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Ollanta Humala a
juicio
Por Ángel Páez
LIMA, 02/09/2006 (IPS) - El ex candidato
presidencial peruano Ollanta Humala será juzgado por crímenes de lesa
humanidad cometidos en 1992 en la base militar contrainsurgente de Madre
Mía, en la selva del central Alto Huallaga, cuando él era su jefe y
actuaba bajo el nombre de guerra de "capitán Carlos".
La decisión de abrir proceso contra el teniente
coronel retirado Humala la adoptó el jueves la jueza del Cuarto Juzgado
Supranacional, Miluska Cano, luego de evaluar la acusación del fiscal
Arturo Campos, fundamentada en el testimonio de familiares de las víctimas
y en versiones de ex militares que estuvieron a las órdenes del ahora
político nacionalista.
La jueza Cano sostiene en su resolución que el fiscal Campos halló
indicios contundentes de que el "capitán Carlos" perpetró
delitos de desaparición forzada, asesinato y lesiones graves, al
ordenar a sus tropas secuestrar, torturar y eliminar a presuntos
miembros del grupo insurgente maoísta Sendero Luminoso.
Como parte del proceso, Cano ordenó el cierre de fronteras y el embargo
preventivo de los bienes del militar, así como el abono de una fianza
de algo más de 6.000 dólares.
Con el caso de Humala, suman alrededor de 280 los oficiales del Ejército
que afrontan juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante
la llamada guerra sucia contra la subversión (1980-2000), pero ninguno
está preso.
Muchos se encuentran en actividad y no pocos se han refugiado en el
extranjero, como el teniente Telmo Hurtado Hurtado, acusado de matar a
69 personas en agosto de 1985 en la localidad de Accomarca, en los Andes
centrales de Ayacucho, o el capitán de fragata Álvaro Artaza Adrianzén,
responsabilizado de asesinatos en Huanta, en la misma región, cometidos
a mediados de los años 80.
Ambos salieron del país y viven en Estados Unidos.
Humala, quien perdió por escaso margen en la segunda vuelta de los
comicios presidenciales del 4 de junio, alegó en conferencia de prensa
su inocencia y señaló que la acusación es parte de una campaña política
contra el movimiento que encabeza hacia el cambio estructural del país.
"Si yo tenía la intención del voto de sólo uno por ciento de la
población, probablemente nadie habla del caso de Madre Mía. Pero salió
en la campaña cuando comencé a subir al 12 por ciento y continuó
hasta el final", explicó.
Las acusaciones contra Humala fueron difundidas por los medios de
comunicación antes de la primera vuelta de los comicios del 9 de abril.
Los periodistas se desplazaron hasta Madre Mía, en el central
departamento de Huanuco, donde recogieron testimonios de pobladores que
reconocieron en el candidato del Partido Nacionalista Peruano al "capitán
Carlos".
Esos testimonios lo señalaron como jefe de la base militar de la zona y
autor de operaciones de desaparición, tortura y muerte de sospechosos
de pertenecer a Sendero Luminoso.
En primer lugar, Humala negó haber actuado bajo el alias de "capitán
Carlos", pero luego admitió que fue jefe de la base de Madre Mía,
aunque no cometió delitos.
La independiente Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en su
informe sobre violaciones de derechos humanos durante la guerra
contrainsurgente, señaló que en la zona del Alto Huallaga, el Ejército
cometió gravísimos crímenes contra la población civil.
Aunque el informe publicado en 2003 no identificó a los autores, la CVR
entregó a la Fiscalía de la Nación el testimonio de pobladores que señalaban
al "capitán Carlos" como uno de los militares protagonistas
de los crímenes.
Entre los testimonios registrados por la CVR, a los que tuvo acceso IPS,
se consignan los de los familiares de los esposos Natividad Ávila
Rivera y Benigno Sullca Castro, detenidos por órdenes del "capitán
Carlos" y luego desaparecidos, en junio de 1992. El caso jamás fue
investigado por el Ministerio Público hasta que Humala se presentó
como candidato presidencial.
Catorce años después de aquellas desapariciones, en plena campaña
electoral, la hermana de Natividad y cuñada de Benigno, Teresa Ávila,
se presentó ante las autoridades asegurando que Humala era el "capitán
Carlos".
"Tú sabes quién soy yo porque yo hablé contigo y te rogué por
la vida de mi hermana y mi cuñado. Tú eres el 'capitán Carlos', yo te
supliqué por ellos", declaró Teresa Ávila. Su testimonio es uno
de los más impactantes consignados en la acusación fiscal.
Según Teresa Ávila, cuando se dirigió a la base de Madre Mía y
reclamó a Humala por la suerte de sus familiares, éste negó que
hubiera ordenado apresarlos y añadió sarcásticamente que si los
hubiera tenido presos no habría dudado en matarlos porque "toda
manzana podrida hay que tumbarla", y añadió: "Tu familia es
una lacra".
Era el 18 de junio de 1992. Seis días después, el 24, Teresa Ávila
halló el cadáver de Benigno Sullca con un balazo en la cabeza. El
cuerpo de su hermana nunca fue encontrado.
Humala insistió en que jamás mató ni ordenó matar a nadie durante el
periodo en que combatió en Madre Mía.
Otro pariente de Teresa Ávila, Jorge Ávila Rivera, dijo a la prensa
que también había sido detenido por el "capitán Carlos", al
que identificó como Humala.
Según Ávila Rivera, Humala ordenó su muerte, de la que pudo escapar
de milagro cuando los soldados estaban a punto de cumplir la orden.
Sin embargo, pocos días después de haber ratificado su testimonio ante
el fiscal Arturo Campos, sospechosamente Ávila Rivera se desdijo.
Este incidente, sin embargo, no melló la acusación contra el líder
nacionalista porque se han acreditado otros testimonios, entre ellos de
dos ex militares que estuvieron bajo sus órdenes.
El portavoz de Humala, Carlos Tapia, quien paradójicamente fue miembro
de la CVR, afirmó que en la acusación fiscal y el inicio del juicio
había "un tufillo político".
"Primero que todo, Humala va a afrontar el juicio. No va a huir, no
va imitar a Alan García (el actual presidente), quien se fue del país
y esperó que los procesos judiciales en su contra prescribieran. Eso no
hará Humala", dijo Tapia a IPS.
El argumento de la jueza es inconsistente, añadió. "No hay ningún
testimonio ni ninguna prueba que indique que Humala fue quien desapareció
u ordenó desaparecer a personas. Nosotros lamentamos la desaparición y
nos solidarizamos con la familia, pero no hay nada que indique que
Humala participó en estos hechos", dijo Tapia.
La jueza Cano dijo a la prensa que el fiscal presentó una denuncia sólida
que imputa a la autoría intelectual de Humala de la desaparición
forzada y asesinato de Natividad Ávila y Benigno Sullca.
"Para iniciar el juicio no reexigen pruebas contundentes o de
culpabilidad plena, necesitamos elementos de prueba iniciales, que
sumados hacen que el juzgador considere que hay elementos razonables de
que existe un delito. Este es el caso", arguyó.
La magistrada lamentó que Humala y sus representantes afirmaran que había
"motivaciones políticas" para procesarlo. "No existe
injerencia ni presión de ningún tipo", señaló Cano.
Empero, el líder nacionalista insistió en que el juicio es una
maniobra para liquidarlo como cabeza de la oposición del gobierno de
García.
"Ha habido una guerra y yo he participado en esa guerra, pero no
soy violador de derechos humanos", dijo. "Quiero afrontar con
honestidad mi proceso, voy a defender mi inocencia. Pero quiero alertar
a la población de que esto es parte de una campaña política".
Fuentes del Ministerio Público con acceso a la acusación fiscal
dijeron a IPS que los ex militares interrogados aseveraron que en Madre
Mía "todo se hacía por órdenes y en presencia del capitán
Carlos" y que, por lo tanto, "estaba perfectamente enterado de
las torturas y asesinatos".
Según la CVR, en el Alto Huallaga se cometieron asesinatos o desaparición
forzada de 2. 244 personas.
En 1992 se reportaron 276 casos, "lo que constituye la cifra más
alta de víctimas de dicho escenario", afirma el informe "Contexto
de violencia en la Región Nororiental y los sucesos de la base militar
de Madre Mía", de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
"Las denuncias contra Humala han demostrado ser serias y
consistentes, y por ello se han logrado dos cosas: la primera, que el
fiscal denuncie, y, segundo, que la jueza Cano abra instrucción por
estos hechos. Eso quiere decir que existen pruebas indiciarias de la
comisión de estos delitos y de la participación de Humala, y por eso
es necesario profundizar las investigaciones", dijo a IPS el
secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos,
Pablo Rojas.
"La actitud que debe tomar es ponerse a derecho y no intentar
desacreditar a los testigos. Tampoco debe decir que el caso se trata de
una persecución política", dijo Rojas.
La organización de derechos humanos Amnistía Internacional también
respaldó la decisión de la jueza, en medio de un clima de presión por
parte de sectores las Fuerzas Armadas que ven detrás de los procesos
judiciales contra ex combatientes de Sendero Luminoso una "campaña
terrorista", y acusan a las organizaciones de derechos humanos de
ser parte de ese plan.
"La decisión de la jueza se ajusta a las condiciones que plantean
este tipo de procesos. La jueza tenía 15 días para determinar si abría
o no instrucción, y ella ha considerado que existen indicios para abrir
instrucción", dijo a IPS el director de la filial de Amnistía
Internacional en Perú, Ismael Vega Díaz.
"Se están siguiendo los canales normales en este procedimiento.
Nosotros estamos viendo que el juicio se desarrolle dentro de lo que es
el debido proceso, y no hemos encontrado ningún tipo de presión
especial, ni ningún tipo de injerencia. Es un proceso que se está
llevando a cabo regularmente", aseveró.
El informe de la CVR aseveró que en las dos décadas de "guerra
sucia" las víctimas llegaron a 69.280.
De ser encontrado culpable de los delitos de desaparición forzada y
asesinato, Humala podría ser condenado a una pena no menor de 15 años
de prisión.
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