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Pasión con el Coro de
la Universidad
del Claustro de Sor Juana

Afortunados
quienes estuvimos en La Pasión: una travesía que nos llevó de
los oídos, la vista y los recuerdos al éxtasis que representa la
denominada Semana Mayor. Empezaba el concierto la noche del jueves 6 de
abril de 2006 y mientras el Dr. Lars Ivar Owesen-Lein Borge, Director
General de Enkidu y quien esto escribe, tomábamos asiento en un auditorio
prácticamente lleno, recordé de inmediato el gran interés que
despiertan este tipo de eventos en países como Islandia y todo el norte
de Europa. Uno de los discos que compré durante mi estancia en Reykjavik
fue precisamente el del coro de la iglesia principal islandesa, mismo que
había ganado uno de los concursos europeos más importantes.
En esta
ocasión, el escenario, las imágenes y las sensaciones que desbordaron el
ex Templo de San Jerónimo trasmutaron los acordes en recogimiento y
devoción para el espíritu. Independientemente de la religión que uno
profese, si tal es el caso, existen obras que van más allá del ser
humano temporal y desafía los límites y las barreras de la mortandad.
Esta noche fuimos testigos de ello.
El
misterio de La Pasión fue desvelado: es un cauce del río llamado
Eternidad; es un momento infinito; una sensación que carcome y revitaliza
cada fibra de tu cuerpo y de tu alma. La Pasión que trajo hasta
nosotros el Coro de la Universidad del Claustro de Sor Juana transportó
al respetable a otro tiempo en este 2006, como cuando ves una película en
el cine, luego en un videocassete, hasta llegar al DVD; en cada uno de
estos momentos puedes observar la misma obra, tal vez tu escena favorita,
que sin embargo y al mismo tiempo aprecias con perspectiva diferente.
En esta
oportunidad, el viaje vocal nos llevó del siglo XII al siglo XVIII con
apenas una escala y los aplausos, ganados a pulso. El devenir de las obras,
el concepto mismo del tiempo, todo rebasado por medio de voces básicamente
femeninas intercaladas con tres voces de hombres que subrayaron esta versión
personalísima de las Maestras Marta Santibáñez y Rita Guerrero,
Directoras del Coro.
Debo
confesar que mis momentos favoritos fueron del Cancionero Musical de
Palacio, “Está la Reyna del cielo” (Anónimo) y “Alegría,
Alegría” (Ponçe), pero sabía que la velada iba en un afortunado crescendo
hasta llegar al Stabat Mater, del Maestro Giovanni Batista
Pergolesi (1710-1736).
Mención
obligada de los Maestros Manuel Mejía y Ramsés Juárez, quienes en su
momento y en su tiempo, interpretaron, respectivamente, el laúd y el
clavecín; incluso el rompimiento que pudiese haber existido antes del
Stabat, cuando se leyó una brevísima biografía de Pergolesi sirvió
como marco para la obra que concluyó con un encore del “Amén”.
Afortunados
quienes vivimos esta re-conceptualización de tiempos pasados. Obras
creadas en su mayoría para voces masculinas a ser interpretadas dentro de
las iglesias, fueron rejuvenecidas por las Directoras así como por todos
y cada uno de los miembros del Coro en esta ex-capilla. El color negro
imperante lució en todo su esplendor en este escenario maravilloso. Una
Pasión que valió la pena.
Por
cierto, l@s esperamos este sábado 8 de abril a partir de las 19:30 Hrs.
en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana,
donde será inaugurada la exposición ¡Frei
Von Jedem Schaden! [¡Libre de
Cualquier Daño, N/LIOWLB-Enkidu] Dibujo y Escultura de Guillermo Santamarina con la
presentación paralela de Basura afortunada:
Diego Teo y Anaquel vs exhibidor:
Javier Hinojosa. La selección musical es cortesía de Guillermo
Santamarina y Rodolfo Montes. ¡Allá nos vemos!
©
Agustin Villalpando/Enkidu.
Por cierto,
la Universidad del Claustro de Sor Juana se encuentra en Izazaga 92, Centro Histórico de la
Ciudad de México
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