, en la mayoría de
los individuos están ya establecidas las pautas actitudinales y
conductuales sexuales del adulto, que en las mujeres tienen un carácter
mas afectivo que erótico, mientras que en los hombre sucede lo contrario.
(Alzate, 1998).
La adolescencia constituye un periodo de creciente complejidad en las
diversas capacidades mentales y emocionales. La cada vez mayor capacidad
para pensar en las consecuencias de las propias acciones; para controlar
el contenido de las propias fantasías; para tomar en cuenta los
sentimientos de otra persona al planear el comportamiento propio; para
evaluar una situación en forma realista; para sopesar las ventajas y las
desventajas antes de tomar una decisión; para estructurar los
sentimientos internos y los pensamientos; para postergar un placer
inmediato al servicio de una recompensa posterior; para comprometerse con
los demás: todas estas nacientes capacidades son empleadas en relación
con los sentimientos y la comprensión sexuales. Específicamente, las
fantasías sexuales de los adolescentes, abarcan un campo imaginario más
amplio y sus actividades sexuales incluyen una mayor variedad de motivos y
emociones. La sexualidad se relaciona menos con el placer sexual inmediato
y mas con los significados con los cuales una cultura especifica ha
investido a la sexualidad, es decir, aun cuando gran parte del
conocimiento básico se ha llevado a cabo de manera fragmentaria, la
adolescencia es una época en la cual, un individuo puede desarrollar
sentimientos complejos. Cualquiera que sean las actitudes individuales que
los adolescentes puedan adoptar, los procesos intelectuales y emocionales
implicaos en la toma de decisiones, muestran un indiscutible avance sobre
la niñez. (Tiefer, 1997).
En la adolescencia, el egocentrismo del niño y del preadolescente, es
sobrepasado y sustituido por la incorporación del niño al grupo de sus
iguales (barrera), lo cual sirve de mecanismo de protección contra los
entornos sociales adulto e infantil, y permite la creación de una
identidad propia, en este periodo de la vida, aparece también un periodo
proyectivo-imitativo, que hace idealizar modelos externos propuestos por
medios de comunicación (artistas de cine, deportistas, cantantes, etc.);
además, entra en juego los sentimientos afectivos, y las primeras
frustraciones sentimentales, se convierten en "tragedias", que
en ocasiones dan origen a la "vocación" religiosa femenina. (Alzate,
1998).
La adolescencia es una época de cambios radicales fisiológicos y del
desarrollo de roles sociales. En las sociedades occidentales, se trata de
la transición de la niñez a la edad adulta y por lo general abarca el
periodo que va de los 12 a los 20 años. La mayor parte de los principales
cambios fisiológicos de la adolescencia tiene lugar durante los primeros
años de este periodo (Lerner, 1991).
No obstante, a lo largo de dicha fase de la vida, se generan cambios
importantes y a menudo profundos en la conducta y las expectativas de rol.
En muchas culturas (y en la sociedad occidental en épocas preindustriales),
los roles de los adultos se asumen a menor edad. Más que sufrir un
prologado periodo en la condición de niño-adulto, a la persona a menudo
se le inicia en la adultez al llegar a la pubertad. (Lerner, 1991).
Un hecho interesante, relativo a los cambios anatómicos durante la
pubertad, es que, ya sea que den principio antes de los 10 o después de
los 15 años de edad, todos se presentan en el mismo orden. En los
hombres, los cambios son notorios, agrandamiento del escroto y los
testículos, crecimiento del vello pubico, alargamiento del pene, aumento
del diámetro del pene, inicio del cambio de voz, capacidad para eyacular,
que resulta del crecimiento de los rganos internos; la próstata, las
vesículas seminales, crecimiento máximo del cuerpo, crecimiento de vello
corporal, cara y tórax. Toda la secuencia durante aproximadamente de 4 a
5 años.
En las mujeres, la secuencia comienza aproximadamente de un año y
medio a dos meses antes que los hombres, los cambios visibles son: aumento
en el tamaño de los senos, del pezón, del área que lo rodea (areola),
aparición del vello publico liso, máximo crecimiento físico, primera
menstruación y que indica ña madurez de los ovarios y el utrero. La
secuencia total requiere aproximadamente de 3 a 4 años. (Tiafer, 1990).
La primera eyaculacion se denomina toraquia, un hecho de particular
importancia, porque además de ser el fenómeno fisiológico más
significativo de la pubertad, marca el comienzo efectivo de la vida sexual
y la adolescencia. Levin, 1990, encontró una influencia estacional en la
aparición de la toraquia, ya que el 76% de los sujetos estudiados por el
ocurrió en la primavera o en el verano, Kinsey encontró que la toraquia
mas precoz fue a los 8 años de edad y la mas tardía a los 21 años,
mientras que la edad mediana fue de 13.8 años. La primera menstruación o
menarquia es un fenómeno fisiológico de la pubertad en la mujer similar
en significación a la toraquia del varón, por lo cual desempeña un
papel central en la percepción subjetiva de la sexualidad femenina. Las
estaciones parecen no influir en su aparición, pero si en conocido el
descenso secular de la edad a la cual se presenta, y que se ha atribuido
al mejoramiento paulatino de las condiciones nutricionales. La edad media
de la menarquia esta situada entre los 12.5 y 13 años, en promedio, 13.1
años. (Alzate, 1991).
BIBLIOGRAFÍA:
Alzate, H (1997) Sexualidad Humana (2º. Edición), Bogota, Colombia,
editorial Temis, pp.110-112.
Gotwald, W (1993) Sexualidad, la experiencia humana, México, DF,
Manual moderno, pp. 431-437.
Moreno, C (1998) Aspectos estructurales de la identidad sexo-genérica
en el niño preescolar, Archivos hispanoamericanos de sexología, (4)2,
pp. 307-334.
Prieto, MI (2002), Sexualidad Infantil, (2º. Edición), México, DF,
Instituto Mexicano de Sexología, IMESEX, pp. 9-15.
Tiefer, L (1997) Sexualidad humana (1º. Edición). México, DF,
Ediciones: Harper and Row latinoamericana, pp. 49-52.
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