Terroristas administrativos

Por José F. Colón
No es fácil identificarlos. Se esconden detrás de sus sonrisas falsas
y supuestas buenas intenciones. Dicen defender la causa de eliminar el VIH/SIDA
de la faz de la Tierra, pero la realidad es que no les importa, por que no
les conviene: perderían demasiado dinero y posición si se descubriese la
cura de la enfermedad.
Trabajan en manadas, como los lobos, pero son mucho más bestias que
éstos. Husmean, vigilan, investigan y si se les señala, atacan como las
pirañas...
Visten a todo dar, con el último grito de la moda. Manejan autos del
año, porque sus sueldos les permite tener todo lo que deseen. Su
idolatría al lujo es la religión que les guía, su fe...
Los hay de ambos sexos, y de toda preferencia sexual. Son superficiales,
fríos y calculadores. Nadie se podría imaginar que detrás de su fachada
pudiese existir tanto maquiavelismo y poca humanidad.
Detestan no saber todo lo que ocurre a su alrededor, porque les gusta
manipular, controlar, para mantener, (se lo creen), el sartén agarrado
por el mango.
Por el frente simulan estar de acuerdo con todos y por detrás
apuñalan sin misericordia a quienes les contradigan, falseando la verdad
como les da la gana.
Se les puede catalogar como la Gestapo moderna: aquellos que a través
de sus cámaras de vigilancia hurgan la vida de los demás sin el mas
mínimo sentido de clemencia o misericordia.
Son los miembros de la elite del AIDS, Inc.
Aquellos que se sientan en sus butacas de cuero negro y oficinas “avant
garde”, los cuales les llenan el ego y hacen olvidar el verdadero norte
de sus profesiones.
Son personas que no titubean en traicionar, fraguar mentiras, y
establecer agendas a corto o largo plazo, dependiendo de su necesidad
inmediata. Su Dios es el dinero.
El compañerismo y la lealtad son extraños para estos seres
increíbles que nos mantienen atados en la lucha contra la epidemia del
VIH/SIDA.
Viven del miedo que infunden a los demás, tratándolos como marionetas,
que de salirse del plan, serán aniquiladas de inmediato.
Son aquellos que piensan solamente en si mismos, sin piedad hacia
quienes sufren tratando de sobrevivir. Son exactamente aquellos a quienes
tenemos que señalar para presionar y lograr que pierdan sus mal habidos
trabajos.
Son una plaga, peor que la enfermedad misma, porque están enfermos en
el alma. Tenemos que estar pendientes porque están por todos lados.
Hay que levantar conciencia de que existen y tratar de destruir sus
agendas a como de lugar. En ello nos va la vida...
Muchas gracias.
Nota: El autor reside en San Juan, Puerto Rico. Trabaja en una
organización llamada Pacientes de SIDA pro Política Sana. Defiende los
derechos de las PVVIH/SIDA, la comunidad GLBTT y los derechos humanos en
general. Para comentarios puede escribirle a: jfcl211@aol.com
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