| Los jugadores de Gogol en el Carro de Comedias de la
UNAM
Reseña
por ©
Agustin Villalpando/Enkidu
Fotos
© LIOWLB/Enkidu

Nikolái Vasílievich Gogol (1809-1852), autor nacido en Ucrania,
escribe "Los jugadores" en 1843 en Italia. Viene al caso, ya se
verá, que esta obra es una composición abandonada por Dmitri
Shostakovich (1906-1975) y como una bendición para México, su
musicalización por el Maestro Eduardo Gamboa resulta una fortuna
vivificante. Ahora nos encontramos en 2006: Los Jugadores de Gogol es
retomada con creces por el Maestro Antonio Castro, quien conduce con
prístina armonía a la Compañía Carro de Comedias de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM). Se trata, ante los ojos del
Respetable, de una noche de juego, una velada intensa, como los actores
mismos, quienes desarrollan sus animos interpretativos en un esfuerzo que
seducirá a más de 100,000 personas en todos los confines del país
durante todo un año. Esta compañía itinerante viajará a espacios
abiertos y cerrados para llevar sus artes, su música y la re-interpretación
de este clásico-contemporáneo y lamentablemente actual.
El llamado a que se levanten las cortinas es por medio de la presencia
escénica y musical de todos los actores. Ahí empiezan las sorpresas, con
música en vivo donde, tras dos llamadas, el Carro Ambulante es una
habitación de hotel a donde llega un huésped con una curiosidad inmensa.
Un hombre que acaba de ganar $70,000 rublos en un juego de cartas. Se
trata del habilísimo Ivan Alexandrovich Manilov (Javier Oliván), quien
va de más a mayor en una actuación álbica, con un desenvolvimiento que
abarca y supera al escenario mismo. Su lenguaje corporal y su solidez
histriónica llevan al público del absurdo y la risa a la mayor piedad
ante su suerte. El escenario y los efectos ahora son habitación de hotel,
casi en un abrir y cerrar de ojos se transforma en lobby-bar con un
ascensor incluido. Una escenografía que vale la pena recordar por sus
reminiscencias de la década de los 1950´s, lo mismo que su coreografía
y sus acordes musicales.
Ivan conoce, por medio del botones, Alexezey (Micaela Gramajo), a
Stepan Lazarevich Rastakovsky (Patricia Madrid) y a Platón Mijailovich
Sobakievich (Edurne Ferrer), a quienes gana, en un partido de póker,
$5,000 rublos. Estos se descaran e invitan a Ivan a formar parte de una
estafa espectacular, pues en el hotel se encuentra alojado el comerciante
rico pero prudente y honrado: Glov (Juan Carlos Cuéllar), quien está por
recibir una cantidad increíble de dinero en efectivo, destinado a la boda
de su hija. El comerciante no es objeto de la seducción de los conspicuos
jugadores, pero éste deja a su hijo, Glov Jr. (Raúl Morquecho) a cargo
de las finanzas.
Noche próspera para los timadores, quienes ven en el joven Glov una
presa fácil. Sólo deberán llevarlo por el juego y la bebida a perder
los $250,000 rublos que vienen del banco. La noche transcurre sin
obstáculos y la música es fuente que aviva las sensaciones de los hechos.
Un ambiente festivo, una celebración de lo nuestro: el embauco, la treta,
los tahúres... Una sociedad metida en su propia inercia y donde el que
sabe más puede lograr ser rico de la noche a la mañana... Al menos en
apariencia, claro.
Esta puesta nos recuerda aquellas compañías callejeras que, durante
la Guerra Civil española (1936-1939), llevaban un poco de todo en sus
eventos: comedia, drama, cuestionamiento y divertimento. Eventos que iban
de la mano con sus autores y sus adaptadores como Federico García Lorca
(1898-1936) avivando sensaciones que cuestionaban de manera sutil pero
ácida al mismo tiempo, la realidad circundante. Este 2006, cuando las
elecciones en los Estados Unidos (sic) Mexicanos toman un matiz de
absoluta incidencia en la sobrevivencia de este Estado, Gogol regresa con
fuerza y gracias al Maestro Antonio Castro "Los Jugadores" llena
de risas a los espectadores, mientras una semilla de reflexión es
incrustada en el interior de las mentes de grandes y pequeños.
En esta ocasión destacan los actores casi por igual. Micaela Gramajo
hace una estupenda maestra de pre-ceremonias, mientras que, como botones
del hotel, realiza malabares afines a su personaje. Javier Oliván, joven
actor que maneja con sencillez y limpieza su cuerpo mientras que su voz y
geticulaciones envuelven al espectador lo mismo que sirven de guía para
esta travesía. Oliván une en su ser un personaje que inspira, que
alienta, que somete y que seduce, con todo, advierte en sus actos sobre
las posibilidades de "lo atractivo". Su papel destaca por la
crudeza y por la realidad que todos los espectadores podemos reconocer.
Patricia Madrid y Edurne Ferrer son una mancuerna armoniosa. Cada uno
de ellos, pues representan papeles masculinos, pueden verse como algo
irritable, como una dualidad que llama a la sarna, a la tumefacción y el
prurito de estos tiempos "del cambio".
Glov y Glov Jr. Desface un poco sensible entre el padre y el hijo. Un
padre creíble por su exagerada sensatez, su perseverancia así como por
la tranquilidad y sensibilidad de sus actos. Juan Carlos Cuellar muestra
una vez más, el valor de la discreción al tiempo que enmascara a todas
luces los secretos más profundos. Cuellar da vida al personaje siniestro
que atemoriza por lo cotidiano de su ser. Un personaje que, además de su
doble-moral prístina, sólo puede ser comprendido en países donde este
tipo de individuos forman parte de la cotidianidad. Juan Carlos Cuellar
logra capturar al respetable sin que éste se percate del embuste.
Raúl Morquecho está bien como Glov Jr. Un poco falto al momento en
que descubre la farsa, como apresurado en sus acciones y su ironía. Un
poco lento en su desenvolvimiento. Con todo, Glov Jr. asquea por naïve y
por parco. Morquecho salva bien la esencia propia del personaje.
Finalmente, Daniela Arrollo, funcionaria de "un banco local"
es a todas luces un personaje secundario, tal vez el autor intentó
subrayar esto al hacer que el único personaje verdaderamente secundario
fuese el de una mujer; recordemos que todos los demás son personajes
masculinos. El mayor aporte de esta actriz es la interpretación musical,
pues los acordes son todos en vivo.
Debemos subrayar que la música y los efectos musicales recubren con
una finísima capa de oro esta puesta en escena y que Gogol, autor
homosexual y con temáticas contemporáneas, es desvelado y habla por
medio de ritmos mexicanos y del caribe. Regresa así, en nuestros días,
un mensaje que cuestiona las raíces propias de la corrupción y del
corrupto. En tiempos electorales conviene detenerse, respirar y volver los
oídos a Gogol... luego vendrán nuestras propias conclusiones.
Mónica Raya, Directora de Teatro UNAM abrió oficialmente esta
temporada de la Compañía Carro de Comedias: "Nuevamente, el Carro
de Comedias de la UNAM, nos ofrece la oportunidad de reunirnos en esta
ocasión para celebrar el estreno de la obra "Los Jugadores", de
Nikolái Gogol, adaptación y dirección de Antonio Castro. Los Jugadores
es una puesta en escena que critica la rapacería humana, encarnada en una
sociedad que vive continuamente en la estafa. Como en un juego de cartas,
lo que ves no es necesariamente lo que hay, de manera que a través de la
simulación y del engaño, los personajes más hábiles arrastran al que
cree serlo para dejarlo atrapado en su propia trampa. Es importante
subrayar que para este montaje se ha conformado un uuevo cuadro de actores
que hoy debutan en la Compañía de Teatro de Comedia, los cuales fueron
seleccionados a través de una nutrida audición en la que demostraron sus
capacidades actorales y su vocación por el teatro.
"Es importante destacar que por primera vez, el carro cuenta con
música original compuesta por uno de los más destacados compositores
mexicanos contemporáneos como lo es Eduardo Gamboa.
"Con su caracter itinerante, Los Jugadores se presentarán en
escuelas, facultades e institutos, a la vez que realizarán diversas giras
y permitirán que un número considerable de espectadores conozcan esta
nueva propuesta teatral. Es por ello que a partir de hoy el Carro de
Comedias se pone en marcha de nuevo, para rodar por los espacios vitales
de la gente, haciéndola reír y pensar a través de las gogoleanas
figuras del estafador o del estafado. Muchísimas gracias por estar aquí.
Los esperamos todos los fines de semana a las once de la mañana, el Carro
de Comedias de la UNAM."
Luego vinieron las porras, las goyas (el canto que entonamos los
universitarios). Ahora estamos en el post-factum: un vino de honor que
agradó a quienes participamos de él. Rostros conocidos, las sonrisas y
los abrazos francos y honestos corrieron como las libaciones y las
albricias entre los presentes. Una prueba de fuego estuvo en el público
infantil, pues los menores presentes rieron y siguieron la obra, incluso
participando en momentos que contribuyeron a este estado de ánimo cuasi,
por decirlo de alguna manera, post-coital.
El Dr. Lars Ivar Owesen-Lein Borge, Director General de Enkidu Magazine
y quien esto escribe hablamos y charlamos con el respetable, con el elenco
y entrevistamos a algunas personas. Aquí están sus palabras.
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